La traición a la heráldica en el fútbol español

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Escudo Valladolid
Escudo del Real Valladolid | Fuente: Pucela Fichajes

Una tendencia minimalista

El Real Valladolid confirmó su cambió de escudo el pasado 20 de junio. Con este anuncio se reafirma una tendencia que viene sucediendo desde principios de la década pasada. Los clubes de fútbol deciden remodelar sus escudos para hacerlos ver “más modernos”. Los últimos cambios que se recuerdan en el fútbol español son el del Atlético de Madrid y el del Deportivo Alavés.

Por lo general el procedimiento suele ser el mismo. Los clubes alegan que este rebranding es bueno para la entidad, que va a generar beneficios y que ayudará a sanear unas cuentas que por lo visto siempre están en la misma situación ruinosa. A la hora de comunicarlo a la afición se elabora una relación entre el nuevo logo (que no escudo) y la historia del club. A veces es un trabajo duro para los departamentos de marketing, ya que muy profesional y perfecto tiene que ser su trabajo para intentar convencer a las aficiones de según qué locuras.

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El “recorte estético” que se realiza sigue una clara tendencia minimalista. Los clubes redondean los bordes de los escudos, eliminan los detalles de la simbología y liquidan las gamas cromáticas amplias para quedarse únicamente con una paleta de uno o dos colores. La intención de estos cambios estéticos es hacer el emblema de la marca lo más simple posible. La simpleza hace más reconocible estos logos a nivel internacional, al igual que pasa con las grandes marcas de todos los demás sectores. Al hacerse supuestamente más fácil de reconocer los clubes piensan –erróneamente en muchos casos- que las ventas aumentarán.

Cambio en los escudos
Cambio en los escudos | Elaboración propia

El problema

Si supuestamente estos cambios son muy beneficiosos para las entidades… ¿Dónde está el problema? Fácil y sencillo. A los aficionados nadie les pregunta si acaso ellos están de acuerdo con que se cambie el símbolo más importante de su club. Es decir, estos clubes actúan de manera dictatorial con sus masas sociales imponiéndoles unos símbolos que no les representan, únicamente por hacerse más ricos. Pero claro, realmente los clubes ya no son clubes, son Sociedades Anónimas Deportivas (S.A.D.) Y los socios ya no son socios, son clientes. Es por esto que no van a preguntar a sus clientes si quieren que se les cambie el escudo o no. No habrá una votación, ni nada similar. Y ahora que los socios de toda la vida son clientes, tienen que saber que además su club no los prefiere a ellos, sino a otro posible cliente extranjero que gaste más dinero que el aficionado local.

Es por eso que ahora una ciudad como Valladolid tendrá la ardua tarea de hacer ver a unos empresarios que sólo miran por su bolsillo que están mancillando la historia de su equipo. Lo mismo pasa entre los aficionados del Atlético de Madrid, quienes llevan cinco años tratando de recuperar el escudo que sí les representa. Las movilizaciones en las redes son constantes y el descontento cada vez más creciente.

Las protestas no tienen absolutamente nada que ver con la estética. Hay sectores con diferentes preferencias en cada caso, pero lo que todos demandan es la posibilidad de hacer un referéndum. Aunque, de todas maneras, si es a mi persona a la que se le pregunta, diría que la manía que se tiene por erradicar el simbolismo del detalle es odiosa. Destrozan todos y cada uno de los resquicios heráldicos del fútbol de nuestro país. El escudo del Real Valladolid fue elegido hace no mucho el escudo más bonito de España en la encuesta de Retro Plus. ¿Qué necesidad había de cambiarlo? A los aficionados del Atlético de Madrid les arrebataron una joya de estadio en pleno centro de la ciudad para mandarlos a un páramo de Coslada. ¿Era necesario rematarlos también imponiéndoles un logo que nadie quería?

Al final lo que se está consiguiendo desde las altas esferas del fútbol español es que el aficionado no se identifique con nada. Apuestan por una mercantilización del producto todavía mayor, aun viendo claramente que la gente no está dispuesta a tragar ya con según qué cosas. Luego hay mandatarios que se sorprende porque las audiencias caen, y claman con que hay que modernizar el fútbol porque ya no atrae a los jóvenes. ¿Qué tal si empiezan por poner precios asequibles tanto en estadios como en paquetes televisivos? ¿Quizá unos horarios que beneficien al aficionado local? O bien… ¿qué tal estaría no arrebatar los símbolos más preciados de los hinchas? Si tanto les preocupa que muera el fútbol, que lo devuelvan a su gente. Que los aficionados puedan volver a decidir sobre lo que les representa y lo que no.

Volviendo al tema de los escudos… La única solución es la lucha. Está claro que el fútbol es pasión. Guste más o menos. Es lo que hay. Ahora habrá que ver si el aficionado está a la altura de las generaciones pasadas y logra movilizar las protestas adecuadas para recuperar lo que le lleva perteneciendo durante un siglo. La pasada noche de San Juan ya hubo movimientos frente al José Zorrilla. Ese es el camino. O al menos para aquellos que no tienen ni voz ni voto en su equipo. Este no es el caso del Fútbol Club Barcelona, que tiene la suerte de seguir siendo un club de sus socios y pudo echar atrás una propuesta de cambio. Lo cierto es que el nuevo modelo no difería en demasía del actual. Pero aun así sus socios no lo quisieron. No es tan difícil de comprender. ¿Cómo quieren conciliación si ni siquiera son capaces de preguntar a su propia gente?

 

Propuesta de cambio del Fútbol Club Barcelona

Lo mejor de todo es que en muchos de estos casos ni siquiera el rebranding tiene el efecto que las directivas esperan en el extranjero. ¿Habrá alguien en China, Uzbekistán o Paraguay a los que les atraiga más el Real Valladolid ahora que ha cambiado de escudo? En el Atlético de Madrid ya se ha visto que no. Lo único que han conseguido es tener a un grueso de la afición verdaderamente enfurecida que lleva boicoteando el logo año tras año. Esta temporada directamente han decidido sacar una “contracamiseta” que hará competencia a la “maravillosa” nueva camiseta de rayas torcidas que supuestamente emulan los meandros del Manzanares en su paso por el Calderón.

Cartel que muestra el boicot que proponen los aficionados del Atlético de Madrid
Cartel que muestra el boicot que proponen los aficionados del Atlético de Madrid | Fuente: @escudoatleti

Como conclusión:

Otro colectivo que tampoco ayuda es el de aquellos que se dedican a opinar y a validar las decisiones de estos grandes empresarios por diversas razones. La primera razón es que “les parece más bonito el nuevo”. Muy bien. Respetable, pero si estas personas no son  aficionados de alguno de estos equipos perjudicados, que reflexionen sobre si desean poner piedras en el tejado de aquellos que sólo quieren votar lo que les representa. Otra razón puede ser que esa persona este intrínsecamente relacionada con el beneficio que otorgan los nuevos logos. Ante esta opinión claramente sesgada por motivos económicos poco se puede hacer. No es más que ruido provocado por unas tristes monedas.

En definitiva, si de verdad quieren que el fútbol español no muera, que empiecen por no enfurecer aún más a las aficiones. Quizá para ustedes, señores empresarios, los escudos no sean más que el logo de la marca. Para los aficionados, el escudo de su equipo es el máximo baluarte que los puede representar en el deporte. Y muchas veces también en la vida. Está asociado a unos valores que se suelen transmitir de generación en generación y de familia en familia. Hagan el favor de no tocar los escudos. O al menos no sin preguntar.

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4 Comentarios

  1. Me gusta que hayais incluido en el ejemplo al Atlético de Madrid, porque precisamente es un claro ejemplo de cómo un cambio de logo puede beneficiar a un club. No hay más que ver la progresión económica y deportiva del mismo desde que implementaron el cambio, pasando de ser un club de media tabla que a veces hasta bajaba a 2ª, y con un presupuesto modesto, a instaurarse de forma fija en el top3 nacional y ser el 3er club español económicamente hablando.

    Por contraparte tenemos otro ejemplo que habéis obviado, el Málaga, que al igual que estos clubes propuso cambiar su logo, la afición lo echó atrás, y ya vemos dónde están ahora, casi en quiebra y peleando cada año por no descender de 2ª a 1ªRFEF.

    A mi me gustaba nuestro antiguo escudo del Real Valladolid, el nuevo no me apasiona, pero se que en un par de años estará sobradamente aceptado y este tema quedará en el olvido. La mayoría de los que se vienen quejando lo hacen más por cuestiones políticas que deportivas o de sentimiento deportivo.

  2. Muy bonito el escudo de la laureada pero son emblemas milirares al igual que ka corona y la cruz de la inquisicion…impuestos por los distintos Regimenes y el poder dictatorial y absolutista de españa…bada que ver con el Deporte…la Historia es una asignatura que todos hemos denostado y no aprobada porque el poder se ha encargado de tergiversar en su favor…

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