Hui Phang y Bachelier presentran La revolución Yves Saint Laurent: una novela gráfica en la que ilustran con mayor cercanía la forma de vivir del diseñador
La historia se remonta a finales de los años sesenta, donde Yves Saint Laurent va a estar acompañado en todo momento de la modelo Betty Catroux, la musa que dio vida a la carrera del diseñador. Ella jugará un papel fundamental como la primera mujer en instaurar el esmoquin en las calles junto al diseñador. -Cabe recordar que esta antiguamente era una prenda exclusiva de hombres.- Durante toda la narrativa, ambos recorreran partes de la historia y figuras importantes, desde Napoleón hasta Andy Warhol.
El esmoquin como herramienta revolucionaria y política
El mensaje que intentan transmitir los autores en esta obra, es impregnar al lector de esa idea que el diseñador Yves Saint Laurent tenía en la cabeza acerca de la moda femenina. Desde un inicio se habla sobre las prendas que se crearon en un primer momento para mujeres, como es el caso de la falda. Se trataba de una prenda en la cual las mujeres podían sentirse incómodas debido a ser una prenda tan «abierta«, para situaciones cotidianas podían sentirse más limitadas a la hora de moverse en algunos casos o simplemente a algunas no les gustaba vestir con ellas.

Es por ello que el diseñador toma una prenda tan «masculina» como el esmoquin y realiza el trabajo de adaptarla al cuerpo femenino. De esta manera rompió con el esteriotipo de que la moda femenina tenía que transmitir fragilidad. El esmoquin aportaba seguridad y poder. Gracias a la idea de Saint Laurent, las mujeres comenzaron a utilizar este tipo de prendas, incluyendo el pantalón, para mostrarse igual de seguras o más que los hombres.
Yves Saint Laurent no quería que las mujeres se sintieran disfrazadas de hombres, su visión era poder redibujar la silueta femenina en una prenda que estaba adaptada para la silueta de un hombre.
La historia de Betty Catroux
A pesar de que esta historia gira entorno al diseñador francés, cabe destacar y señalar la historia de la modelo Betty Catroux. Una historia que al igual que Saint Laurent, fue un icono de la moda por su poder de ir a contra corriente en una industria tan poderosa como la de la moda. Lo sorpendete de todo esto es que la modelo nunca ejerció como tal para el diseñador francés, pero ella era la viva imagen de la firma francesa y de los valores que quería transmitir. Antes de conocer a Saint Laurent, Betty trabajó como modelo desde muy joven para Coco Chanel, aunque tan solo duró dos años porque para ella le resultaba humillante. Por lo que se limitó únicamente a trabajar como modelo para la revista Vogue.
Después de la muerte del diseñador, ella se deshizo de todas las prendas que poseía del modisto y las donó a la fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent. Lo único que conserva, como confesó para Harper’s Bazaar en 2023, es un esmoquin y un vestido de oro.


