¿Y si estaba mejor fuera?

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Sábado 5 de diciembre, el FC Barcelona naufraga en Cádiz (2-1), con un Lionel Messi que no apareció, cero goles y cero asistencias en su casillero. Esto, a simple vista, podría parecer simplemente un mal partido del jugador de Rosario, pero sin embargo, empieza a ser la tónica habitual del 10 este año, tras pedir en verano su salida del club blaugrana.

Para empezar este análisis de Leo, quiero volver a hacer hincapié en su partido frente al Cádiz, ya que, sobre todo cuando el Barça se ve en situaciones complicadas, en los últimos años, el astro argentino tiende a desaparecer. Véase Bayern, Liverpool, Roma, etc. Messi perdió en 90 minutos 28 balones (rozando un balón perdido por cada tres minutos) , y dio 121 toques al balón para generar únicamente dos pases clave, o lo que es lo mismo, generó una única ocasión de peligro por parte. Unos números muy pobres en un partido que coloca al Barcelona a tres puntos del descenso.

Messi tras la debacle de Liverpool | Fuente: 20 Minutos

Llegados a este punto, puede seguir pareciendo que tuvo simplemente un mal día en la oficina. Sin embargo, en los 10 partidos que llevamos de Liga, Leo sólo ha sido capaz de marcar cuatro goles, de los cuales solo dos no han sido de penalti, datos muy pobres para un jugador de su calibre, y de su salario. Este dato es muchísimo peor si cogemos los 17 encuentros que Messi ha disputado tanto con el Barça como con la albiceleste, ya que en 17 partidos, si quitamos los goles que ha marcado transformando penas máximas, su registro sigue siendo de dos goles nada más, ante Betis y Osasuna. Dos goles en jugada en 17 partidos. Un jugador que cobra del Barcelona (con la terrible deuda que posee dicha entidad) unos 100 millones de euros brutos al año.

Pero esto no acaba aquí, para dar más datos que asustan, en los últimos 16 partidos fuera de casa que el Barça ha disputado, Messi sólo ha marcado el 0-4 en Mallorca. y dos al Alavés en el último partido de la pasada Liga, con todo ya decidido. Más preocupante es aún si cabe, su participación al juego de un Barça que agoniza en la Liga. De media por partido, Lionel pierde 20,2 balones por partido de media, en 86,8 toques por partido. Es decir, que más o menos cada cuatro toques que Messi le da al balón de la Liga, uno de ellos acaba en posesión para el rival, y uni de cada 43 en pases clave para su equipo (2,2 pases clave de media por partido). Además, sólo ha generado seis grandes ocasiones en todo el curso liguero, con cuatro goles (dos de penalti) y cero asistencias.

Messi en el encuentro de este pasado fin de semana frente al Cádiz | Fuente: Marca

Estos datos tan terroríficos de un jugador que no acostumbra a ellos, pueden poner sobre la mesa la actuación de parte de la prensa culé, por ejemplo, criticando a Tusquets (Presidente de la Comisión Gestora del FC Barcelona), que reconocía que la venta del argentino habría sido muy positiva económicamente. Sólo con el dinero que liberarían de su ficha, la operación ya estaría más que justificada, y aún más teniendo en cuenta su paupérrimo rendimiento deportivo. Esto también puede poner sobre la mesa una cuestión a veces olvidada en el fútbol, y es que, ¿cuánto puede afectar a un futbolista estar en un sitio en el que no quiere estar? Messi quería irse, y este año estamos viendo que lejos de aportar al Barça, lo condiciona para mal, y con el equipo más cerca de puestos de descenso que europeos, a una distancia del líder (12 puntos en 10 encuentros), el Atlético de Madrid, que nunca se ha remontado en la historia de la liga, ya no habría parecido tan descabellado dejar a Lionel marchar a dónde él fuera feliz. O quizás, simplemente estemos asistiendo al inicio del declive del 10 argentino.

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