La necesidad de regular el Scroll Infinito

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Logo de Tik Tok | Flickr
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El mecanismo de Tik Tok es profundamente perjudicial para la salud mental

Los experimentos con roedores han sido de vital importancia para la neurociencia. Uno de ellos fue la Caja de Skinner, donde se introducía un roedor en una caja y se le generaba un estímulo condicionado. Dentro de la caja había una palanca que al accionarse podía proporcionar una pequeña dosis de comida, o simplemente no tener ningún efecto. El roedor no tardaba demasiado en aprender que si pulsaba la palanca obtendría alimento. Este alimento, además, provocaba altos picos de dopamina en el cerebro del roedor. Estudios posteriores más desarrollados llegaron a la conclusión de que la dopamina era la encargada de la motivación, el placer y el deseo (entre otros) en el sistema nervioso, y la razón por la que el roedor no dejaba de accionar la palanca pese a no obtener siempre una recompensa.

Una vez contextualizado el experimento del refuerzo intermitente con el roedor, hay que asumir lo antes posible que en la sociedad actual el Scroll Infinito es la Caja de Skinner de los usuarios de Internet. El Scroll Infinito es una función implementada en aplicaciones y páginas webs que se utiliza para mantener al usuario el máximo tiempo posible consumiendo el contenido, con afán de obtener también unos mayores beneficios.

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Funcionamiento y consecuencias

Lo mejor es ejemplificarlo: Tik Tok. Su funcionamiento es sencillo. El usuario desplaza el dedo hacia abajo e inmediatamente aparece un vídeo generalmente de muy corta duración. Cuando el vídeo se acaba el usuario únicamente tiene que volver a desplazar de nuevo el dedo para que aparezca otro vídeo, que vuelve a ser de corta duración. A medida que el usuario utiliza la aplicación, el algoritmo se moldea para mostrar vídeos acordes con los gustos de ese consumidor. En este punto el proceso está completado. No hay escapatoria. El usuario ya puede desplazar infinitamente. Si no le gusta un vídeo, simplemente tiene que realizar un leve gesto con el dedo para obtener más contenido.

El algoritmo de Tik Tok se moldea según los gustos del usuario | Flickr

Aquí es importante refrescar la importancia de la dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que cumple funciones clave en algunas áreas del sistema nervioso, entre las que se encuentran la capacidad motora, la cognición, la motivación, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje. Es vital para nuestra salud. Los vídeos cortos del Scroll Infinito generan en nosotros altos picos de dopamina casi instantánea.

Es aquí donde aparece el problema. Hemos llegado a un punto donde estamos tan estimulados que nos hemos convertido en yonquis de la dopamina. Es crudo decirlo con estas palabras, pero peor son las consecuencias a largo plazo. Somos prácticamente adictos a Tik Tok. Una vez entras, cuesta una infinidad salir de la aplicación. Los nativos digitales pueden llegar a pasar horas enteras sumergidos en una espiral de vídeos que no tiene fin.

De todas maneras, la clave no es el tiempo que pasa el usuario enganchado a la aplicación, sino las cosas que deja de realizar por culpa de recibir tantos picos de dopamina en tan poco espacio de tiempo. Si te has preguntado alguna vez porque te cuesta más concentrarte que antes, ya tienes la respuesta. Los jóvenes estamos perdiendo la capacidad de esperar y trabajar por obtener recompensas. Y no es que ya no tengamos motivación. No es que nos haya dejado de gustar leer, ver una película entera o incluso hacer deporte. Simplemente no nos da tanta dopamina como a la que estamos acostumbrados por culpa del Scroll Infinito. Nuestro sistema de recompensa está profundamente alterado.

La inmediatez ha podido con nosotros. Ya no somos capaces de centrar nuestra atención en las cosas que nos interesan. Ya ni siquiera tenemos control sobre nuestra propia felicidad. Y aunque estas líneas vayan referidas a los jóvenes en su mayoría, las personas más adultas para nada están excluidas de esta red de instantaneidad. Otra cuestión distinta es que quieran aceptarlo.

No es justo cargar el peso y la culpa en el usuario, porque no la tiene. Le han generado una adicción. Las consecuencias que ya son visibles deben ser una preocupación, pero sin dejar de pensar en el largo plazo, ya que puede ser aún más perjudicial. La atención, el aprendizaje, la motivación y el placer ya se han visto afectadas. Quizá en no demasiado tiempo sea el sueño lo que no se pueda ni conciliar.

Revertir la situación

Es necesario regular el Scroll Infinito. Lo es. No está mal usarlo como ocio. Las exigencias del día a día carecerían de sentido sin los pequeños momentos de placer y descanso. Es el uso desmesurado lo que provoca las hordas de yonquis dopamínicos.  Y si esta sociedad de verdad se preocupa por la salud mental, este es uno de los principales problemas a tratar.

La solución es legislar contra ello. La tecnología y las redes sociales avanzan mucho más rápido que las leyes, y si no se hace a tiempo, será muy difícil enmendar las consecuencias. Hay que encontrar una fórmula que consiga hacer menos dañino el Scroll Infinito para el usuario sin tener que llegar a la necesidad de una prohibición estricta.
La clave pasa por contener a las empresas en la implementación de este mecanismo. Una propuesta que podría ser interesante es que la propia aplicación tuviera un límite de uso diario, y que se bloquease una vez traspasado el tiempo. Además, podrían aparecer reiterados mensajes en la pantalla recordando que el uso desmesurado de la aplicación puede provocar problemas de salud mental tanto a corto como a largo plazo. Si la empresa no cumpliera esto, se le podría multar con grandes cantidades económicas, como ya sucede en Alemania con la ley NetDG.

La solución es legislar contra el Scroll Infinito | Public Domain Pictures

Sea como fuere, el problema existe, y es necesario visibilizarlo para que los expertos y gobernantes actúen en consecuencia. Hasta que llegue ese momento (si llega) la sociedad debería plantearse la autorregulación. Uno tiene que ser estricto consigo mismo para renunciar al exceso de dopamina. Una técnica estudiada ya por los expertos es el Ayuno de dopamina (Dopamine detox). Reducido a lo básico, consiste en mermar la dopamina que recibimos de las redes sociales. De esta manera se intenta revertir sus efectos para recuperar la motivación en tareas que necesitan de más tiempo para llevarse a cabo.

Si sientes que cada vez que entras en Tik Tok te cuesta una infinidad dejar de usar el móvil, como mínimo deberías reflexionar sobre ello. Lo mismo para Instagram y sus Reels, para Twitter o para Youtube y sus Shorts. Ahora que somos conscientes, en nuestra mano está tratar de frenar la situación. Tenemos que ser capaces de concentrarnos. Tenemos que ser capaces de recuperar la motivación. Tenemos que ser capaces de desengancharnos.

 

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