La supervivencia física comienza a imponerse en la NBA

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La lesión de Jamal Murray acaba con las opciones de título de Denver y de paso, pone de manifiesto el nivel de exigencia de esta temporada NBA

La pasada madrugada del martes 13, Jamal Murray realizaba una entrada a canasta a falta de 50 segundos para el final del partido que disputaban su equipo, Denver Nuggets, y los Golden State Warriors. Los Nuggets se encontraban 7 puntos abajo y estaban a punto de sumar su segunda derrota consecutiva. Murray, en su intento por salvar a su equipo, cae sobre su pierna izquierda tras un intento de bandeja y rápidamente se duele de la rodilla. El resultado, rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda, poniendo así fin a su temporada (la mejor de su carrera hasta el momento) y, muy posiblemente, también a las opciones de Denver Nuggets de optar al anillo este año, ya que pierden a una de sus principales estrellas. Jokic se queda prácticamente solo semanas antes del momento clave de la temporada.

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Los Nuggets son el ejemplo más claro y crudo de lo que está siendo esta temporada NBA. Se han llevado la peor parte, puesto que han perdido a uno de sus principales jugadores a poco más de un mes de que se inicie la fase decisiva de la temporada, pero siguen siendo un reflejo de la situación actual. El extenuante calendario al que se enfrentan los jugadores este año, sumado a la situación que provoca la pandemia (sin tiempo de ocio, trastornos de sueño provocados por viajes y test frente a la COVID-19, alteración de rutinas, el estrés que genera la propia enfermedad…) hacen de esta temporada la más exigente hasta la fecha.

Exigencia física y mental máxima

El riesgo a las lesiones siempre ha existido, por supuesto, pero el examen físico y mental al que se enfrentan los jugadores es superior al de cualquier otro año. En el calendario mas apretado imaginable, y sin una pretemporada, los golpes se acumulan, los músculos se sobrecargan y las articulaciones sufren el mayor estrés posible. Además, sin tiempo ni opción de desconexión, la concentración corre el riesgo de disminuir cuando no debe. Una caída sin la debida tensión, un mal apoyo o una mano blanda pueden poner fin a la temporada de cualquier jugador, y con él potencialmente las opciones de éxito de todo un proyecto.

Y es que los jugadores, y por extensión, las franquicias, ponen más que nunca su futuro en juego en cada acción. Acciones que muchas veces, están lejos de ser relevantes. La derrota de la pasada noche de los Denver Nuggets no les supone prácticamente nada. Acomodados en la 4a posición de su conferencia, con 8 victorias en sus últimos 10 partidos, pueden permitirse perder dos noches seguidas, y su temporada seguirá siendo buena igual. En temporadas tan largas, por encima de los 70 partidos, una derrota no marca la diferencia. Llegarían a Playoffs igualmente de manera cómoda y a partir de ahí a soñar con el anillo. Ahora en cambio, la perspectiva de la temporada cambia radicalmente. Llegarán a la post temporada y pelearán como hicieron el año pasado, pero lo harán sin uno de sus principales argumentos.

Jamal Murray, solo la punta del iceberg

Jamal Murray, como decía, es solo un ejemplo de lo que hemos visto a lo largo de la temporada. En un año en el que podíamos encontrar el mayor número de potenciales candidatos al anillo de los últimos años, hemos visto perderse numerosos partidos por lesión a jugadores como LeBron James, Anthony Davis, Giannis Antetokounmpo, Stephen Curry, Joel Embiid, Kevin Durant, Jimmy Butler… casi la totalidad de las grandes estrellas de la liga. Las bajas por lesión han pasado de ser un condicionante puntual a ser una realidad diaria para las estrellas de la liga con todo lo que ello supone, no solo en el plano deportivo y físico, si no también en el mental.

Por ahora, tan solo el contratiempo sufrido por Murray va a tener consecuencias a medio-largo plazo, mientras que el resto de los jugadores mencionados afortunadamente han sufrido lesiones de menor calibre en momentos más tempranos de la temporada. Sin embargo, es ciertamente optimista pensar que será la única, visto lo ocurrido durante los primeros 4 meses de competición.

Ojalá la lesión de Jamal se quede en eso, en un contratiempo, y pueda continuar con el enorme crecimiento que estaba experimentando en los últimos meses, en los que pasó de ser un buen jugador de la NBA a ser una estrella. Y ojalá esta temporada NBA no llegue al punto en el que, en lugar del rendimiento deportivo, sea el estado físico de los jugadores lo que determine tanto su futuro como el de su franquicia.

 

Imagen de portada procedente de usgamblingsites.com
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