Un recorrido por las obras maestras que siguen cautivando e inspirando al mundo
Estas son las obras más conocidas del arte, de estilos y épocas diferentes pero que representan a la perfección los grandes momentos artísticos de la humanidad.
La Gioconda o Monna Lisa
Pintada entre 1503 y 1519 por Leonardo da Vinci, es probablemente la pintura más famosa del mundo, reconocida por su sutil técnica de sfumato y el enigmático rostro de su protagonista, ya que por su expresión parece que te observa allá donde vayas. Se cree que esta obra, expuesta en el Museo del Louvre en París, representa a Lisa Gherardini, esposa de un comerciante florentino.

La noche estrellada
Es una de las obras más reconocidas del postimpresionista Vincent van Gogh, creada en 1889 mientras el artista estaba internado en un hospital psiquiátrico en Saint-Rémy-de-Provence. Las espirales que recorren el cielo y las pinceladas gruesas de color azul y amarillo no solo muestran el cielo, sino también el caótico estado mental del artista. La pintura se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

Las Meninas o La familia de Felipe IV
Es esta pintura Diego Velázquez se autorretrata trabajando en el estudio del Palacio Real de Felipe IV, rodeado de la infanta Margarita, sus damas de compañía y otros miembros de la corte. Con un uso innovador de la perspectiva y los reflejos, no solo destaca por su realismo, sino también por la manera en que involucra al espectador en la escena. La obra, que actualmente se encuentra en el Museo del Prado en Madrid y pintada en el año 1656, es una de las más representativas del Barroco español.

El grito
Creada en 1893 por Edvard Munch, es considerada una de las obras más emblemáticas del expresionismo. Muestra una figura gritando en medio de un paisaje surrealista con un cielo ardiente. La obra tuvo varias versiones, la más famosa se encuentra en la Galería Nacional de Noruega. Su imagen ha sido objeto de numerosas interpretaciones y se ha convertido en un símbolo universal, ya que logró transmitir el miedo que se experimentaba en una época de cambios radicales en Europa.

La última cena
Pintada en el convento de Santa Maria delle Grazie en Milán, es una de las obras religiosas más famosas del mundo. Leonardo da Vinci la creó entre 1495 y 1498, representando el momento en que Jesús anuncia que uno de sus apóstoles lo traicionará. La composición, que destaca por el dinamismo de los personajes y la expresividad de sus gestos, revolucionó el arte religioso de la época. A pesar del deterioro que ha sufrido con los siglos, sigue siendo un ícono del Renacimiento.

El jardín de las delicias
Obra del pintor Jheronimus Bosch (El Bosco). Este tríptico, pintado alrededor de 1500, representa una secuencia de escenas que exploran el pecado y el destino de la humanidad. En el panel izquierdo se muestra el Paraíso; en el central, un jardín lleno de placeres terrenales; y en el derecho, el infierno. La obra se encuentra en el Museo del Prado en Madrid, destacando como una obra única del arte medieval y renacentista.

La persistencia de la memoria
Salvador Dalí presenta un paisaje donde relojes blandos parecen derretirse, una imagen muy representativa del surrealismo. Emplea esta técnica para cuestionar la percepción del tiempo y la realidad. La obra, de 1931, se ha convertido en una de las imágenes más reconocidas del siglo XX y refleja la influencia de las teorías psicoanalíticas de Freud en el trabajo del artista. Se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

El nacimiento de Venus
Es una de las obras más representativas del Renacimiento italiano. Creada por Sandro Botticelli entre 1482 y 1485, la pintura muestra a la diosa Venus emergiendo del agua en una concha, rodeada de seres mitológicos y personificaciones de la naturaleza. Su figura es un símbolo de belleza idealizada y sensualidad en el arte renacentista. Se encuentra en la Galería Uffizi de Florencia.

El beso
Pintado entre 1907 y 1908 por Gustav Klimt, se clasifica dentro del simbolismo. Se dice que los mosaicos bizantinos de la iglesia de San Vital fueron la inspiración de Klimt, por ello la obra nos recuerda la iconografía religiosa. No obstante, la pintura representa un un gran erotismo y sensualidad, al mismo tiempo que simboliza un gran amor y conexión entre hombre y mujer, que aparecen unidos en un gesto de afecto. Se encuentra en la Österreichische Galerie Belvedere, en Viena.

La escuela de Atenas
Este fresco se encuentra en la Estancia de la Signatura del palacio del Vaticano, que durante el período en que fue adornada por Rafael (1510-1512), funcionaba como biblioteca. Quiso representar el nacimiento del pensamiento occidental, la antigua Grecia, y pintó un espacio de arquitectura clásica donde se puede observar a Platón y Aristóteles en el centro.

El matrimonio Arnolfini
Pintado en 1434 por el pintor flamenco Jan van Eyck es uno de los cuadros más reconocidos y antiguos. En este se puede observar a Giovanni Arnolfini, un rico comerciante de la época, junto a su esposa embarazada, Giovanna Cenami, en su casa de Brujas. El cuadro está repleto de símbolos. Desde 1842 se encuentra en la National Gallery de Londres, desde que en 1813 desapareció misteriosamente del Palacio Real de Madrid.

La joven de la perla
Este enigmático cuadro, pintado por Johannes Vermeer entre 1665 y 1667 y que se encuentra en el museo Mauritshuis de La Haya (Holanda), podemos ver a una joven con un turbante de color azul ultramar (uno de los más caros y cotizados de la época) y con un pendiente de perla, girando la cara como para querer decir algo al espectador, deslumbrando sobre el fondo negro.

Guernica
La serie de los desastres de la guerra de Goya fue una de las grandes influencias de Pablo Picasso para crear una de las grandes obras de arte de todos los tiempos. Intentó narrar el bombardeo del ejército alemán en la ciudad vasca de Guernica. Se hizo para el pabellón de la República Española durante la Exposición Internacional de París en 1937. Se encuentra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Impresión, sol naciente
Dicen que el arte moderno nació en 1872 con esta obra de Claude Monet que, además, daría nombre a una nueva corriente artística, el impresionismo. Con unas pinceladas naturales, los bordes de las figuras y las formas desaparecían y la luz se convertía en la gran protagonista de la obra. Se encuentra en el Museo Marmottan-Monet de París.

La libertad guiando al pueblo
Pintado por Eugène Delacroix en 1830, simboliza la Revolución de Francia del mismo año. Se ven representados personajes de la sociedad francesa erigiéndose sobre los que perecieron en la batalla evocando la unión del pueblo en la lucha por sus ideales. La figura de la Libertad terminaría por representar la República Francesa y sus valores: libertad, igualdad y fraternidad. Lo encontramos en el Museo del Louvre, de París.

El 3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos del tres de mayo
La insurrección del pueblo español contra los invasores franceses ocurrida el 2 de mayo de 1808 dio lugar a una madrugada del 3 de mayo de un episodio de fusilamientos. Tal como Francisco de Goya, en 1814, reflejó en dicho cuadro. La escena es en la colina de Príncipe Pío y pasaría a la historia como uno de los cuadros más importantes. Se puede ver en el Museo del Prado, en Madrid.

La creación de Adán
No es un cuadro como tal, sino, un fresco pintado en la bóveda de la Capilla Sixtina de la Ciudad del Vaticano, Roma. Fue pintado por el artista Miguel Ángel en el año 1511 e ilustra los nueve episodios del Génesis donde Dios le da la vida a Adán. Representa el origen del primer hombre. Se trata de una obra muy popular y representada en el renacimiento italiano.

El entierro del conde de Orgaz
Una de las obras más célebres y admiradas de El Greco, pintor de origen griego cuyo verdadero nombre era Doménikos Theotokópoulos. Fue pintada entre 1586 y 1588 y se encuentra en la iglesia de Santo Tomé de Toledo. La pintura representa el milagroso entierro de Don Gonzalo Ruiz de Toledo, un noble toledano, Conde de Orgaz.

Estos cuadros no solo han trascendido por la habilidad técnica y el talento de sus creadores, sino también por el impacto emocional y cultural que han generado a lo largo de los siglos.


