Desde el comienzo de la guerra en Gaza, Israel y Hezbolá han intercambiado ataques en la frontera del Líbano. El pasado 17 de septiembre, Israel llevó a cabo el mayor ataque a la milicia libanesa desde el comienzo de la guerra. La explosión de cientos dispositivos pager supuso un fuerte golpe para Hezbolá y el inicio de una nueva fase de ofensivas israelís.
Israel se encuentra a pie de guerra con Hezbolá. Los bombardeos sobre el Líbano ya han acabado con la vida de más de 500 personas y la ofensiva aumentará cada día. Por qué está atacando Israel al Líbano, qué es Hezbolá y, por qué atacar en este momento.
¿Qué es Hezbolá?
Hezbolá es un partido político y milicia armada chií libanesa. Su nombre se traduce del árabe como ‘partido de Dios’. Esta milicia surge en 1982 apoyada por la Guardia Revolucionaria de Irán como forma de lucha contra la intervención israelí en la guerra civil libanesa. Surgió como una escisión del grupo armado Harakat Amal, ‘Movimiento Esperanza’. Pronto rompería con Amal por su diferente visión política y religiosa. Hezbolá pretendía la creación de un Estado islámico chií basado en el Irán del ayatola Jomeini.

Con el paso de los años, el objetivo de Hezbolá ha evolucionado. En 1985 publicaban un manifiesto que abogaba por la implantación de un régimen islamista en el Líbano. Más adelante, en 2009, Hezbolá manifestó su intención de establecer una democracia con el fin de superar los extremismos en el país.
Hezbolá está consagrada como una guerrilla enfrentada a Israel y Estados Unidos. Junto a la Unión Europea, estos dos países consideran a la milicia como un grupo terrorista. Por otro lado, gran parte de Medio Oriente percibe a Hezbolá como un movimiento de resistencia. A diferencia de otros grupos terroristas, Hezbolá cuenta con un sistema con dos estructuras, una político-social y una armada.

La estructura político-social de Hezbolá presenta a la milicia como un actor fundamental en la región, con capacidad para hacer frente a un ataque de otro país y el poder de movilizar a la población.
Desde su aparición, Irán se ha encargado de gran parte de la financiación y entrenamiento militar de los milicianos de Hezbolá. Irán utiliza a Hezbolá como un medio para poder extender la revolución islámica en la región. Siria, país con quien comparten mayor frontera, muestra su apoyo a la milicia ya que ve en ella un arma contra Israel.
Tras la guerra civil
La guerra civil libanesa (1975-1990) fue un conflicto de carácter religioso que enfrento a cristianos maronitas, musulmanes chiís y sunitas, junto a otras confesiones que se repartieron en más de diez facciones armadas.

En 1989, el Acuerdo de Taif ponía fin a las hostilidades tras quince años de conflicto. Este acuerdo repartió el poder entre las comunidades y permitió a Hezbolá ser la única milicia armada por su papel como resistencia ante Israel.
Durante los años 90, Hezbolá mantuvo la lucha contra Israel debido a su ocupación en el sur del país. El secretario general de la milicia, Abás al Musawi fue asesinado en 1992, pero sus seguidores extendieron la lucha hasta el año 2000, cuando las tropas israelís se vieron obligadas a desalojar la zona.

Las protestas de Siria de 2011 contra el régimen de Bashar al Asad fueron motivo de la entrada de milicias de Hezbolá al país vecino. En 2013 Hezbolá entro oficialmente en la Guerra Civil Siria en apoyo al dictador al Asad. La entrada de la milicia libanesa en el conflicto sirio se produjo ante el temor de la expansión del grupo yihadista ISIS hacia territorio libanés. El éxito de Hezbolá permitió frenar la expansión del ISIS a la vez que permitió a los milicianos adquirir experiencia de combate en territorio extranjero.
Partido político y guerrilla contra Israel
Las ayudas sociales a la población libanesa de la mano de Hezbolá han permitido que el grupo se convierta en un partido político con gran aceptación en el país. En 1988 se crea la Asociación Yihad al Bina con el fin de mitigar las consecuencias de la guerra. Tras el conflicto, en 1992 Hezbolá consigue ser legalizado como partido político y pasa a tomar parte de las decisiones y presupuestos del Estado. Hezbolá tiene representación parlamentaria y ha llegado a tener ministerios a su cargo. En las elecciones de 2022 se convirtió en la formación más votada y gobierna en coalición con partidos antisraelíes.
Hezbolá se ha convertido en un actor clave en la lucha árabe-israelí. La milicia mantiene fuertes alianzas con otros grupos armados antisionistas y varias milicias palestinas. La más importante es Hamás, una organización paramilitar que controla la Franja de Gaza.

Hamás negó la colaboración de Hezbolá en los ataques a Israel del 7 de octubre, pero desde el comienzo de la guerra en Gaza, la milicia libanesa ha reivindicado numerosos ataques contra Israel en “solidaridad” con el grupo palestino.
¿Por qué atacar ahora?
La confrontación con Hezbolá es un escenario que favorece a Benjamin Netanyahu. El primer ministro quiere desviar el foco de Gaza buscando un nuevo frente. Además, el ataque a Hezbolá supone la perdida de uno de los mayores aliados de Hamás en la región. Los intensificados ataques en la frontera norte de Israel podrían permitir la estabilización de la zona y el retorno de la población civil a sus casas.

Tras los últimos ataques de Israel, la milicia libanesa ha quedado muy dañada. La falta de una respuesta por parte del Líbano o Irán a estos ataques pone en duda su poder militar. Si permanece a la espera para mandar una respuesta la capacidad de contraataque de Hezbolá quedará cuestionada. Por su parte, un fuerte ataque a Israel puede servir como el pretexto para la invasión del sur del Líbano.
La guerra entre la milicia libanesa y el Estado sionista es prácticamente inevitable, aunque Tel Aviv no pretende apresurarse a iniciar la invasión. Hezbolá se encuentra debilitada e Israel puede seguir atacando desde la distancia para facilitar más adelante una ocupación terrestre.
A pesar de la gran superioridad tecnológica de Israel, el comienzo de una guerra con Líbano puede suponer notables riesgos. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se verían obligadas a luchar en dos frentes. Esto se sumaria a la supervivencia de Hamás en la Franja, quienes podrían aprovechar para rearmarse y recobrar fuerzas.


