Acaba para empezar

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    «Nada es eterno»


    Todos y cada uno de nosotros hemos escuchado esta frase mil veces. Somos conscientes de la caducidad de los momentos, de las personas, así como de los años. Decimos saber que hay que disfrutar de cada día como si fuese el último, de cada instante como si fuera único (porque lo son) y de tantas otras cosas… que al final solo son palabras sin actos.

    Somos una generación que no sabemos vivir el presente, y si lo vivimos es dejando que la vida nos arrastre, esperando que las cosas sucedan en vez de ir y hacer que ocurra. No valoramos lo que tenemos día a día, las pequeñas cosas. Todo aquello que aprendimos al estar encerrados, al no poder disfrutar de lo más simple de la vida.

    Nos acomodamos, vivimos cada día como si fuese uno más, en vez de pensar que es uno menos, uno que ya no podemos recuperar. Cosas que quizás ya no podremos decir, personas y momentos que ya no podremos disfrutar. Es lo bonito y duro de la vida, que no es monótona, te sorprende cuando menos te lo esperas, y para bien o para mal te hace crecer.

    Deberíamos aprender a vivir la vida como si de un libro se tratase, pero un libro en el que ya no te dejan volver a leer la página anterior y por ello tienes que prestar mucha atención y disfrutarla mientras la lees.

    En momentos como este en el cual se cierra el año, solemos ponernos a recordar todo aquello que hemos vivido, aprendido… Nos acordamos de las personas y las situaciones que hemos experimentado, lo que nos llevamos en la mochila y lo que dejamos ir… Recordamos nuestra trayectoria, el camino que hemos seguido y marcado hasta llegar donde estamos.

    Y ahí, ahí te das cuenta de que todo aquello que ha sucedido este año era necesario para llegar al punto en el que cada uno nos encontramos, para ser quienes somos. Que las cosas tienen que acabarse para que otras puedan empezar. Suena utópico porque muchas situaciones no han sido ni son las mejores, pero centrándonos en lo que hemos dicho al principio, todo pasa por algo, así que vamos a dejar que la vida y el año nos sorprenda.

    Vamos a armarnos de valor para disfrutar y afrontar todo lo que queda por venir. Vamos a disfrutar de cada instante y aprender de todos ellos. Vamos a volar muy alto, pero menos que todos los años siguientes. Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para tener paz con nosotros mismos y con nuestro entorno, porque nuestros actos determinan cómo somos. Vamos a querernos, pero a querernos bien, a nosotros mismos y a los de al lado.

    Te esperamos con ansias 2022, cerramos lo pasado para que entres por la puerta grande.

    Lo mejor está por venir, tarde más o menos.

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