La diseñadora colombiana continúa expandiendo su marca internacionalmente, fiel a sus principios y apoyando a mujeres que han sido privadas de la libertad
La historia de Karla Herrera, diseñadora de moda colombiana, es una de esas historias que merece la pena conocer porque, realmente, inspiran. Y es que su trayectoria en el mundo de la moda no ha sido nada fácil, sin embargo, la pasión, la constancia y el esfuerzo han estado presentes en cada momento de su vida.
Proveniente de una familia con raíces en la costura, desde muy pequeña mostró un talento innato para el diseño. «Mis raíces son de costurera, pero siempre me interesó más la parte creativa», comparte. Fue su tía, una reconocida diseñadora, quien despertó en ella el deseo de crear, permitiéndole participar en su taller desde una edad temprana. Aunque su familia dudaba de que la moda le ofreciera estabilidad económica, Karla persistió y hoy es una de las diseñadoras más prometedoras de Colombia.
Pero no ha sido sencillo para Karla poder crear una marca desde cero. Tampoco adentrarse en el mundo del diseño, pues su vida ha estado marcada por sucesos muy importantes. Primero se dedicó a idear diseños exclusivos para grandes marcas, pero, finalmente, optó por crear su propia marca. Karla Herrera, además de diseñadora, es madre de tres hijas, pero uno de los momentos más determinantes tuvo lugar cuando estuvo privada de la libertad durante tres años.
“En esa privación de la libertad aprendí un montón de cosas. Sobre todo, entendí que quería hacer algo y lo iba a hacer cuando saliera a ese lugar porque me mostró muchísimas cosas. Me mostró la humanidad de la gente, me mostró los corazones, me mostró el mío”. Una dura etapa que la llevó a plantearse su futuro y en la que descubrió que quería ser diseñadora de moda. «La moda me salvó la vida«, confiesa.
“Yo podía creer en ellas, ya que la sociedad no creía en ellas”
Uno de los aspectos más llamativos de la marca creada por Karla Herrera es su equipo de trabajo, el cual está conformado por mujeres que, al igual que ella, han enfrentado momentos difíciles. Madres cabeza de familia y mujeres que han estado privadas de la libertad forman parte de su equipo de producción. «Quiero que las mujeres que trabajan conmigo sean aquellas a las que la sociedad les ha negado oportunidades», explica. Para ella, la moda no es solo una forma de expresión, sino también una herramienta de inclusión y empoderamiento.
El 100% del producto es confeccionado en Medellín, Colombia, por todo este equipo de mujeres a las que la vida, en algún momento, les negó una oportunidad. Este modelo de producción, asociado a la distribución limitada de prendas, garantiza cierto porcentaje de sostenibilidad; si bien es cierto que, tratándose de una industria que de por sí está contaminada, ser una marca puramente sostenible es imposible. “Los materiales que usamos, cómo trabajamos con ellos, cómo hacemos que muchas de las prendas tengan un desarrollo manual, el tipo de insumos, trabajar con tejidos sostenibles y naturales, etc., yo creo que es una apuesta bien interesante por parte de la marca y nos está funcionando muy bien.
Karla Herrera, una marca en crecimiento
A pesar del éxito cosechado en los últimos años, Karla Herrera aspira a seguir creciendo en un mercado muy saturado, pero donde el talento y la apuesta por aquello que es diferente resulta fundamental.
En lo que queda de año, la marca colombiana participará en tres Semanas de la Moda, la de Nicaragua, México y Paraguay. Sin embargo, la diseñadora espera aterrizar su firma en ciudades como París o Madrid, todo ello tras haber comenzado a distribuir por diferentes países. Una apuesta por internacionalizar la marca y llevarla a diferentes rincones del mundo manteniendo, en todo momento, la esencia de Karla Herrera. “Queremos abrir mercado, pero abrir mercado desde lo estacional”, señala.
No obstante, las nuevas aspiraciones de la marca se mantienen alineadas con el estilo y esencia que siempre la ha definido, y que la propia Karla define como “elegancia y clase” con un toque de exclusividad. «No hacemos más de 12 o 15 unidades de cada diseño», explica, destacando que busca que cada pieza sea única e irrepetible. Inspirada por mujeres fuertes y luchadoras, sus colecciones también están profundamente ligadas a sus emociones y vivencias personales.
Y así, Karla Herrera ha convertido su pasión por la moda en una plataforma de cambio y esperanza. Una marca que destaca por su exclusividad, elegancia y por el impacto positivo que genera en la vida de mujeres que, como ella, han enfrentado momentos difíciles. Su historia demuestra que la moda puede ser más que una industria: puede ser un camino hacia el cambio y la transformación.


