Los Antisistema en España

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¿Quiénes son los protagonistas de los disturbios de las pasadas semanas?

El movimiento antisistema se populariza cada vez más entre los jóvenes, con integrantes de entre 16 y 25 años. Sus ideales se propagan cada vez mas rápido alcanzando masas como las movilizadas en Madrid y Barcelona tras el encarcelamiento de Pablo Hasél durante los pasados meses.

La Ley Mordaza

El 26 de marzo de 2015 se aprobó la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como la ”ley Mordaza”. Es una de las leyes que más polémicas ha despertado entre la población, y paralelamente a esta entró en vigor también la reforma del Código Penal, que incluye la prisión permanente revisable, y ley antiyihadista. Estas tres leyes se conocen como «el tridente de las mordazas».

Dentro del tridente, la «ley Mordaza» tiene el objetivo de evitar acciones como perturbar la seguridad ciudadana en actos públicos, causar manifestaciones no comunicadas o la intrusión en infraestructuras que prestan servicios. Las multas correspondientes por la realización de dichos comportamientos pueden llegar a sanciones comprendidas entre los 601 euros y los 30.000 euros.

Manifestación en contra de la encarcelación de Pablo Hasél.| Fuente: Eldiario.es

Los Antisistema, en ocasiones, recurren a prácticas similares a las nombradas, y es por lo que suelen mostrarse en contra de ciertas cláusulas de la ley Mordaza.

“Protestar por protestar”

Actualmente la sociedad se encuentra motivada a la hora de salir a la calle para manifestarse, y lo encuentra mucho más fácil y accesible que hace unos siglos. Sin embargo, ciertas actuaciones por parte de los manifestantes llevan a despreciar sus motivaciones olvidando el verdadero objetivo de la protesta.

Las manifestaciones son el claro ejemplo del derecho a la libertad de expresión, y por ello la ciudadanía goza de este, tal y como dictamina la Constitución Española. Sin embargo, ciertos sectores antisistema o negacionistas convierten tal derecho en un arma creadora de polémica o violencia.

En su lugar deberían utilizarlo como canal directo entre la ciudadanía y las instituciones o altos cargos, con el fin de que sus esfuerzos y reclamaciones morales o legales alcancen cierta trascendencia a nivel nacional.

El pasado mes de febrero y el inicio del mes de marzo han conformado períodos protagonizados por las manifestaciones en contra del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. En este caso, para muchos, se ha vuelto a evidenciar como la ley Mordaza supone uno de los mayores recortes en las libertades públicas a lo largo de la historia democrática reciente del Estado español; y para otros se ha recalcado el mal uso que se hace, en ocasiones, del derecho a manifestarse en la vía pública.

Resulta paradójico el hecho de que la ley Mordaza en su origen tuviese la finalidad de garantizar a nivel político, económico y mediático una manera pacífica de tener voz. Sin embargo, el resultado de su aprobación ha causado más violencia y rebeldía que sosiego.

La etiqueta “antisistema”

Los antisistema son víctima de las etiquetas y estereotipos, ya que suelen ser asociados con aquellos que pegan a los guardias, con los okupas, con quienes queman material urbano y se manifiestan de manera violenta en las calles. Sin embargo, el adjetivo “ antisistema” según la RAE es: “Contrario al sistema social o político establecidos, más conocido como Movimiento antisistema».

Según el politólogo José Fernández Albertos, los antisistema son aquellas fuerzas políticas que ponen en el centro de su programa las críticas al sistema político en el que operan, y que no tienen en común las recetas para el cambio, pero sí el objetivo de querer cambiarlo todo.

Policías frente a una manifestación. | Fuente: Elimparcial.com

Bajo este punto de vista se puede observar que no todos los antisistema lo son acorde a la idea generalizada que se tiene de ellos, ya que no todos recurren a la violencia para tener voz en el país, sino que tienen como ideología ser opuestos al sistema establecido, opinión respetable como otra cualquiera.

Menores antisistema

Distintas fuentes policiales consultadas por La Vanguardia proponen como perfil genérico que los asistentes «reclutados» a través de las redes sociales como Telegram, Twitter o Instagram, para manifestarse en las calles de Madrid y Barcelona por el encarcelamiento de Pablo Hasél, cuentan con edades comprendidas entre los 16 y 25 años.

Como en este actual caso, en muchos otros se ha evidenciado la llamativa violencia con la que actúan jóvenes e incluso los menores durante los altercados, o los enfrentamientos con los antidisturbios.

Uno de los motivos por lo que estos grupos de jóvenes, que no suelen superar los 25 años, participan de manera tan radical es porque pertenecen a grupos muy organizados y preparados. A través de ellos, consiguen participar en altercados y enfrentamientos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de manera coordinada.

Policía enfrentándose con tres asistentes a la manifestación en Sol. | Fuente: La Vanguardia.com

En el caso de los actos violentos vividos en Madrid y Cataluña durante los pasados meses, los responsables de los destrozos y enfrentamientos son jóvenes relacionados con grupos antisistema de Madrid, como el Movimiento Antirrepresivo, y del entorno de los Comités de Defensa de la República (CDR) en Cataluña, como señalan fuentes policiales.

Según las autoridades, no todos los que participaron en los destrozos y el lanzamiento de piedras, botellas o patinetes a las Unidades de Intervención Policial (UIP) forman parte de estas presuntas organizaciones planificadas. Señalan que también hubo quienes se sumaron a de manera individual a la quema de contenedores o mobiliario urbano, o a arrojar objetos a la Policía madrileña y catalana. 

La violencia policial

“Volveremos a las calles a por ellos», es una de las frases más escuchadas por parte de los manifestantes a modo de denuncia hacia la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra. La violencia represiva empleada por las UIP motiva el debate entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad del Estado, sobre quién ataca, y quién se defiende.

Policías actuando durante la concentración en Sol en apoyo a Pablo Hásel. | Fuente: Elsaltodiario.com

Tras las protestas en la localidad de Linares, el coportavoz de Podemos, Rafa Mayoral, puso en duda la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en las manifestaciones contra el ingreso en prisión del rapero Pablo Hasél.

Mayoral pone como base de sus críticas la necesidad de hacer una reflexión sobre la democracia existente en todas las estructuras del Estado. Su respuesta a los periodistas, en varias ocasiones, ha sido que “nadie puede quedar mutilado por acudir a una manifestación».

Este planteamiento, por parte del coportavoz de Podemos, ha sido percibido como una opinión antisistema, ya que establecía que el caso Hasél no es un problema de orden público, sino un acontecimiento que recalca la necesidad de profundizar en un Estado democrático. También ha aprovechado para recalcar que la democracia debe ser empleada como herramienta de solución, sobre todo ante situaciones graves como dicho encarcelamiento.

“Protocolo” para los manifestantes

El político también ha aprovechado para recalcar que la democracia debe ser empleada como herramienta de solución, sobre todo ante situaciones graves como dicho encarcelamiento.

El denominador común en todas la convocatorias como las de Madrid, Barcelona o Linares es el color negro de las vestimentas y la decisión conjunta de destrozar el mobiliario de las ciudades, rompiendo escaparates o arrancando papeleras, farolas y señales; además de la práctica de crear barricadas para cortar el paso a los agentes. 

Otra de las evidencias del sentimiento de organización y apoyo mutuo se ha visto reflejado en uno de los archivos de vídeo conseguidos por La Vanguardia durante el desarrollo de las protestas en Barcelona. En ellos se observa como una chica desenmascarada coloca un contenedor a modo de barricada, y uno de los compañeros que ayudaba le ordena con tono nervioso “tápate la cara”. 

Concentración de manifestantes en Sol. | Fuente: Elsaltodiario.com

El teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle en RAC1, ha sostenido que los que han ejercido la violencia durante los disturbios en Barcelona «son exactamente los mismos que protagonizaron los disturbios por las condenas por el procés«.

Por ello, La Comisaría General de Información, quien se ocupa de los asuntos de antiterrorismo, ya está investigando quiénes podrían liderar estas organizaciones que consiguen el acuerdo entre los disturbios. Sobre todo se están centrando en descubrir si los miembros de estos movimientos manejan cierta financiación, o cual es la motivación que les mueve de manera tan colectiva. Han puesto en marcha a las unidades que se ocupan de la violencia callejera y los grupos radicales.

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