El estudio que descubrió 16 metales en cada uno de ellos
En los días de menstruación caracterizados generalmente por malestar e incomodidad, hay un elemento que consigue quitar parcialmente la mente de la mudanza interna que esta teniendo lugar en nuestro cuerpo y es el tampón.
La opción número uno de muchas mujeres
Este tapón de algodón es usado aproximadamente por un 43 % de las mujeres en este país, todas coincidiendo en la comodidad que proporciona a la hora de menstruar. Por desgracia, el tampón esconde más de lo que nos gustaría en su pequeño cuerpo.
Metales y químicos en los tampones
En 2024, se publicó en la revista Environment International un estudio de los componentes de los tampones y se evaluaron 16 metales en diferentes tipos de tampones. Varios de ellos tóxicos, incluido el plomo, que carece de un nivel de exposición “seguro”.
Las concentraciones de metales variaban según la región de compra de tampones (EE. UU. frente a Unión Europea/Reino Unido), si eran de marca o genéricos o si el material orgánico o no. En tampones no orgánicos el plomo estaba más presente, mientras que el arsénico era mayor en tampones orgánicos. Ninguna categoría destacaba por tener concentraciones más bajas de todos o la mayoría de los metales.
«A pesar de esta gran preocupación potencial para la salud pública, se ha hecho muy poca investigación para medir los químicos en los tampones» Jenni A. Shearston, investigadora de la Universidad de California en Berkeley y principal autora del estudio.
La presencia de metales en tampones es preocupante no solo teniendo en cuenta los perjudiciales efectos conocidos de la exposición a metales sino también por las características de la piel de la vagina, el epitelio vaginal. Esta tiene una mayor capacidad de absorción que la de otras partes del cuerpo.
Los químicos absorbidos vaginalmente entran directamente en la circulación sistémica. Estos compuestos se administran por todo el cuerpo y se entregan a cada compartimento y órgano corporal, no solo al sitio objetivo deseado.
El síndrome de choque tóxico, la advertencia escrita en todas las cajas de tampones
El resultado de esta exposición a toxinas con el uso de tampones la proporciona el brote del síndrome de choque tóxico. Muchas mujeres lo desconocen, aun estando expuestas a él cada mes.

Los metales pueden llegar al tampón de varias maneras
Estos pueden estar presentes en el algodón con el que están fabricados. Al haber absorbido metales del aire, agua o el suelo a través de un contaminante cercano, (como una fundición de plomo cercana al cultivo).
Sin embargo, también pueden haber sido implementados intencionalmente durante la fabricación como blanqueador, para controlar olores, etc.
Las compresas tampoco se salvan
Aunque de manera menos abusiva, las compresas también están en continuo contacto con nuestro cuerpo y en ellas se han encontrado altas concentraciones de químicos. Estos funcionan como disruptores endocrinos y pueden alterar el sistema hormonal.
Muchas mujeres han optado ya por la copa menstrual que, además de velar más por el medioambiente gracias a su reutilización, tienen menor presencia de químicos.
Se necesita más investigación
Todavía no se sabe si estos metales pueden llegar a ser absorbidos por el cuerpo y declaran que se necesita más investigación en este tema. Mientras tanto, se demanda una mayor transparencia en la producción de tampones y una mayor seguridad y cuidado hacia las mujeres que los usan.


