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El arte por la libertad en Cuba

Photo by Matthias Oben on Pexels.com

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El 1 de enero de 1959 en La Habana se proclamaba una Cuba antiimperialista, libre del yugo estadounidense. Había triunfado la famosa «Revolución cubana». Fidel Castro se hacía con el poder de la isla y, pese a que los primeros años fueron de recuperación y leve crecimiento tras el gobierno tiránico y corrupto de Baptista, lo cierto es que Cuba nunca remontó. Especialmente desde la caída de la URSS, Cuba es sinónimo de dictadura, represión de libertades y pobreza.

El mes pasado fue arrestado el rapero cubano Denis Solís. Aunque esta noticia no parezca de mayor calado, esta vez, el artista isleño hizo algo que nunca había acontecido en Cuba: emitió en directo por Facebook su arresto. Los cubanos gozan de conexión prácticamente plena a internet desde 2018. Que una detención callejera sea filmada con smartphones a cualquier ciudadano europeo le puede parecer algo normal. Sin embargo, allí desencadenó una serie de protestas debido a la controversia que generaron las razones de su arresto. ¿Arrestado solo por decir lo que piensa?

Un pequeño grupo de artistas conocidos por el joven rapero decidieron hacer una huelga de hambre dada la situación de su compañero de profesión. Sin embargo, la policía la disolvió una semana después. Las imágenes de dicha disolución volvieron a circular por redes y la protesta fue a más. Cientos de artistas, periodistas, escritores e intelectuales acudieron al día siguiente a reclamar su derecho de libertad de expresión como creadores.

Artistas protestando en la puerta del Ministerio de Cultura cubano | Fuente: france24.com

Tania Bruguera, artista plástica cubana galardonada con el Premio Príncipe Claus, el Meadows Prize o la Beca Guggenheim entre otras distinciones; se pronunciaba así sobre estas manifestaciones a las que no dudó en asistir: «Creo que lo más importante de lo que sucedió ese día fue que, con esa protesta, en la forma que se organizó y cómo se desarrolló, este país vivió por primera vez en muchos años, un acto verdaderamente democrático».

Lo que es un hecho es que, como ya había ocurrido antes, el gobierno hubiera tenido muy fácil encarcelar durante un tiempo a Denis Solís. Sin embargo, las redes sociales jugaron un papel importantísimo e hiriente hacia la justicia castrista. Este tejido gigante que conforma Internet y que permite que nos conectemos unos con otros desde cualquier sitio del mundo, puede ser un arma para esta pequeña gran marcha a favor de las libertades individuales y la libertad de expresión.

Lo cierto es que el régimen socialista cubano viene siendo cada vez más aperturista fundamentalmente desde la muerte de Fidel en 2016. Con todo, la ausencia de democracia, libertad de expresión, suministros básicos y su último puesto en países del mundo en ingreso promedio anual per cápita (a pesar del notorio maquillaje propio de sus cifras); la colocan muy lejos de la utopía revolucionaria a la que aspiraba Fidel.

Tras el parón en las negociaciones con el gobierno a finales de noviembre, muchas de las personas involucradas en las protestas afirman que furgones de la policía custodian las puertas de sus casas como si de un arresto domiciliario se tratara. No son raras las afirmaciones de estos artistas y personalidades cubanas cuando el pasado 7 de diciembre la Organización Human Rights Watch publicaba un dossier con informaciones de cómo la crisis de la COVID-19 ha intensificado las represiones contra los disidentes políticos. “Quisiera hacer arte libre. Yo quisiera poder hacer mi arte sin que tenga a la seguridad del estado en la esquina”, decía Luis Manuel Otero Alcántara, autor que lideraba la huelga de hambre de los primeros días de protesta.

Fuente: Agencia EFE

A pesar de los hechos acaecidos, los artistas han seguido publicando vídeos y experiencias a través de las redes sociales que son, como ya decíamos, la gran arma que poseen para organizarse y difundir lo que está pasando en su país. De hecho, la conexión a internet y servicios como Facebook, YouTube o Telegram son a menudo interrumpidos en el país por el gobierno tal y como atestiguan los manifestantes.

El artículo 19 (de los 30 existentes) de la Declaración Universal de los Derechos Humanos habla sobre el derecho a la libertad de opinión y expresión. Este documento debería ser respetado en virtud de la defensa de nuestra propia especie. Protege la libertad, la igualdad y la dignidad humana y se redactó sumando el mayor consenso de la historia de la humanidad. ¿Acaso el pueblo cubano no merece gozar de estos derechos?

Esta vez estas personas se han congregado únicamente para poder decir y expresar aquello que quieran sin ser encarcelados. Pero lo más importante es que ninguno de ellos es libre. No se les permite elegir a su propio gobierno, no se les permite manifestarse pacíficamente, no se les permite casi el derecho a la propiedad privada ni un acceso libre a internet. Visto esto, no es fácil vislumbrar que el artículo 19 antes mencionado no es el único que queda violado en Cuba. Además, se estima que entre el 40% y el 51% de personas en la isla caribeña viven en la pobreza.

El pueblo cubano lleva bajo la atadura de regímenes tiránicos casi desde su independencia. Cuba merece más. Ya es hora de que esta sea la mecha que encienda la verdadera transición hacia la democracia, el estado de derecho y la libertad.

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