Tienes que dejar tu casa en un par de horas con la certeza de no volver, ¿qué te llevarías?

Esta es una realidad a la que se han enfrentado los vecinos de un pueblo de Madrid. Hoy en día ascienden a 72 familias desalojadas y el número de afectados va in crescendo.

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Zona agrietada cerca de una boca de Metro de San Fernando | Foto: Paula López Álvarez
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Esta es una realidad a la que se han enfrentado los vecinos de San Fernando de Henares. Hasta hoy ascienden a 72 las familias desalojadas y el número de afectados va in crescendo.

Estas son las frívolas imágenes que deja todo un entramado de parches, empleados para sustentar el suelo de un pueblo que está siendo tragado por la línea 7B del Metro de Madrid. La construcción de esta línea fue producto de una competición por un puñado de papeletas durante unas elecciones autonómicas que se celebraron a las puertas de la crisis de 2008. Sin embargo, el límite de tiempo y las ansias de inmediatez obligaron a esquivar unos estudios esenciales para verificar la seguridad de las obras, dada la íntima cercanía a la confluencia de los ríos. Así es como se fraguó una chapuza que ha mutado en un agujero negro.

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Asimismo, la situación durante este último año y medio se ha vuelto insostenible. Finalmente se tuvieron que demoler un total de 27 viviendas y actualmente siguen rehabilitando el resto de las calles y edificios afectados.

Asfalto quebrado | Foto: Paula López Álvarez

En definitiva, ha supuesto un antes y un después, ya que no se podrá volver a edificar en la zona. Pero ¿y los vecinos cuyos hogares han quedado en escombros? Tras un año entre apartahoteles y pisos de alquiler, su contrato ha finalizado y se encuentran a la espera de una indemnización que no llegará a cubrir la pérdida de una parte de sus vidas. Los que han tenido oportunidad se han trasladado a pisos de familiares o conocidos ya que la paga mensual proporcionada por la Comunidad de Madrid es insuficiente para poder hacer frente a un alquiler con precios desproporcionados. Esto demuestra lo que afirmaba Maquiavelo “quien es un gran simulador, es un gran disimulador”, pues es el intento de enmudecer a las reivindicaciones con soluciones aparentemente útiles, pero insuficientes y de dudosa eficacia.

Es más, esto genera un inmenso desconsuelo y no solo en los vecinos afectados, sino en el resto de ciudadanos que paulatinamente reflexionan sobre la errónea gestión del asunto. La necesidad de refirmar el papel clave de la población para agruparse y conseguir visibilizar el problema, para de una vez por todas conseguir una respuesta coherente, acorde y definitiva al problema.

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