Una obra de teatro absurda y desbordante de energía a manos de Puerto Candelaria
Si existe una agrupación que ha sabido reinventar el folclore colombiano con una dosis perfecta de virtuosismo, sátira y teatralidad, esa es Puerto Candelaria. Pioneros indiscutibles de la nueva música colombiana, la banda originaria de Medellín lleva más de dos décadas utilizando el humor y la ironía. Vehículo para dinamitar las fronteras de los géneros tropicales.
El próximo viernes 24 de julio, Café Berlín se transformará en el escenario de una velada inolvidable, en una noche que promete ser tan bailable como descarada.
Una discografía de vanguardia, chicha y jazz
La trayectoria de Puerto Candelaria, bajo la dirección del pianista y productor Juancho Valencia, alias «El Barba Roja», es un catálogo inagotable de audacia sonora. Desde sus inicios con obras de culto como Kolombian Jazz (2002) o Llegó la Banda (2010), la banda demostró que la cumbia, el chucu-chucu, la salsa y el jazz podían convivir en un mismo universo sin perder el sabor popular.
Su consagración definitiva ante la crítica internacional llegó con discos clave como Cumbia Rebelde (2011) y el galardonado Puerto Candelaria presenta Cinema Tropical (2019). En su producción más reciente, la agrupación ha profundizado en el formato teatral y la exploración sonora, reafirmando que su música es un género en sí mismo: el «jazz a lo colombiano», un estilo donde la sofisticación técnica se rinde ante la gozadera y la crítica social mordaz.
La cita en el Café Berlín: Un show de impacto cercano
Ver a Puerto Candelaria sobre el escenario espresenciar un espectáculo integral. Sus conciertos trascienden la mera ejecución musical para convertirse en una obra de teatro absurda y desbordante de energía, liderada por personajes extravagantes y una sección de vientos que no da tregua.
El público del Café Berlín vivirá una experiencia en primera fila. Himnos imperederos como Amor y deudas, Crazy Party o Senderito de amor resonarán en las paredes de la sala a escasos metros de los asistentes. Quienes busquen una velada donde la excelencia técnica se combine con el humor, el baile desenfrenado y la sabrosura caribeña tienen una cita obligatoria este viernes bajo las luces de Berlín.


