Estreno en cines el 26 de mayo de ‘Extraña forma de vida’, un mediometraje de Pedro Almodóvar con Ethan Hawke y Pedro Pascal cabalgando un western un tanto diferente
Dos vaqueros con un pasado en común se reencuentran en una historia muy alejada de lo que se conoce del western tradicional en Extraña forma de vida (Strange way of life), el último mediometraje de Pedro Almodóvar, que se estrenó en la 76a edición del Festival de Cannes el pasado 16 de mayo.
Protagonizado, ni más ni menos, que por Ethan Hawke y Pedro Pascal, este western queer se rodó en el desierto de Tabernas, Almería, lugar de culto para el spaghetti western, donde se han rodado películas míticas de este género como El bueno, el feo y el malo (1966), La muerte tenía un precio y (1965) o Por un puñado de dólares (1964).
La mirada de Almodóvar en un género costumbrista
Si algo caracteriza las películas de Almodóvar es la visceralidad emocional que consigue desarrollar en sus personajes. Esto, en un western, choca. Crea conflicto. No hay tradición en este género para dar espacio a la sensibilidad entre vaqueros rudos que montan a caballo y beben whiskey para contener sus traumas. En Extraña forma de vida, Jake (Ethan Hawke) y Silva (Pedro Pascal) se abren frente al espectador para dar a conocer su historia y su pasado, lleno de secretos y traumas arrastrados que marcarán la confrontación en su reencuentro.
Esta apertura emocional de los protagonistas conlleva a una relación inversamente proporcional con lo que conocemos sobre este género cinematográfico: planos abiertos y hombres cerrados. Sin embargo, Almodóvar rompe la costumbre y ensalza la emocionalidad del vaquero de antaño en una trama homo-erótica, respetando en todo momento la relación del hombre con el medio en el que vive.
Esta sensibilidad ya se asoma desde el principio del metraje con el fado de Amália Rodrigues, y que aquí, canta Caetano Veloso. Un paralelismo que le sirve al director para hablar de una forma de vida a espaldas de los propios deseos.
Una producción a la francesa
Yves Saint Laurent, la casa de moda francesa, ha sido la productora del mediometraje, estrenándose dentro del mundo cinematográfico con Saint Laurent Productions.
Gracias a este crossover podemos ver un cuidado especial en el vestuario de los personajes. Y es que ni el polvo ni la arena del desierto embarran la combinación del diseño de la marca de moda junto con la mirada del director en la estética de este western, con un guiño a la americana verde que James Stewart viste en Horizontes lejanos, en 1952.
Extraña forma de vida es el segundo proyecto del director en inglés, después de La voz humana (The human voice), con Tilda Swinton en 2020. Pero es que sea en el idioma que sea, las historias de Almodóvar y la mirada que refleja en sus trabajos se reconocen allá por donde pase.


