Hace años que nació Rienda Suelta y aún no ha sido reivindicada como se merece. Ahora, con el lanzamiento de su primer álbum, esta banda consigue poner el foco sobre ellos, demostrando con cada acorde que tienen mucho que ofrecer al desgastado panorama
El rock no solo bebe de tipos duros y, aunque no quiera decir que en Rienda Suelta no lo sean, su fortaleza radica en algo más que en actitudes que parecen venir ya con las chaquetas de cuero. Lo hace justamente en sus reivindicativas y críticas letras sobre la realidad urbana y social en la que plasman su música.
Este power trío sevillano tiene un origen similar al de la mayoría de bandas y es que, en palabras de Óscar (o Rucho) Linares, vocalista del grupo, son «un grupo de amigos que se han juntado para hacer canciones». A Óscar, además de su característico Rickenbacker, le acompaña «La Bestia» Villagrán a la batería y Charlie Palacios como único guitarrista. A pesar de ser solo tres, la rebosante energía que desprende cada una de sus canciones nos deja claro que tenían muchas ganas de hacer música juntos, y vaya si la están haciendo…
Un debut que sentencia un futuro
Firmaron como nuevo fichaje estrella del sello El Dromedario Records y lanzaron al mercado el pasado 14 de febrero su álbum debut titulado ¿Dónde está el hombre malo? (título que hace referencia a uno de sus temas principales como es Turulo) donde reúnen hasta trece canciones en las que recogen la más pura esencia del rock urbano de los setenta más tardíos que se dio sobre todo en los barrios de Madrid.

Nacen con una propuesta muy potente y con un sonido que hace justicia a lo que realmente pretenden y adquieren como filosofía del grupo: ser siempre igual de fiel a su sonido de trío, tanto en ensayos como en directos. Lo que escuchamos en el álbum es lo que después nos vamos a encontrar en el directo, sin filigranas sonoras de ningún tipo ni segundas guitarras ni nada por el estilo. Es decir, nos enfrentaremos a un rock recién salido del garaje.
Muchas de las canciones del disco ya habían visto la luz antes del lanzamiento de este, contando además con numerosos iconos del rock actual como el gran Kutxi Romero de Marea para La Garraspera, Fernando Madina de Reincidentes para Extranjero o Vikingo MD, ex-vocalista de Narco, para Gobernantes Carroñeros, siendo estos algunos de los temas más sonados del disco aunque en su versión de estudio sean unicamente interpretadas por los miembros de Rienda Suelta.
Tomando las riendas de un viejo legado
En una reciente entrevista para la radio, Rucho confesó que desde bien jóvenes pretendieron «tener un grupo como AC/DC en el que cantara Rosendo» y es que tan solo hace falta escuchar por completo estas trece canciones para darse cuenta de que en cierta manera lo han conseguido, sin vestirse de colegiales y tristemente sin Rosendo tampoco, pero con esa distorsión, esa explosión de decibelios y compartiendo en sus letras e inquietudes ese espíritu tan honesto que también definía al rockero de Carabanchel.
Desde que metemos el disco en el equipo reproductor y le damos al play, dejando que suene en primer lugar La madre que te parió – Mecagüen, nos vemos inmersos en una clarísima declaración de intenciones de la banda que, desde el primer rasgueo de guitarra, desvela su compromiso con un rock sin rodeos. La propuesta se impone con fuerza, dejando claro que no se trata de un mero ejercicio de performance, sino de una apuesta por un sonido orgánico y auténtico, capaz de desafiar las fórmulas más actuales del género y abrir la puerta a una experiencia musical mucho más visceral, como las que nos gustan.
En este frenético recorrido de canciones, se van ejerciendo también diversas reflexiones a través de los dobles sentidos, metáforas y lo malsonante que giran en torno a las grietas que rompen la sociedad, abordando temas como el clasismo, desde la perspectiva del sinhogar como en Mamón – Vivo en la calle o desde la aporofobia del pudiente en Extranjero.
En esa misma línea, mediante un claro llamamiento de protesta también se pone en valor la labor de los labriegos y trabajadores del campo que, ahogados en una complicada lucha de clases, han de rebelarse como bien dejan claro en Hortelano – Manijero, donde también tiene lugar una parte recitada del poema Vientos del pueblo me llevan de Miguel Hernández, que cuaja a la perfección con el espíritu de la canción y la gastada voz de Rucho Linares en una fusión climática que cierra con broche de oro este grito de resistencia.
Como podemos comprobar con tan solo escuchar sus canciones, este disco bebe de temáticas muy dispares. Además de las mencionadas, aborda también con mano dura desde la violencia de género en Potra de rabia y miel hasta la tradición religiosa andaluza en Virgencita del Rocío y Ave María. Sin embargo, no lo hacen desde una perspectiva puramente devocional, sino con un enfoque crítico y simbólico que se entrelaza con la realidad social que describen en sus letras.
Para todo amante del rock cabría agradecer a Rienda Suelta por su apuesta por un rock sin artificios, directo y con mucha intención, como debe ser el rock cuando realmente nace de la necesidad de gritar algo. En tiempos donde muchos grupos que se disfrazan de héroes del género se pierden en la estética y en el artificio, este trío sevillano demuestra que lo importante sigue siendo la actitud, la verdad en cada acorde y la urgencia de una música que golpea donde tiene que golpear.
Aún estamos a marzo y ya se puede decir bien claro: ¿Dónde está el hombre malo? es y será uno de los mejores discos de este año.

