RTVE presenta Los Archivos del Secretos del NoDo, una serie documental sobre el noticiero del Régimen franquista
En la Filmoteca Española hay más de 70.500 latas que contienen todas las imágenes que se pudieron ver en el Noticiario y Documentales (NoDo) entre 1943 y 1981. Pero también hay 6.000 latas de contenido inédito que no llegó a publicarse. RTVE nos invita a adentrarnos en aquellos reportajes, entrevistas y noticias que nunca vieron la luz.
Los Archivos Secretos del NoDo es una nueva serie documental producida por RTVE en colaboración con la Filmoteca Española. Su objetivo es mostrar al público el otro lado de uno de los instrumentos audiovisuales más influyentes del franquismo: el noticiario oficial que se proyectaba obligatoriamente en los cines antes de cada película.
Este proyecto rescata imágenes desconocidas que quedaron en los cajones de la censura o que fueron descartadas por razones políticas, técnicas o ideológicas. Material que, cuatro décadas después, permite entender mejor cómo se construía la propaganda y qué relatos quedaron silenciados. La serie, que combina fragmentos restaurados con testimonios de historiadores, trabajadores del antiguo noticiario y especialistas en comunicación audiovisual, busca no solo contextualizar el papel del NoDo en la España de posguerra y la dictadura, sino también ofrecer una mirada crítica a la memoria audiovisual del país.
Con este próximo estreno, la televisión pública abre una puerta al archivo audiovisual más simbólico de la dictadura, ofreciendo a la audiencia la oportunidad de descubrir lo que se quiso ocultar y reflexionar sobre la fuerza de las imágenes en la construcción de la historia.

Una narración cercana para contar lo oculto
Una suave, juvenil e incluso amigable voz nos acompaña para descubrir cintas inéditas que explican las sombras del régimen franquista. A pesar de chocar con lo narrado, esa voz se vuelve familiar rápidamente y te invita a escuchar los sucesos que han sido escondidos del pueblo español durante muchos años. Los archivos secretos del NoDo expone cintas que nunca han llegado a ser vistas por las audiencias. Pero lejos de ser aburrido, se autocalifica como un documental suspensivo que presenta secretos que, inevitablemente, nos hacen sentir como invitados VIP cubriéndonos en un halo de misterio.
En el primer capítulo, nos llevan por diferentes cintas que nunca llegaron a entrar en el NoDo, pero en este momento entramos en el primer conflicto, títulos tan inocentes como “Franco en la pesca del atún (1955, Galicia)” o “Carrera de camareros en Tánger (1960)”, no llegaron a entrar en el noticiero diario del régimen ¿por qué es esto? la respuesta es muy sencilla, no todo cumple con las normas e ideales de la imagen que se pretendía dar desde las altas esferas. Desde actos incorrectos que comete el ideal de la familia y la mujer, hasta momentos que pueden recordar a otros momentos más difíciles o bochornosos según el franquismo, todo puede ser eliminado sin ningún miramiento del NoDo.
De hecho si algo hemos podido aprender de este primer capítulo, era que el proceso de grabación y edición de material para el NoDo era tan detallado y minucioso que cualquier tema que dejase fuera de foco a Franco y sus reglas, era excluido por muy preciado que llegase a ser para el dictador o su régimen.
Del control ideológico al escaparate turístico
El NoDo nació en 1943 por orden del Ministerio de Gobernación con un objetivo claro, el de convertirse en la voz y la mirada oficial de la dictadura. Cada semana, durante casi cuatro décadas, millones de españoles vieron estas piezas audiovisuales en los cines, donde su proyección era obligatoria antes de cualquier película. En ellos se ofrecía una visión parcial y controlada de la actualidad nacional e internacional. Desfilaban imágenes de ministros, partidos de fútbol, estrellas de cine de vacaciones por el país y folclóricas visitando a las tropas en pleno conflicto en Ifny.
La estética del noticiario seguía los modelos propagandísticos de otros regímenes europeos de la época. Imágenes grandilocuentes, música solemne y una locución enfática construían un relato en el que Franco y su gobierno aparecían como protagonistas indiscutibles. Los avances industriales, las inauguraciones, las visitas oficiales y los actos religiosos se convertían en símbolos de un país que buscaba proyectar unidad y modernidad, aunque la realidad fuera muy distinta.
Con el paso de los años, el NoDo fue adaptando sus contenidos al contexto social y político. En los sesenta, con la apertura al turismo y la modernización económica, el noticiario comenzó a mostrar playas abarrotadas, carreteras recién inauguradas y reportajes sobre la cultura popular. Sin embargo, la función propagandística nunca desapareció, y la mirada crítica quedaba fuera de plano.
El final del NoDo llegó en 1981, cuando el Gobierno de la Transición decidió poner punto final a un formato que ya había perdido vigencia en plena era de la televisión. Para entonces, las imágenes acumuladas componían un archivo único que hoy constituye una fuente histórica de gran valor. Más allá de su carácter propagandístico, el noticiario se ha convertido en una ventana al pasado, testigo de cómo se construyó y manipuló la memoria audiovisual de varias generaciones.

¿Desenterrar el pasado para comprenderlo?
Los archivos secretos del NoDo será una útil herramienta para llenar con comprensión, empatía y respeto la brecha entre la generación que vivió el tiempo pasado del franquismo y la generación actual que muchas veces peca de vivir ajena a la idea de que en su momento, padres, abuelos o bisabuelos tuvieron que luchar para conseguir una ya normalizada democracia o incluso, luchar para simplemente sobrevivir.
Ahora que gozamos de un país real, con imperfecciones y diferencias, esta serie nos servirá como recordatorio de que la publicidad puede ser engañosa pero sobre todo, eficaz y a veces, muy peligrosa.
Artículo escrito en colaboración con Sara Sánchez Suárez


