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El porqué del interés internacional en el deshielo del Ártico

Deshielo del Ártico | Fuente: Pixabay

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A consecuencia del cambio climático, el nivel de deshielo en la zona ártica aumenta considerablemente en los meses estivales. Una oportunidad a la que numerosos países se lanzan con la visión de ampliar sus rutas comerciales.

El cambio climático amenaza nuestro planeta de diversas formas, entre ellas, el deshielo de los casquetes polares. En concreto el Ártico, más conocido como Polo Norte, se deshiela a gran velocidad; una situación que permitirá en varios años la navegabilidad de nuevas rutas comerciales. Estas rutas se desarrollarán como alternativas a otras más concurridas: el Canal de Suez o el Canal de Panamá.

¿Cuál es la situación actual?

Actualmente el Ártico no se encuentra en propiedad de ningún estado, sin embargo, en una de las primeras expediciones que se hicieron a este lugar ya se colocaron banderas de países en territorio ártico. Aunque solo representaban las nacionalidades de los tripulantes de la expedición, no deja de ser una declaración de intenciones de lo que sucedería tiempo después.

A diferencia de lo que se puede pensar sobre la ruta comercial, el deshielo del Ártico daría lugar a dos rutas comerciales: la primera de ellas sería un paso cercano a Canadá entre los océanos Atlántico y Pacífico, la segunda sería muy próxima a la costa rusa. Estas rutas solo serían navegables, en principio, en los meses estivales, ampliando su periodo navegable según se incremente el nivel de deshielo en la zona.

¿A quién pertenecerían las aguas de estas nuevas rutas comerciales?

El interés en la zona ártica es mayor para los denominados como Países Árticos: Estados Unidos, Canadá, Rusia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia e Islandia. Cada uno de estos países tienen diferentes motivos para vincularse con el Polo Norte. No obstante, para que el territorio ártico pertenezca a uno de estos países, la Ley va más allá de la vinculación histórica o territorial. El instrumento legal al que se apela en este caso es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el cual establece que las aguas de un país se extienden 320 kilómetros a partir de sus costas o, en su defecto, de su plataforma continental. Es por ello por lo que estos países se encuentran en la búsqueda de justificaciones territoriales para reclamar parte del “pastel” del Ártico.

Barco rompehielos | Fuente: Pixabay

El caso de Rusia

El país liderado por Putin es uno de los mayores interesados en la zona ya que su territorio es muy próximo al Ártico. ¿Se beneficiaría en este caso del cambio climático el gigante europeo? La respuesta es afirmativa, no solo por la adquisición de la ruta, sino también por sus peculiaridades como país. Debido a su situación geográfica, el cambio climático y, por consecuencia, el deshielo, se permitiría que algunas de las zonas heladas de su territorio se usasen para albergar cultivos. Cabe añadir que Rusia tiene una de las mayores flotas navales del planeta que, además, está equipada con numerosos rompehielos. Esto significa que, a grandes rasgos, los nuevos territorios del Ártico solo supondrían ventajas para Rusia.

El caso de EE. UU.

El Ártico no solo da la posibilidad de establecer nuevas rutas comerciales, sino que también posee numerosas reservas de gas y petróleo, un importante atractivo para los países reclamantes y, en especial, para la gran potencia. Sin embargo, Estados Unidos se encuentra en un caso particular ya que no ratificó en 1982 la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, por lo que sería complicado apelar al mismo para hacerse con parte del Polo Norte. Estados Unidos se encuadra, por tanto, en una situación compleja a la que se suma el hecho de que su equipamiento para explorar y explotar la zona es bastante escaso, contando con un número muy reducido de barcos rompehielos.

Guardia costera de Estados Unidos | Fuente: Pxhere.com

Aunque el cambio climático avanza con una velocidad irrefrenable, aún quedan algunos años para que las condiciones de navegación y explotación del Ártico sean óptimas. De todos modos, el interés internacional en la zona ha aflorado, creando diversas disputas internacionales a consecuencia de la ambición sobre el territorio. Si bien actualmente la división del Ártico no constituye un problema mayor en la sociedad internacional, es posible que a medida que avance el deshielo las disputas aumenten con Rusia como actor principal de las mismas.

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