Derrota a la americana

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Además del golpe moral, Estados Unidos ha asumido también un gran gasto militar a lo largo del conflicto en Afganistán

La guerra de Afganistán ha supuesto al gobierno americano una gran deuda económica y
humanitaria que coloca a la superpotencia en una encrucijada militar en plenas tensiones con Rusia, Corea y China.  A las derrotas de Vietnam, Corea, Venezuela o Irak se suma ahora la derrota en Afganistán, haciéndose de nuevo vigente el desperdicio económico que supone el intentar establecer bloques capitalistas en territorios donde inunda la corrupción política y militar, además de la pobreza y la guerra.

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Estoy aquí para anunciar la culminación de nuestra retirada de Afganistán”, con esta frase se abría la rueda de prensa del general Frank McKenzie sobre la situación americana en el territorio afgano. Durante años hemos podido observar como diferentes dirigentes militares y políticos realizaban ruedas de prensa para informar sobre la guerra en Afganistán, pero nunca un habitante americano imaginaria que este conflicto terminase con la intervención del jefe del Comando Central de EEUU analizando la salida in extremis del país donde ha invertido tantos millones en una guerra absurda. La derrota de unos es la celebración de los otros, a base de disparos al aire, los talibanes festejaron la salida de las tropas internacionales y el fin de dos décadas de ocupación y su victoria. «Los soldados estadounidenses abandonaron el aeropuerto de Kabul, y nuestra nación consiguió su plena independencia», ha dicho el portavoz talibán Zabihullah Mujahid.

Tras tomar Kabul, los talibanes aseguran que la guerra en Afganistán «ha terminado»

El inicio del conflicto no tuvo lugar en el país asiático sino en territorio estadounidense cuando dos aviones chocaron contra las torres gemelas con la intención de propagar el terror y el miedo generando miles de muertes. El Gobierno de George W. Bush reaccionó rápidamente e invadió Afganistán tras acusar al Talibán de albergar a Osama Bin Laden y a figuras importantes de al Qaeda vinculadas a los ataques. Desde entonces, y según datos del Gobierno estadounidense, el gasto militar total desde que comenzó la guerra en octubre de 2001 en Afganistán hasta marzo de 2019 fue de 760.000 millones de dólares. En este desembolso militar, el Departamento de Defensa no incluye algunos gastos como los destinados a los veteranos de guerra, los intereses de la deuda que contrajo EEUU o las actividades paralelas relacionadas con el conflicto. Según algunos estudios ajenos a la administración, el gasto económico asciende a 1 billón de dólares.

Pero… ¿Dónde fue todo ese dinero?

Como pueden expresar algunos datos, EEUU ha gastado una media de 1,5 millones de dólares diarios desde 2002 hasta junio del 2019. La mayor parte de los gastos del gobierno americano se destinaron al abastecimiento de las tropas desplegadas, las cuales fueron aumentando en casi 10.0000 soldados desde el inicio hasta el año 2012. Posteriormente este derroche de capital se destinó a las operaciones de contrainsurgencia, es decir, a las prácticas aplicadas por los estados con el objetivo de detectar y destruir a los miembros y bases de apoyo de los grupos insurgentes.

Tropas estadounidenses desplegadas en territorio afgano

Dentro del desembolso americano también existe un esfuerzo mínimo de reconstrucción del
país representado por el 16% (133.000 millones US$) de todo el dinero gastado en estos 20 años. De ese porcentaje, casi la mitad tenía como objetivo destruir el comercio de heroína afgana que se desarrolla en el país y que genera una gran fuente de ingresos a los talibanes.
Como resultado, según datos de la Organización de las Naciones Unidas, el área
dedicada la cultivo de opino en el territorio asiático ha aumentado considerablemente en los últimos años.

Los verdaderos derrotados de la guerra

Después de haber conocido numéricamente el derroche económico del Gobierno de EEUU, es importante detallar que son simples números de dinero y lo que de verdad importa son las múltiples muertes que cada día se acontecen en el territorio de Afganistán y que nunca se podrán recuperar. Algunos informes de las Naciones Unidas revelan que más de 32.000 civiles han muerto y unos 60.000 han resultado heridos desde que se comenzaron a registrar sistemáticamente las bajas civiles en 2009.

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