El cantente cubano estrena Definitivamente, su primera canción bajo el sello MR 305 de Pitbull y nos revela el misterio que se esconde en el videoclip de su canción
Kendaya está atravesando una nueva etapa. Después de que un vídeo suyo interpretando Definitivamente se hiciera viral en redes sociales, la canción llega finalmente al público de la mano de MR. 305, el sello de Pitbull. Detrás de este lanzamiento se esconden tres temas conectados y un símbolo cuyo significado por fin hemos conocido.
La persona detrás del artista
A lo largo de la industria musical, ya no nos sorprende descubrir que algunos de nuestros cantantes favoritos como Lady Gaga, Bruno Mars, C. Tangana o Lola Índigo, son en realidad, Stefani Joanne, Peter Gene, Antón Álvarez y Miriam Doblas. Un caso parecido es el de Kendaya, bajo cuyo pseudónimo encontramos a Mauricio Feal. Entre más de una decena de nombres posibles, finalmente encontró en Kendaya el nombre que acabaría convirtiéndose en su identidad artística. Decidió probarlo por primera vez en los créditos de una canción y al ver que al público le gustó se quedó con él durante toda su trayectoria en la industria.
Pregunta: ¿Crees que el llamarte Kendaya te ayuda a separar tu figura artística de tu figura más allá de la música?
Respuesta: En mi caso, creo que sí fue una buena decisión. Además, separar la persona del personaje es algo que me llama mucho la atención. También lo hice porque en la música urbana los cantantes buscan un nombre artístico, y llamarme Mauricio siendo reguetonero no sonaba muy chulo.
Pitbull detrás de Kendaya y Kendaya detrás de Bad Bunny
Con su figura artística ya consolidada, Kendaya da un paso importante en su carrera al publicar Definitivamente, su primera publicación bajo la discográfica MR.305, el sello de Pitbull.
Esta oportunidad no llegó de manera convencional. Todo comenzó con un reel que se hizo viral en redes sociales y que terminó llegando hasta el propio equipo de Pitbull que no dudó en contactar con Cris, el manager del cantante cubano.
Definitivamente es una canción pegadiza que narra una historia de desamor y muestra las distintas perspectivas en las que ambas personas vivieron la relación. Desde la primera vez que se escucha este tema, la letra transmite una sensación especialmente personal, como si detrás de ella hubiera algo más que una historia inventada.
P: Cuando escribes, ¿utilizas vivencias personales o prefieres dar rienda suelta a tu imaginación?
R: Ambas. A veces escribo ficción, historias que me invento, y otras veces, desahogos. En esta en específico, está basada en hechos reales pero con un poco de ficción.
Algo curioso que notarán los fans de Bad Bunny es la cantidad de referencias a las que hace alusión el artista en la letra de esta canción. Especialmente, se centra en los lanzamiento del puertorriqueño “2018 cuando nos dijimos que sería por siempre” (en 2018 Bad Bunny lanzó su disco x100PRE). También añade “ hemos vivido todos los discos del conejo, no duramos ni me quejo, yo también hice lo que me dio la gana», en referencia a su segundo álbum Yo Hago Lo Que Me Da La Gana). Y termina entonando “nadie sabe lo que va a pasar mañana”, siendo el nombre del quinto álbum del artista ganador de 18 Latin Grammys.
P: ¿Consideras a Bad Bunny un artista que te ha inspirado?
R: Es un artista al que admiro mucho y que tiene una gran presencia en la industria. Siento que aunque no sea un cantante de pop como tal, es un icono que representa al de un artista pop en la actualidad.
Exclusiva: el gran símbolo secreto del videoclip
Muchas veces, una imagen dice más que mil palabras. Por eso, los artistas se apoyan en los videoclips para poder enfatizar aquello que cantan. En el videoclip de Definitivamente, lo primero que llama la atención es la cantidad de simbolismos que rodean la trama y que esconden una historia que todavía no hemos visto completa.
La primera pista es que este videoclip no es una simple pieza independiente. Es el primer capítulo de una serie de tres canciones y tres vídeos que estarán conectados tanto musical como visualmente. La historia continuará, además, con los mismos personajes.
P: ¿Qué significado oculto hay tras ese símbolo amarillo bajo un fondo naranja?
R: No tenía planeado hablar de esto todavía. Es un símbolo que va a estar presente en los tres vídeos. Es La unión de diferentes símbolos que me identifican y que forman parte de un mayor símbolo que es la flecha de Sagitario. Luego añadí una línea para formar la cruz que representa la fe.
La explicación bajo este símbolo radica en que incluso en los momentos de caída existe una fuerza que nos permite confiar al estar protegidos por la fe.

Frente a la cámara
Hay otra faceta de Kendaya que resulta evidente al ver el videoclip y es la naturalidad de Kendaya. Normalmente, los cantantes están acostumbrados a componer y cantar en un estudio rodeados de productores y su banda. Sin embargo, a la hora de ponerse frente a la camara a muchos se les nota más incómodos sin saber muy bien qué hacer. No obstante, lejos de parecer un pez fuera del agua, Kendaya adopta su papel igual que haría un actor.
P: ¿Cómo vives el momento de tener que ponerte frente a la cámara?
R: A mí la actuación es algo que me apasiona. Me encantaría ser un actor secundario en alguna película e indagar en esta manifestación del arte. Por ahora he podido experimentarlo en los videoclips.
Quizá esa sea otra puerta que Kendaya termine abriendo en el futuro. La música, al menos de momento, ha sido el punto de partida para explorar también otras formas de expresión.

Un sueño en Cuba, una realidad en Miami
La historia de Kendaya no puede entenderse sin hablar de su tierra natal, Cuba. Allí comenzó su trayectoria musical y surgió también el deseo de marcharse.
P: ¿Por qué decidiste irte a Miami?
R: Fue por soñar. Siempre he sido un soñador y en Cuba incluso para soñar te ponen un límite. Y yo nunca me he conformado con eso, nunca me ha gustado que me digan qué hacer ni a dónde puedo llegar. Yo sabía que si en algún punto de mi carrera quería lograr esas cosas que anhelaba en mi mente, tenía que irme de Cuba. Lo que no sabía era cómo hacerlo. No tenía ningún familiar en Estados Unidos.
La oportunidad apareció gracias a la música. En Cuba entró a formar parte de Cuba Libre, una agrupación conocida en el país, después de presentarse a una audición casi por casualidad. Acabó haciendo la audición gracias a un amigo que le anima y le escogen como cantante principal. Después de dos años de giras nacionales e internacionales, finalmente llega una gira en Estados Unidos, en donde, nada más pisar la tierra de Miami, se queda. Sin embargo, cambiar de lugar es cambiar de música.
P: ¿Consideras que el lugar en el que vives influye en tu forma de escribir?
R: Totalmente. Solo he escrito una canción acá en España y ya he adaptado el palabreo y el ritmo.
Aprendizajes
P: ¿Cuál dirías que ha sido el mayor aprendizaje que te llevas de este largo trayecto en la industria musical?
R: He aprendido mucho a amar el proceso. Cuando empecé, en mi mente ingenua pensé que todas las canciones que iba a sacar se iban a pegar. Ahora, ya no lo hago por si va a tener éxito o no, sino porque es mi manera de expresarme.
Kendaya plantea una pregunta que, para él, sirve como medida de hasta qué punto existe una verdadera vocación. “Uno tiene que hacerse la pregunta de si no te pagaran, ¿lo seguirías haciendo? Y en mi caso es sí. Además, pienso que los resultados son consecuencias de ese proceso y del buen trabajo que has hecho. No puedes hacerlo esperando la meta, tienes que disfrutar del camino. Porque si llegas a la meta y te das cuenta de que no disfrutaste, ya no se puede ir para atrás» .
Con la música como protagonista de su vida desde una edad temprana, los 12 años, cuesta imaginar a Kendaya dedicándose a otra cosa. Sin embargo, incluso alguien que nunca tuvo un plan B puede imaginar otras posibilidades.
P: Si no te dedicaras a la música, ¿qué otro camino habrías tomado?
R: Si no me hubiera podido dedicar profesionalmente a la música me hubiese gustado dedicarme al área de la moda o de la actuación
Por el momento, Kendaya sigue centrado en la música. Definitivamente abre una nueva etapa, y deja sobre la mesa que la historia todavía no ha terminado. Quedan dos canciones, dos videoclips y, probablemente, muchas más piezas de un proyecto que contará más sobre aquella historia de desamor.


