Si no votas, ¿de qué te quejas?

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Elecciones Generales 1979 || Fuente: Instagram @mintzlegacy
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Con cada convocatoria electoral, la población pierde más interés por la política y por ejercer su derecho al voto. Pero salir a votar es vital para el funcionamiento de nuestra sociedad y la consecución de nuestros derechos.

Por todos es conocido que España estuvo sumida en una dictadura desde 1939 hasta 1975, cuando comenzó su periodo democrático. Sería en 15 de Julio de 1977 que tuvo lugar la primera convocatoria de elecciones generales democráticas en España, dando la victoria a Adolfo Suárez, líder de la extinta Unión de Centro Democrático (UCD). Estas elecciones se recibieron con gran entusiasmo, como puede resultar lógico, con un 78,83% de participación.

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Si estos resultados los comparamos con los de las últimas elecciones generales (66,23%) se puede observar que hay una considerable caída. La participación en las últimas elecciones fue la más baja en la historia democrática de nuestro país, y la población no parece darle la importancia que tiene.

Funcionamiento del Sistema Electoral

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) aprobada en 1985 es la ley orgánica encargada de regular todos los aspectos sobre las elecciones: quién puede votar y presentarse en las elecciones; funcionamiento de las campañas y su financiación; delitos electorales; etcétera.

Para determinar quiénes serán los 350 diputados del Congreso se establece una división territorial en 52 circunscripciones: las 50 provincias españolas más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Cada una de las circunscripciones tiene asignada un determinado número de diputados: uno en Ceuta, uno en Melilla y un mínimo de dos por provincia, aunque el número aumenta en función de la población.

Una de las claves de nuestra ley electoral es que se utiliza el Sistema d´Hont, un sistema de cálculo proporcional conforme al cual en cada circunscripción se excluyen las candidaturas con menos del 3% de los votos válidos emitidos. El sistema «premia» a las candidaturas más votadas y «castiga» a las menos votadas.

Problemas de no votar

En nuestro sistema existen tres posibilidades de no apoyar a ningún partido en los comicios: voto nulo, en blanco o directamente no hacerlo (abstención). Tanto si el voto es nulo como si no se va a votar, esos votos no entran en el recuento total sin afectar el resultado. Pero el voto en blanco, a diferencia de lo que piensa la mayoría, favorece a los partidos mayoritarios, pues utilizando la fórmula D´Hont, los partidos minoritarios necesitan más votos para alcanzar el escaño.

Con esto no quiero decir que es mejor absternerse o que el voto sea nulo, lo que quiero reflejar es el poco sentido de votar en blanco. También se puede considerar el voto en blanco como el simple desinterés por el resultado electoral, lo cual carece de sentido pues la realidad política es algo importantísimo.

Importancia del derecho a voto

Sin entrar mucho en el detalle, me gustaría explicar la importancia de nuestros derechos fundamentales y del derecho a votar en este caso. Desde la Revolución Francesa se comienza a hablar de derechos fundamentales que le son innatos al ser humano y desde entonces, el catálogo de derechos fudamentales ha ido en aumento.

Los derechos que ahora «damos por hecho» han sido la consecuencia de una lucha política por su consecución. Derechos como el derecho a la igualdad, al pluralismo político o el sufragio universal, vienen de conflictos sociales y políticos que ahora vemos lejanos, pero que fundamentan nuestra sociedad.

Hoy en día se sigue luchando por nuevos derechos, como la eutanasia, el aborto, matrimonio igualitario o la Ley Trans por ejemplo. Todos son derechos que se han conseguido por la lucha social de los colectivos y la legislación creada por los diputados. Por ello y volviendo al tema principal, los partidos políticos son los que crean la legislación que nos da nuestros derechos. Si bien podemos manifestarnos y reclamar nuevos derechos, es la clase política la que nos representa y a la postre, «nos da derechos».

Tras esta argumentación, queda clara la importancia de la lucha por nuestros derechos. Como ya he comentado, es la clase política la que «nos da derechos«, pero somos nosotros los que elegimos en las elecciones a la clase política. De ahí la importancia de votar. Vota a aquel partido que más se pueda asemejar a tu pensamiento, no existen partidos adecuados a cada persona. Por mucho que te haya decepcionado el partido al que votaste, vota en las próximas elecciones, aunque cambies de opinión sobre el partido. Aunque pienses que tu partido de preferencia no va a ganar las elecciones, vótalo y favorece que puedas llegar a tener representación.

A modo de conclusión me gustaría volver a recalcar la importancia de nuestros derechos fundamentales y sobre todo por si no ha quedado claro, la importancia de votar. Porque si no votas, ¿de qué te quejas?.

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