La sorpresa que no sorprende

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Fuente: Asociación de Abogados Jober

Lo ocurrido el pasado martes 4 de mayo en Madrid; los nefastos resultados de la izquierda; el batacazo del PSOE; y el abandono de Pablo Iglesias, no son, en absoluto, sorprendentes. Cuando Ayuso convocó elecciones con dos años de antelación ante una situación de inestabilidad política entre la formación naranja, Ciudadanos, de centro-derecha, y el PP, liberal-conservador, en diferentes CCAA como Murcia o Castilla y León, todos sabíamos que ganaría las elecciones y pactaría con la extrema derecha, Vox.

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No es de extrañar que Díaz Ayuso haya arrasado en las elecciones madrileñas. Durante dos años, la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM) se ha dedicado a
enfrentarse al Gobierno central, convirtiéndose así en «el último bastión de la derecha contra Pedro Sánchez«. Desde el primer día, Ayuso ha atacado al Gobierno de Sánchez sin cuartel, valiéndose de un populismo a lo Trump con el único fin de recuperar los votos del centro-derecha.

Y es esto, precisamente, lo que ha ocurrido. Tras la negativa de Albert Rivera de pactar con Pedro Sánchez y formar un gobierno de centro moderado, progresista y liberal, allá por el año 2019, comenzó la debacle del partido naranja. Pasaron de tener más de cuatro millones de votantes y cincuenta y siete escaños, en abril de ese mismo año, a millón y medio y diez asientos en noviembre. Después de la dimisión de Albert Rivera ante semejante escenario y el nombramiento de Inés Arrimadas como presidenta de Ciudadanos, la cosa no ha evolucionado lo más mínimo para el partido. En Cataluña, pasaron de tener casi cuarenta escaños en las elecciones de diciembre del 2017, a seis en las de este año 2021.

La desaparición de ciudadanos es inminente, y el PP lo sabe. Díaz Ayuso sabía cómo debía actuar, y cuándo debía hacerlo. Desde las antípodas de su ideología, es innegable que su campaña ha sido la mejor, y no por nada: como ya he dicho anteriormente, desde que fue elegida como presidenta de la CAM en 2019, Ayuso no ha gobernado en Madrid, sino que ha hecho una macro-campaña política en contra de Pedro Sánchez, aprovechándose del claro hundimiento de Ciudadanos.

La presidenta Ayuso ha sabido aprovechar la situación de la pandemia y la ha usado como
arma política. Sus políticas liberticidas han sido llevadas a cabo bajo un disfraz de falsa
libertad, y ha convertido su mala gestión en algo idílico; en la máxima categoría de
«libertad«. Da igual que hubiera dejado a los ancianos enfermos con Covid-19 morir en las residencias, negándoles el traslado a los hospitales; no importa que el personal sanitario tuviera que usar bolsas de basura como protección a falta de EPIs; da lo mismo que las colas del hambre en la CAM sean interminables; y, por supuesto, no pasada nada con el hecho de que la presidenta de la comunidad autónoma en la que se encuentra la capital de España, llame a las personas que se ven obligadas a ir a bancos de alimentos «mantenidos y subvencionados». Nada de esto, como digo, tiene importancia, porque lo realmente relevante es que en Madrid se pueden tomar una cerveza después de trabajar y estar una horita más en la calle que en el resto de España. Porque la libertad es eso, tomarse una cerveza, que losricos paguen menos impuestos, que no haya una sanidad pública decente y, sobretodo, que Pablo Iglesias, el enemigo de España, el mismísimo Belcebub con moño o coleta, y pendientes de aro, abandone la política.

En definitiva, Ayuso ha sabido utilizar a su favor la debacle de ciudadanos y ha conseguido
erigirse como la resistencia al Gobierno de España, usando un discurso populista, infestado de falsedades y patriotismo ortopédico; convertirse en la mujer que, en nombre de España y la libertad, ha combatido, desde el principio, al «Gobierno Criminal socialcomunistarra», y a los «traidores» y «veletas» de la formación de Inés Arrimadas.

Entonces, sabiendo todo esto, y teniendo en cuenta que el que se suponía era el principal
partido progresista en Madrid, es decir, el PSOE, ha hecho una campaña que ha pasado
desapercibida y un candidato sin un ápice de carisma, ¿realmente le puede a alguien
sorprender que Ayuso haya arrasado en las elecciones?

Erik Moreno Bonilla

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