La lacra de los accidentes laborales en España

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La siniestralidad en el trabajo aumenta en nuestro país un 20% con respecto al año pasado

Según la Organización Internacional del Trabajo, 2’7 millones de personas en todo el mundo perdieron la vida al sufrir accidentes o enfermedades laborales en 2020. El año pasado murió más gente tratando de ganarse el pan que a causa del coronavirus.

En España, guardando las distancias, no manejamos unas cifras mucho más prometedoras: los datos que arroja el avance estadístico del ministerio de Trabajo y Economía Social acerca de la siniestralidad laboral nos muestran que entre enero y julio de 2021 se han notificado en España más de 600.000 accidentes relacionados con el trabajo. Teniendo en cuenta esta cifra, en la que encontramos accidentes de mayor y menor gravedad, algo más de la mitad de los accidente (317.804) no conllevaron la baja laboral del trabajador. El informe refleja, además, que los 317.258 casos restantes constituyen accidentes con baja, dentro de los cuales encontramos los siniestros graves e incluso los accidentes mortales.

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Aumento de los accidentes

Comparando los datos de este informe con los obtenidos el año pasado, se puede observar que los accidentes laborales con baja han aumentado en este primer semestre un 20’4 % con respecto a la primera mitad del año pasado: en 2020, se registraron 263.434 casos, mientras que en 2021 la cifra ha ascendido y se han sucedido 54.370 accidentes más dentro de esta categoría. El aumento de los accidentes graves resulta todavía más preocupante, pues si en el primer semestre de 2020 se notificaron 1.978, este informe refleja que en el mismo periodo este año 2.175 trabajadores y trabajadoras han quedado incapacitados para trabajar a causa de accidentes ocurridos durante el desempeño de su oficio.

Estos accidentes se dan con más frecuencia en los sectores de la industria manufacturera, la construcción y las reparaciones de vehículos. Los salarios de estas dos últimas se encuentran, además, por debajo de la media salarial anual, según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística. Resulta también llamativa la brecha entre ambos sexos, pues los varones sufren más del doble de accidentes con baja (201.239) que las mujeres (74.662). En el caso de la mortalidad esta diferencia es todavía más pronunciada: mientras que 23 mujeres sufrieron accidentes mortales entre enero y julio, en el mismo lapso de tiempo 328 varones fallecieron trabajando.

La mortalidad en el trabajo ha descendido ligeramente, aunque sigue resultando una desgracia tener hablar de las 751 personas que fallecieron trabajando el año pasado y de las 329 que han muerto en las mismas circunstancias en la primera mitad de este año. En artículos periodísticos como este resulta fácil manejar las frías cifras de fallecidos y muertos, y en ocasiones se nos olvida que hablamos de trabajadores que salen de su casas para iniciar la jornada y jamás regresan. Para poner la gravedad de estos datos en contexto, solo hace falta señalar que apenas 100 personas más fallecieron por accidentes de tráfico en 2020: si 870 personas murieron en carretera el año pasado, 751 perdieron la vida en accidentes laborales que bien se podrían haber evitado.

Desde 1990, el número de accidentes laborales ha ido descendiendo gradualmente, con pequeños repuntes. Sin embargo, esta tendencia a la baja comenzó a cambiar a partir de 2012, y desde entonces la cifra ha ido aumentado progresivamente.

Número de accidentes de trabajo en España, estadísticas muertos y otros datos (epdata.es)

Gráfico elaborado por Epdata basándose en datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. | Fuente: Epdata.es

Fórmulas de prevención

¿De qué manera se pueden reducir los accidentes laborales y la mortalidad en los espacios de trabajo? ¿Quién es el responsable de estos sucesos? De entre todos los accidentes laborales, solo 19.280 les han sucedido a trabajadores por cuenta propia: los trabajadores asalariados son las principales víctimas de estos accidentes. Por lo tanto, deben ser las empresas las principales encargadas de velar por la seguridad de sus empleados, junto con los poderes públicos, responsables de impulsar medidas que protejan a los trabajadores.

En España, los principales accidentes laborales tienen que ver con caídas de altura, laceraciones y amputaciones, intoxicaciones, electrocuciones y accidentes vehiculares. Por un lado, la falta de atención del trabajador le puede hacer más vulnerable ante los peligros, por lo que la reducción de las horas de trabajo y las mejoras en las condiciones en las que este se desarrolla podrían contribuir a mejorar la seguridad de los trabajadores (además de su productividad, tal y como apuntan varios estudios al respecto). La reducción de jornadas, y el impulso del transporte público como alternativa para llegar hasta el puesto de trabajo evitarían también los accidentes in itinere, es decir, los que se dan en el trayecto desde o hacia el centro de trabajo. Otro factor de peligrosidad tiene que ver con las instalaciones y las herramientas que las empresas deben proveer a los empleados, que no siempre cumplen con los estándares.

Las principales reivindicaciones al respecto proceden de los sindicatos: la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato con más afiliados de España, ha expresado su indignación con respecto a la mortalidad laboral a través de su «Contador de la Vergüenza», que recoge un dato actualizado de los fallecidos en accidentes laborales que, además, muestra en una pancarta en su sede en Madrid. Para la unión, la estrategia para acabar con esta lacra pasa por el cumplimiento riguroso de los convenios colectivos y de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, norma principal que establece las responsabilidades y los protocolos que se tienen que llevar a cabo para evitar accidentes. El sindicato, además, se ha posicionado a favor del aumento de las inspecciones de trabajo y de la derogación de las dos últimas reformas laborales. En una entrevista para la Cadena Ser, la experta en riesgos laborales del sindicato, María José Latasa, declaró acerca del aumento de accidentes laborales en Navarra: «Cuando la reforma laboral generó una desregularización, aparecieron las ETEs, aumentó la rotación y esto aumentó los accidentes, también por la disminución de la inversión en prevención».

El «Contador de la Vergüenza» que podemos encontrar en la página web de UGT. Captura tomada la noche del 14 de septiembre de 2021. | Fuente: ugt.es

«La precariedad mata»

La Unión Sindical Obrera (USO) hace hincapié en la naturaleza de muchos de los accidentes laborales, relacionada con la salud cardiovascular. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, las jornadas largas de trabajo pueden llegar a afectar al correcto funcionamiento del sistema cardíaco. A su vez, una situación de precariedad y de trabajo excesiva pueden forzar a una trabajadora a desarrollar un estilo de vida sedentario en el que la mala dieta, la obesidad o las adicciones como el tabaquismo pueden poner en peligro su salud. Una investigación impulsada por el sindicato Comisiones Obreras y la Universitat Autònoma de Barcelona publicado el pasado mes de julio refuerza esta postura al sostener, efectivamente, que «la precariedad mata», tal y como afirma al respecto el secretario general de la unión Unai Sordo. Como podemos ver, las consecuencias negativas del trabajo no se suceden únicamente en el espacio trabajo, sino que derivan también de unas condiciones laborales precarias.

Con este problema encima de la mesa, ¿qué se está haciendo al respecto? La actual Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha dado visibilidad al problema en varias ocasiones haciendo referencia, en varios tuits, a diversos accidentes laborales que han sucedido desde que ocupa el cargo.

La actuación del Ministerio de Trabajo

Sin embargo, la única política palpable que de momento se ha implantado se planteó a raíz de la situación de pandemia, que obligó a muchas empresas a implantar modelos de trabajo a distancia o «teletrabajo». El Gobierno reaccionó tiempo después con la promulgación de la Ley 10/2021 de 9 julio, o «Ley de Teletrabajo». Además de regular el modelo de trabajo a distancia, la nueva Ley- que entra en vigor el día 1 de octubre– modifica también una norma anterior y aumenta en un 20% la cuantía de todas las sanciones por infracción que se impongan tras las Inspecciones de trabajo. Es decir: a los empresarios les va a salir algo más caro incumplir las leyes laborales.

Por otro lado, entre enero y mayo se impulsó una campaña de inspección laboral en el ámbito agrario, que llevó a quintuplicar las inspecciones realizadas en el mismo periodo el año pasado. En 9.155 inspecciones se registraron 2.862 infracciones: en uno de cada tres casos se detectó fraude laboral en el desarrollo de la campaña. 

Con todo, se trata de medidas que no abordan el problema de raíz y que, por el momento, no han reflejado una mejoría en lo que a accidentalidad laboral se refiere. El Ministerio de Trabajo, enfrentado con la parte socialista del Gobierno y con la patronal para subir el Salario Mínimo Interprofesional, no ha anunciado por el momento medidas concretas relacionadas con la prevención de riesgos laborales.

 

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