¿Cómo están ustedes?

1
26

Seguramente muchos de lo que estáis leyendo este artículo, no sabréis quien es ese hombre que aparece en la foto. Os lo presento. Se llama Emilio Aragón Bermúdez, más conocido como Miliki. Y hoy, día dieciocho de diciembre, se cumplen nueve años y un mes de su fallecimiento.

En España, le comenzamos a conocer en el verano de 1973, cuando junto a sus hermanos, Gaby y Fofó y su sobrino Fofito, hicieron su primera aparición en Televisión Española a las tres de la tarde. Con pequeños sketches muchos guionizados por ellos mismos, conseguían sacar una sonrisa a niños de medio mundo, que por un momento, veían como el circo entraba directamente en su casa gracias a una pantalla de televisión.

Y qué decir de las aventuras, pequeñas historias de comedia que pegaban a media España durante 15 minutos a la televisión, con el fin de evadirse un rato de sus problemas.

Los tres hermanos hicieron del payaso una figura amable, sencilla, humanizada, lo que siempre lo había caracterizado en épocas anteriores. Un simple traje rojo y una nariz eran suficientes. Gabi, el presentador y hermano mayor dejaba el chiste en la boca y los hermanos, acompañados de un Fofito siempre algo despistado, no tenían más completarlo para que el público riera a carcajadas. Como él mismo dice en el documental realizado sobre su vida, «una sola mirada era suficiente para entenderse«.

Tras más de media vida viajando por América, donde consiguieron un éxito arrollador (llegando a realizar incluso dos películas) y tan solo tres años más tarde de su vuelta a España, todo cambiaría para siempre. Fofó fallecía repentinamente a los 53 de edad. Su entierro se llenó de gente y en su honor se levantaron calles y varias estatuas.

Con él, no sólo se iba una parte esencial del espectáculo, se iba el autor y la voz de canciones que aun después de tantos años, todavía siguen sonando en los viajes en coche de millones de familias españolas: Había Una Vez un Circo, La Gallina Turuleca, En el auto de papá… canciones que son historia de la cultura de este país.

A pesar de todo, los payasos debían continuar. Miliki, siempre acompañado de una boina y un acordeón, fue el payaso más querido. Sus juegos de palabras y sus canciones hacían de él un payaso único y admirado por todos. En 1983, tas retirarse de los escenarios y una vida dedicada a los niños, volcó toda su atención en devolver al circo el lugar y el prestigio que se merecía realizando numerosos espectáculos.

Su legado y el de sus hermanos son un valor incalculable para la cultura de este país. Ahora, con la pandemia y la tristeza gobernando nuestras vidas, es más necesario que nunca volver a hacer comedia y recurrir al humor sano para educar a las futuras generaciones. Que comience el circo, ¿Cómo están ustedes?

Publicidad

1 Comentario

  1. Maravilloso. Casi se me cae una lagrimita, y eso que no soy de la generación que creció con ellos.

Deja un comentario