Ser ético no es una moda temporal

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Una mujer abraza a una vaca en un gesto tierno | Fuente: Revista Influencers

La ‘revolución verde’ ha llegado para quedarse

El veganismo no es ninguna moda ni un pasatiempo temporal. Este estilo de vida lleva años existiendo, pero es ahora cuando más fuerza ha tomado la revolución verde. Los seres humanos nacen con la capacidad de elegir lo que comen, es por eso que muchos defienden que no hay necesidad de utilizar ni consumir animales. Detrás de estas personas que cambian su hábito, hay una convicción moral.

En los últimos años, el estilo de vida ‘veggie’ ha crecido tanto en número como en influencia. Lejos de ser una moda, se trata de una realidad social en la que cada vez más personas son conscientes del cambio. Respecto a 2019, en el año 2021 han aparecido 1.300.000 nuevos veggies, según datos del informe The Green Revolution. “El total de veggies en España ya se sitúa por encima de los cinco millones de personas, algo más que el total de habitantes de un país como Irlanda”, afirma el estudio.

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«Vegana por los animales, el planeta y las generaciones futuras» | Fuente: Cinco Días

Con un cambio social a la vista, el sector del gran consumo ha optado por aumentar su oferta ‘veggie’ en los supermercados. Los productos que antes se consideraban minoritarios, destinados a un reducido y especializado nicho de mercado, ganan hoy terreno y ocupan más espacio en las estanterías de muchos supermercados. Así lo ve el vicepresidente de Foods & Refreshment de Unilever España, Xavier Mon, que explica que “no depende de nosotros decidir lo que la gente quiere comer, pero sí que los consumidores tengan un mayor acceso a opciones más saludables y respetuosas con el medio ambiente”.

Marca 100% vegetal

En los últimos años han surgido negocios con una oferta de productos 100% vegetal. Es el caso de Compasión, una carnicería vegana situada en pleno centro de Madrid. El 9 de abril de este mismo año, nacía un pequeño negocio familiar fundado por Eduardo González, su esposa y su hermana. “Desde el confinamiento, llevábamos tiempo queriendo hacer algo juntos”, cuenta Eduardo. “Decidimos crear este concepto porque, como consumidores, no veíamos ninguna oferta que fuera variada. El mundo de las carnes vegetales estaba explorado, pero no demasiado, así que entendimos que ahí había un hueco por cubrir”.

Compasión, carnicería 100% vegetal | Fuente: Madrid Secreto

El fundador de la carnicería critica que la mayoría de productos veganos ofertados son ultraprocesados, así que ellos elaboran todo de manera artesanal. “Todos nuestros productos son elaboraciones artesanales, preparados sin clínicos ni aditivos. Los ingredientes que usamos en la elaboración vienen de la familia de los cereales, legumbres, verduras y especias”, añade.

La polémica de los productos 100% vegetal sigue estando a la orden del día, la última protagonizada por el dirigente de VOX. A finales de agosto, el partido de Santiago Abascal presentaba en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para regular el nombre de los productos vegetales que imiten a la carne. Su idea era prohibir términos como ‘salchicha de tofu’ o ‘albóndiga vegana’. El partido, que no está en contra de estos productos pero sí de que se usen nombres que vienen de productos cárnicos, explicaba: “De esta forma se consigue evitar confundir al consumidor y se respeta el origen del alimento y a sus productores. En definitiva, es necesario llamar a cada cosa por su nombre”.

Eduardo, como propietario de un negocio que vende sus productos bajo algunos de estos nombres que el partido quiere eliminar, tiene una opinión contraria. “La herencia gastronómica que tengo de haber comido esas formas, porque no he nacido vegano, no es propiedad de VOX ni de ninguna industria cárnica. La salchicha se ha asociado al cerdo, pero existen también salchichas de atún. Y como eran de animal nadie decía nada. ¿Sí se puede llamar salchicha de atún, pero una que está hecha con berenjena o con tofu ya desorienta o confunde al consumidor? La verdad es que no, porque el consumidor tiene muy claro que es de tofu. Lo único que hay detrás es un lobby, que son las industrias cárnicas y unas culturas que están arraigadas junto a unas costumbres que han normalizado la explotación animal. Lo que preocupa es que se pierda eso”, opina.

Ni modas ni etiquetas

Las multinacionales del sector alimentario tampoco se han quedado atrás en esta revolución verde y ya implementan una opción vegana en sus ofertas y menús. La multinacional francesa Groupe Bel, por ejemplo, tiene como objetivo lanzar una versión basada en plantas y sin ingredientes de origen animal de su popular queso Babybel en 2022, como asegura el medio británico Vegan Food UK. Otras, como Lidl, ha confeccionado una marca entera (Vemondo) que oferta 140 productos veggies en sus supermercados. En España, ya son 1,3 millones de hogares los que consumen este tipo de productos.

Línea de productos de la marca Vemondo | Fuente: Lidl

Jade Song, que lleva siendo vegana desde hace cinco años, cuenta que consume las ofertas que multinacionales como Lidl o Mercadona le ofrecen. “Hay personas que directamente deciden no apoyar con su dinero establecimientos en donde venden productos animales, lo cual entiendo, pero no tengo coche y el Mercadona está muy cerca, así que sí que los consumo. Personalmente agradezco que pongan opciones veganas, con suerte ganan más terreno y se normalizan”, comenta Jade.

Cuenta que uno de los motivos que la impulsaron a optar por una dieta vegana al principio fue el miedo. “A los 15 años me interesó el veganismo y, buscando información, me topé con documentales y un vídeo de cómo trataban a los animales en industrias cárnicas. Siempre supe que para tener carne en mi plato, un animal debía de haber muerto, pero lo tenía tan normalizado que nunca me paré a pensar en lo macabro que podía ser. Me asustó y entristeció muchísimo verlo y oírlo”.

Aunque el sector de personas que tienen muy claro su posición ante este estilo de vida, como Jade después de tantos años de experiencia, hay otras que todavía tienen dudas sobre esta alternativa. Por eso, ella misma dice: “A veces es bueno recordar que veganismo es solo una palabra. Puedes usarla o no. Ser vegano no es una etiqueta, o al menos no debería serlo. No se trata de ‘he comido una galleta con trazas de leche de vaca, ya no soy vegana’, sino más bien de tener la mentalidad de ‘quiero reducir en lo posible utilizar otros animales’. Como hoy en día tenemos comida durante las cuatro estaciones del año en cualquier supermercado, ropa de múltiples materiales a elegir, Internet para buscarnos la vida en productos caseros, y un montón de otras opciones, al final es pan comido”.

Una alternativa elitista

El veganismo se ha considerado erróneamente un estilo de vida elitista porque la gente ha visto que una hamburguesa 100% vegetal al lado de una carne es mucho más cara. O al salir a comer fuera han visto que si querías una bebida vegetal te ponen un suplemento. Pero lo cierto, es que la dieta vegana es igual de cara que la dieta convencional. Depende, como en todo, de las elecciones de alimentos que se haga; es decir, si se quiere comer todos los días hamburguesas beyond meat, arándanos frescos y nueces de macadamia, está claro que va a ser caro. De la misma forma que alguien que consume productos animales y quiere chuletón de buey, langosta y cigalas.

Si se analizan los precios por kilogramo de un supermercado estándar en España en marzo de 2020, ya que hay que tener en cuenta que los precios varían según la temporada del año y el lugar en el que se viva, los datos que se obtienen son los siguientes. De los productos de la cesta de la dieta convencional lo más caros son la carne (>4€/kg), los quesos (>5€/kg y >10€/kg si es de calidad) y el pescado (>5€/kg y >10€/kg si es pescado azul). Mientras, los productos más caros de la cesta de la dieta vegana son los frutos secos (entre 3-12,50€/kg) y las semillas (5-11€/kg). Estos datos reflejan que en España la opción vegana es igual de cara que la convencional, ya que los precios oscilan entre las mismas cantidades.

Esto no resulta así en todos los países, como es el caso de Estados Unidos. “Los precios de la carne y lo huevos han aumentado un 10,50% en el último año en el país norteamericano”, comenta Antonio Fernández, economista licenciado, basándose en un gráfico publicado por El Economista. “En Estados Unidos, el consumo de carne es elevado, así que es lógico que con una mayor demanda incrementen los precios”, añade.

Gráfico con el índice de precios al consumidor en EEUU | Fuente: Oficina de estadísticas laborales en EEUU

Ante el argumento de que el veganismo es un privilegio, Ibai Vegan sostiene que “El privilegio es decidir quién vive y quién muere. El privilegio es que tengas derechos que los animales no tienen, de vivir y ser libres”. El influencer, que usa sus redes sociales para hacer eco de los de derechos de los animales y visibilizar la violencia especista, no se muerde la lengua al expresar sus opiniones. “Puedes dejar de ser parte del problema para ser parte de la solución. Nunca es tarde para cambiar”, explica el activista.

El influencer Ibai Vegan en una marcha contra el cambio climático | Fuente: Instagram

En otra época, el consumo de animales y sus derivados estaba normalizado en la alimentación porque no se planteaba otra alternativa. Ahora, hay una clara evolución y no hay ninguna necesidad de crecer bajo la idea de que los animales están para el uso humano. En esencia el propósito del veganismo y los negocios 100% vegetal es demostrar que existe una alternativa sostenible, respetuosa con el medio ambiente y con los derechos de los animales. Su fin es animar a que los ciudadanos piensen, reflexionen e investiguen sobre lo que hay detrás de lo que están comiendo.

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