Edwin Jackson, el líder para devolver a la gloria al Movistar Estudiantes

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Edwin Jackson siendo el líder del Movistar Estudiantes. | Fuente: El Generacional

El Movistar Estudiantes afrontará su primera temporada de la historia en la LEB Oro comandados por el jugador galo. Este volvió a la entidad colegial tras una montaña rusa deportiva donde su mejor temporada fue en el Movistar Estudiantes. Después de estar un año y medio lesionado, Edwin quiere devolver al Estudiantes donde pertenece, a la Liga Endesa.

Era un día gris. El autobús estaba lleno de estudiantes del Ramiro de Maeztu. Los adolescentes se bajaron en la parada del mismo nombre. Empezó a llover. Los chicos y chicas comenzaron a subirse la cremallera de sus abrigos y se pusieron la capucha. Era una lluvia fina. Un sirimiri que quizás no auguraba el mejor de los días. Tras bajarse del autobús, caminaron por la calle Serrano hasta llegar a la entrada de verjas del Ramiro.

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Una vez en el Magariños, los medios y los allí presentes estaban expectantes por lo que iba a suceder. Había un atisbo de ilusión en muchos. Eran las once y media de la mañana y ya con la acreditación en mano, la gente comenzaba a tomar asiento para este acontecimiento único. Un evento desgraciadamente histórico para Movistar Estudiantes. La presentación de la primera temporada en la LEB Oro. Sí, por primera vez la entidad colegial va a competir en la segunda división del baloncesto español. Una situación complicada, pero ilusionante gracias a una plantilla comandada por Edwin Jackson.

La vuelta del hijo pródigo

Los aficionados aman a su capitán por lo mucho que dio y está dando al club. Edwin volvió hace dos temporadas con ganas, volvió con la ilusión de un canterano para intentar salvar del descenso al equipo colegial. Era el momento perfecto para devolver la ilusión a los aficionados. El jugador galo se sentía, en cierta medida, en deuda después de haberlo convertido en quien es. Con el ocho a la espalda, regresó el hijo pródigo al club donde había disfrutado del baloncesto con la intención de salvar al equipo del descenso. Y se consiguió el objetivo. El ‘Estu’ mantuvo la categoría y Edwin Jackson renovó por dos temporadas.

Todo parecía ir sobre ruedas. Nueva temporada, nuevos objetivos, nuevas caras, pero la pesadilla acababa de empezar para Edwin. El 28 de septiembre, el club emitía un parte médico diagnosticando una rotura en la muñeca derecha del jugador de origen francés. Una lesión de la que recaerá en abril de 2021. Todo le iba mal al equipo de Magariños: Edwin Jackson lesionado de gravedad; JJ Barea, la estrella estrellada, abandona sin motivo justificable el club; y, el club estaba a punto de descender a LEB Oro. Finalmente así sucedió y el futuro del capitán parecía pender de un hilo, pero fue una decisión sin complicaciones para el jugador de padre estadounidense. «Sí, fue fácil. La situación del equipo se parece a la mía ya que nos toca empezar de cero después de estar tanto tiempo por la lesión fuera de la pista. Todo el mundo que está aquí me ha ayudado a que mejore tanto yo como el equipo», afirmaba sobre su renovación.

Edwin Jackson dirgiéndose al banquillo. | Fuente: Adrián Pérez Ispizua

Edwin se sentía en deuda con el club y para él, el Estudiantes no es solo un equipo de baloncesto, es también «su familia». «Hay gente muy especial en este club. Desde el presidente, la gente de las oficinas, el cuerpo técnico a los jugadores. Me han ayudado mucho en mi carrera deportiva y por eso quiero devolver este favor al club», comentaba el alero del Movistar Estudiantes. El francés, con el dorsal «uno» a la espalda, está recuperado y lleva a cabo un plan de rehabilitación con días de descanso como así fue en la presentación utilizando únicamente su mano izquierda. Está preparado para, como dicen los estadounidenses, un fresh start.

Edwin Jackson: «El Movistar Estudiantes es mi familia»

El mayor reto de su historia

El Movistar Estudiantes se enfrenta al mayor reto de su historia: volver a la primera categoría tras descender por primera vez en su historia a LEB Oro. Para ello será necesario «hacerlo con humildad afrontando la competición con trabajo, esfuerzo y dedicación», afirmaba el presidente Fernando Galindo. La presión que tiene la entidad colegial es muy alta tanto a nivel deportivo, ya que nadie espera que el equipo no ascienda esta temporada, como a nivel de patrocinadores.

El descenso del club supuso un punto y final a una gestión «pésima» por parte de la directiva, según comentaba Daniel Gómez-Limón, un miembro de las altas esferas de la Demencia, los «ultras» del ‘Estu’. «La deuda ha lastrado mucho al club, pero no nos podemos olvidar de la gestión que ha conducido hasta esta situación. Fichajes que no iban a ningún lado; entrenadores que no han llegado ni a estar dos años en el club; y, la gente de la cantera que llega al primer equipo se va», afirmaba el demente.

Más allá de la desgracia reciente, Daniel Gómez Límón asegura tener ilusiones renovadas porque afirma que se ha separado lo económico de lo deportivo y se puede vislumbrar por primera vez un proyecto a medio-largo plazo gracias a la entrada de ‘Pancho’ Jasen, leyenda del club colegial. «Se ha mantenido a Edwin, se ha fichado a Javi Beirán y se ha dado, según parece, un papel importante a cinco canteranos», asegura que, junto al trabajo diario, ve con buenos ojos la consecución del objetivo principal a pesar de la gran deuda que sigue manteniendo el club.

Presentación de los equipos mixtos para un partido de exhibición durante la presentación. | Fuente: Adrián Pérez Ispizua

Historia de una deuda trágica

Movistar Estudiantes arrastra una deuda con la Agencia Tributaria de unos cinco millones de euros que llegó a los 14-15 millones de euros en 2016. Ese año se firmó un acuerdo con la institución para devolver 1,4 millones de euros al año. Este acuerdo era asfixiante para el club por lo que se intentó llevar a cabo en noviembre de 2019, una ampliación de capital de cinco millones. Finalmente, se anuló gracias a la contribución de cuatro millones de euros de los patrocinadores.

Sin embargo, la reducción de ingresos ocasionados por la pandemia, volvieron a poner al club entre las cuerdas. Nuevamente, se tuvo que solicitar ayuda a las instituciones y a los patrocinadores para intentar mantener a flote a uno de los clubes españoles con mayor historia. Finalmente, en octubre de 2020 la Junta del Estudiantes aprobó por unanimidad una ampliación de capital de 1,2 millones de euros.

Experiencia y cantera para un proyecto ilusionante

Ya dentro del Movistar Academy Magariños (o, Antonio Magariños como lo conocen los ramireños), es un pabellón mágico donde en su interior se respira el alma de lo que realmente es el baloncesto. Un baloncesto que en el Movistar Estudiantes se concibe a través de la cantera. «La cantera forma parte de nuestra idiosincrasia. Nuestra historia no puede ser de otra forma que estar vinculada a la cantera», comentaba el presidente Fernando Galindo. Una cantera que está muy presente en la escuadra dirigida por Jota Cuspinera con cinco importantes figuras para el futuro: Nacho Arroyo (2000), Rubén Domínguez (2003), Héctor Alderete (2002), Emil Stoilov (2002) y Adams Sola (2000). Además de la seña de identidad latente del club, encontramos jugadores con mucha experiencia como Nacho Martín (1983), Javier Beirán (1987), Lucas Faggiano (1989) y a nuestro protagonista (1989).

Fernando Galindo: «La cantera forma parte de nuestra idiosincrasia»

La montaña rusa deportiva de Edwin Jackson

Hablemos de este último, del capitán, del buque insignia de este Movistar Estudiantes. Un jugador que casa perfectamente con los valores del equipo: trabajo, esfuerzo y dedicación. Valores expresados por el presidente durante el evento y que lleva a cabo una simbiosis perfecta con la institución estudiantil, y viceversa. Edwin Jackson llegó en 2016 al club tras dos temporadas en la Liga Endesa, (Barcelona 2014-2015 y Unicaja 2015-2016) donde no consiguió demostrar su mejor nivel ni tampoco continuidad como lo hizo en el ASVEL Lyon-Villeurbanne. En el equipo francés despuntó en la temporada 2013-2014 con 18,8 puntos por partido convirtiéndose así en el primer francés desde 1975 en ser máximo anotador de la competición doméstica francesa.

Foto oficial del Movistar Estudiantes 2021-2022. | Fuente: Adrián Pérez Ispizua

Edwin Jackson llegó como jugador franquicia al Estudiantes y cumplió con su rol. ¡Vaya si lo cumplió! Terminó la temporada con 21,4 puntos por partido y dentro del quinteto ideal de la Liga Endesa. A partir de entonces, la afición del Estudiantes se enamoró locamente del jugador, a pesar de saber que era imposible retenerlo en el club. En un comienzo se pensó que acabaría en la NBA o en algún club de Euroliga aspirante al título, pero finalmente decidió marcharse como Bourousis a tierras chinas, en concreto al Guangdong Southern Tigers. Allí fue cortado por un supuesto «mal rendimiento» (16 puntos por partido). Tras ser excluido, hubo clubes interesados como el Anadolu Efes, vigente campeón de la Euroliga, pero terminó de nuevo en el Barcelona en 2018.

La historia se repetía y Edwin no encontraba su sitio en ‘Can’ Barça mostrando una versión muy discreta. Por lo que abandonó el Palau en busca de un equipo que volviera a llevarle a su mejor versión en Euroliga. En 2019 fichó por KK Budućnost Podgorica, equipo montenegrino que consiguió acceder ese año a la Euroliga. Seguía sin encontrar una organización en la que se sintiera cómodo, a pesar de comentar que «nunca un equipo en su carrera había sido injusto con él». Para reencontrarse con su mejor versión, volvió al ASVEL después de hablar con Tony Parker, amigo, presidente del club y uno de los mejores jugadores europeos de baloncesto de la historia. Al principio parecía un proyecto donde el alero encajaba a la perfección, pero tras desavenencias internas con la organización y el entrenador, decidió abandonar la entidad y recalar de nuevo en el equipo que le vio madurar: el Movistar Estudiantes.

Edwin Jackson: «Nunca un equipo ha sido injusto conmigo»

Un ejemplo para la cantera

Edwin Jackson no solo es un gran jugador con un gran palmarés sino que también es un gran apoyo para las futuras promesas como Adams Sola o Héctor Alderete. «Todos los jóvenes nos fijamos mucho en él porque es alguien que ha jugado en muchos equipos grandes, ha conseguido muchas cosas en su carrera y además, está muy implicado con el equipo y con los jóvenes. En todos los entrenamientos nos ayuda, nos da consejos y la verdad que para un jugador joven es muy importante tener esa figura en la que fijarse y sobre la que aprender. Y la verdad que agradecemos mucho tener a un jugador como él en el equipo», comentaba una de las perlas de la cantera, Adams Sola.

Edwin Jackson mete una bandeja en el partido de exhibición. | Fuente: Adrián Pérez Ispizua

Edwin también ha sido un pilar fundamental para Héctor Alderete, que aun siendo el único de cantera que entraba en dinámica por primera vez con el primer equipo, su adaptación es casi completa gracias al jugador galo. «Ha estado muy pendiente de mí tanto en los físicos como en los entrenamientos ya que dice que la clave está en los pequeños detalles«, afirmaba el jugador madrileño que se coló en el mejor quinteto del Europeo-sub 16 en 2018. Ambos jugadores han pasado por lesiones complicadas y saben lo que es estar más de un año sin jugar al baloncesto. «Le he preguntado las máximas cosas posibles para seguir mejorando y creciendo para ayudar al club en su objetivo de ascender», comentaba Héctor Alderete.

Era la una y media. La gente salió convencida, ilusionada y con ganas de ver sobre el parqué a los dos equipos: femenino y masculino. Al salir del templo del baloncesto, el cielo escampó y salió el sol. No sé porqué me da por pensar que, lo que mal empieza, bien acaba. Quizás pueda llegar a ser un reflejo del futuro del club.

 

 

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