Satyajit Ray: Poesía, humildad y tradición

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Inicio de la película | Fuente: La Canción del Camino

Una mirada contemporánea hacia La Canción del Camino

Así como el ser humano tiende a hablar sobre sí mismo, y con sus dotes comunicativas se proyecta hacia los demás mediante distintas expresiones artísticas, el cine habla sobre el cine: del otro, del doble, de su proyección física y mental, de los medios de producción, de la(s) historia(s).. la aproximación plástica del movimiento a través de la pantalla tiende hacia una introspección tanto en el contexto industrial como en el autoral. Según el estado del aparato de la industria y de la época en la que se sitúe la obra cinematográfica, esta introspección puede ser más o menos humanista, y no cabe duda de que en el caso de la obra Satyajit Ray, la integración de los valores humanos alcanza su máximo grado.

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Contexto

La canción del camino, más conocida por su nombre original Pater Panchali, fue el primer largometraje de un director hoy consagrado en el que se explora la vida de una familia a la que la profunda pobreza aboca al sufrimiento. La película es una adaptación que procede de una resonancia sentimental profunda entre el autor y la novela original homónima, Pater Panchali (Bibhutibhushan Bandyopadhyay, 1929). Es considerada una obra clave en la historia literaria bengalí. Al igual que con su adaptación cinematográfica sobre la que versa este estudio, su notoria influencia ha dejado un legado artístico de especial relevancia aún en nuestros días.

Fue un debut, en palabras del propio Ray, marcado por las técnicas cinematográficas de Renoir y Vittorio Da Sica, pero en términos de producción, su rodaje tuvo una senda económica tortuosa. Pese a intentarlo muchas veces, Ray no logró convencer a los productores del mercado para facilitar la financiación.

Algunos se ofrecieron a negociar el pago de los costes a cambio de cambios en el guion, que Ray rechazó por considerarlos impertinentes. Así pues, en 1952 comenzaba su proyecto teniendo que recurrir a actores y técnicos inexperimentados en su mayoría y cubriendo los costes económicos con sus ahorros personales. Confió en recaudar más fondos conforme la filmación progresara, pero esto no ocurrió de forma uniforme. El rodaje se prolongó por encima de dos años y medio, logrando ayudas de producción  por parte del gobierno de la zona de Bengala Occidental (como es indicado en los créditos de apertura), y finalmente llegó a ver la luz en India el 22 de Agosto de 1955.

La canción del camino fue la primera cinta de lo que llegará a ser la trilogía de Apu, que le encumbrará internacionalmente como director visionario y de prestigio. A lo largo de las tres películas, seguimos la vida del joven Apu a través de sus distintas etapas. El foco de este estudio sobre las tradiciones indias y su humanismo intrínseco entendido a través del cine recae especialmente en la primera entrega dado lo crucial que es la exploración de la infancia mediante los códigos semióticos y literarios de la película.

Indir ensombrecida | Fuente: La Canción del Camino

El caso de La canción del camino es especial por haberse construido en una realidad concreta. El mundo ficticio de la propia película bebe de una relación con su elaboración detrás de las cámaras, y estas similitudes, que van más allá de simetrías puntuales, nos ayudan a comprender su desarrollo íntegramente. Como se ha dicho antes, gran parte del personal, incluido el propio Ray, carecía de experiencia previa. De hecho, así como Apu desoye a menudo las reprimendas de su madre y hermana, su intérprete Subir Banerjee, que hasta entonces no era más que un niño corriente de Calcutta, no fue muy sensible a las órdenes de dirección. En muchas ocasiones, como en la icónica escena del tren, el personal técnico tuvo que colocar obstáculos para que la carrera del niño fuera más irregular. La canción del camino tuvo esta filmación tan poco protocolaria por llevar aparejados su enfoque experimental y los problemas financieros que acompañaron a la producción, pero esto explica mejor el hecho de que la verosimilitud y el humanismo a la hora de retratar la vida rural en Bengala Occidental sean especialmente destacables. 

No podemos olvidar la propia figura de Satyajit Ray. La película es hija de su desarrollo colectivo, encabezado por el director, así como el propio director es hijo de su memoria, de las circunstancias que le condicionaron y que por extensión determinaron que pudiera asir el tiempo a través del cine. En este sentido es apropiado recordar que el linaje de Ray está abarrotado de personas con capacidades artísticas. Su padre Sukumar Ray fue un escritor de renombre en el área de la literatura infantil, así como su ancestro lejano Rabindranath Tagore, premio Nobel de literatura, es conocido por su trayectoria como poeta.

La vinculación especial de su familia a la tradición literaria y folclórica de India la hereda el director, convirtiéndola en un componente sustancial en La canción del camino que este estudio abordará más tarde con algunos ejemplos. 

Apartado Narrativo

Durga compartiendo fruta con Indir | Fuente: La Canción del Camino

Volviendo al contenido de la película, las relaciones intergeneracionales son una parte importante de la misma y como tal se exploran ampliamente. Apu y especialmente Durga sienten un cariño especial hacia la tía Indir, que a menudo confraterniza con ellos. Sin embargo, a la madre de los pequeños se le hace insoportable la presencia de la anciana en casa, tanto que le insta a irse y a abandonar en lugar al ser, a sus ojos, una verdadera molestia.

Los pequeños toman comportamientos de ambos personajes en su día a día. Durga canta como hace Indir, pero también manifiesta a menudo cierto cariz maternal y severo con Apu que refleja los comportamientos de su madre. Son Sarbajaya e Indir las más alejadas en su comprensión mutua, si bien en edad son más cercanas entre sí que a los niños. De esta manera, los agentes visuales de La canción del camino nos otorgan un vistazo verosímil a las brechas sociales propias de la vida familiar en India, intensificadas por la situación de pobreza en la que la familia se ve sumergida. La claridad del discurso de estos agentes es todavía más evidente cuando la aparición de los mismos (comida, abrigo, u otro bien material como el collar enjoyado) es la causa reiterada de los abundantes desencuentros generacionales en el hogar.

En línea con las observaciones acerca del aspecto narrativo, es adecuado señalar que el factor económico no es el único hecho coyuntural de La canción del camino, porque la película fue realizada sin guion previo. Satyajit Ray mapeó la narración de la película mediante notas y dibujos de storyboard, lo que también demuestra su distanciamiento de la estructura dramática tradicionalmente occidental que se señalaba anteriormente.

Pero no se debe contemplar La canción del camino comparándola a modos de representación occidentales, sino como algo autónomo en la medida en que es capaz de asimilar la realidad de su tiempo concreto y relatar efectivamente acerca de ello en la gran pantalla. Prueba de esto es la profunda relación que guardan los elementos simbólicos con diversas tradiciones indias. A ellas se alude desde el propio título de la película: “Panchali” es una palabra bengalí que hace referencia a un canto tradicional en el folclore de Bengala Occidental, caracterizado por ser melancólico y emotivo.

Una estética rompedora

Toda representación propia del linaje cultural y del patrimonio artístico comunitario aúna dos elementos diferenciales: literario y estético. En la película se da especialmente al recaer gran parte del peso dramático en la mente, los sentimientos y la mirada de los personajes.

Estas referencias enriquecen un lenguaje visual que nos estimula profundamente desde el principio de la película. Tomemos el propio inicio como ejemplo: el palimpsesto en el que se nos presenta el título de la película es irregular: el papel donde reposa la caligrafía resalta por tener imperfecciones, por no ser orgánico en la textura y estar simétricamente descompensado. Esto nos indica desde el principio que lo que vamos a ver no va a ser un filme estructurado.

Título inicial de la película | Fuente: La Canción del Camino

La película está rodada en espacios donde los elementos naturales son abundantes, y al contrario de lo que sucede con muchas cintas occidentales, la puesta en escena no ha sido estilizada para lograr uniformidad o simetría, puesto que aquí la naturaleza no es un simple elemento decorativo sino un personaje más que se integra en la vida familiar, relacionándose con los personajes y condicionando su día a día: Desde las frutas que Durga recoge del huerto vecino, pasando por los animales que acompañan gran parte de las escenas y hasta la lluvia que cubre el monzón donde los hermanos comparten sus últimos instantes juntos.

Los hermanos en el campo de cebada | Fuente: La Canción del Camino

Los elementos naturales son ventana hacia la desnudez del alma y hacia la inocencia infantil, pero también hacia la crudeza silvestre del entorno donde esta inocencia tiene que madurar a fuerza de sus primeros contactos con la muerte: primero con Indir y luego con Durga. Y es que desde la introducción, la película nos prepara para la muerte: introduciéndonos un espacio lleno de vida, con felinos recién nacidos y personajes con brío que con el paso del tiempo irán languideciendo y dejando el lugar más vacío, hasta el final; donde había niños animados y mamíferos juguetones ya solo queda una araña y una serpiente.

Otros elementos conforman el imaginario lírico-simbólico de la película y de sus personajes. El recurrente sonido del tren, al principio escuchado por los niños con fervor, es parte de la mitología personal de los hermanos y su mente infantil: lo que atrae por ser desconocido, lo que viniendo de otro mundo se cruza breve y fugazmente en el microcosmos de su vida.

Además, su sonido aparece por última vez acompañando al abandono: el de Durga, que con su muerte deja a la familia, y el de una tierra que como dice Harihar no queda más remedio que abandonar. El tren marcha por las vías sin detenerse como los personajes transitan por su historia en la casa: la vida y la naturaleza en la pequeña comuna es un camino arrastrado por el tiempo y sus estragos.

Legado y Recepción

No deja de ser llamativo el hecho de que un proyecto con una producción tambaleada por la escasez económica y de medios pasase a la historia como una de las bases culturales imprescindibles en el patrimonio cinematográfico Indio, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que su lenguaje visual y literario no eran los propios de las producciones llamadas al éxito comercial. Pero vaya si lo tuvo: La canción del camino gozó en su estreno de una acogida arrolladora en India, con una recaudación que rondaba las 100.000 rupias en taquilla.  La película fue mostrada al final del Festival de Cannes en 1956, siendo nombrada “Mejor documento humano” del evento.

A día de hoy, su legado continúa inspirando a espectadores de toda inquietud y vocación, y cuenta hasta la fecha con tres restauraciones oficialmente distribuidas. La última, en 2015, fruto de la colaboración entre la compañía de distribución The Criterion Collection y de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Muchos expertos coinciden también en que La canción del camino inicia formalmente el movimiento del Cine Paralelo, caracterizado por romper convenios narrativos entonces establecidos en el cine indio en pos de historias con mayor autenticidad y realismo social.

Con un pie en la inmortalidad

Satyajit Ray empieza su autobiografía describiendo como en el colegio, le pidieron al director y a sus compañeros dibujar un árbol. Algunos comenzaron a hacerlo trazando el contorno de la copa con sus hojas, lo que el profesor corrigió pidiéndoles que lo dibujasen empezando por las raíces, dado que es desde la tierra hacia el cielo como crecen los árboles, y no al revés.

Asimilando los conceptos expuestos en este texto, algo que podemos extraer con claridad es que en su primera obra, La canción del camino, Ray demuestra dibujar con precisión el árbol de la tríptica vida de Apu, cuyo crecimiento, como el del propio cine, es a través de una maravillosa mirada imaginativa.

La conmovedora grabación de unos niños que logran atrapar la vida pese a estar sepultados en la pobreza brilla por su certero manejo del lenguaje y la información y por sentar precedente en el realismo social expresado a través de la cámara. La cuidada visión melancólica del director indio, pese a nacer sola entre un lodo de dificultades, ha granjeado adeptos tanto en el espectador común como en el cineasta vocacional. Es considerada un punto de inflexión por su cercano tratamiento de la infancia utilizando una plétora de miradas generacionales en una realidad social devastadora. 

Tengo la sensación de que los momentos verdaderamente cruciales de una película deben de ser sin diálogos. Las transcisiones realmente importantes, y los clímax, en los que quieres exponer un punto importante, funcionan mejor si lo haces de manera visual que verbal.

-Satyajit Ray

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