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‘Aquí no hay quien viva’: la versión moderna de ‘Historia de una escalera’

Con sus referencias al costumbrismo español, Aquí no hay quien viva e Historia de una escalera combinan un humor agrio y la tragedia cotidiana

El simbolismo, la escalera, los polos opuestos, el escenario estático, etc, son algunas de las características que comparten y que nos muestran nueva formas de entender y leer la famosa obra de teatro

Historia de una escalera (HduE)  fue escrita por Antonio Buero Vallejo entre los años 1947 y 1948. Fue estrenada el 14 de octubre de 1949 en el Teatro Español de Madrid (Cayetano Luca de Tena), ganando posteriormente el premio Lope de Vega y siendo representada más de 187 veces consecutivas. La obra fue escrita en una época concreta y está manchada por el contexto -social, político y económico- de posguerra, pero el principal motivo de la misma es ser atemporal, es decir, poder representarse en cualquier época histórica. 

Este clásico del teatro español utiliza como principal recurso una mezcla antagónica del neosimbolismo y realismo. Se inspiró en la obra de Miguel de Unamuno y García Lorca, para posteriormente ser precursor de obras como: La camisa de Laura Olmo o Los pobrecitos de Alfonso Paso.

Creada y dirigida por Alberto Caballero y Laura Caballero, Aquí no hay quien viva (o ANHQV) también fue un boom en su sector, siendo líder en audiencia durante cinco temporadas. Propulsora de un nuevo subgénero, utilizado posteriormente en series como: La que se avecina o El pueblo. La serie fue emitida por primera vez en septiembre de 2003 en la cadena de televisión Antena 3. Se narra la vida de una peculiar comunidad de vecinos de la ficticia calle Desengaño 21; en un edificio decimonónico localizado en el centro de Madrid. 

Un escenario estático, la importancia de la escalera

La primera característica común (y la más obvia) es que las dos transcurren en una escenografía única. Un edificio, una escalera. La disposición de las puertas y escalera es distinta, pero el concepto es parecido. La Historia de una escalera muestra una única planta con cuatro puertas. En cambio Aquí no hay quien viva muestra tres plantas con dos puertas cada una (sin contar el ático y el local). El motivo de ambos éxitos radica en ser una una serie coral donde los personajes comparten protagonismo y cuenta con un guión muy trabajado. No son simples vecinos.

Como comentamos antes, las dos obras transcurren en la escalera, es el punto de encuentro entre los diferentes personajes. Esta zona simboliza la frustración de los personajes, la inmovilidad social y el innegable paso del tiempo. Sobre todo lo observamos en los personajes que durante las dos historias no cambian su modo de vida: Juan (ANHQV) o Fernando (HduE). Crecen, mueren, sufren, disfrutan; pero constantemente repiten el error. En la escena final se ve la misma secuencia que en un inicio pero con la generación más joven.

libro historia de una escalera
Portada de ‘Historia de una escalera’ | Fuente: Selecciones Austral

Los dos autores quieren mostrar una mezcla entre tragedia, cotidianeidad y humor. Buero ve en la tradición del sainete un lenguaje teatral, una nueva forma de hacer teatro trágico. Ofrece varias formas de leer sus obras, la superficial (humor) y la profunda (tragedia). El día del estreno el escritor afirmaba ¨Pretendí hacer una comedia en la que lo ambicioso del propósito estético se articule en formas teatrales susceptibles de ser percibidas por el gran público.¨

En la serie vemos un humor mucho más marcado, porque el objetivo no era el mismo, en esta vemos la desgracia en lo cotidiano. Por ejemplo Juan Cuesta (José Luis Gil), sus parejas no le respetan, su hijo no le hace caso, no asciende en su profesión, no le quieren como presidente de la comunidad, etc.

España como modo de vida

En Historia de una escalera, el autor proyecta dos modos opuestos de vivir en el mundo: individualista e insolidario, el de Fernando; solidario y colectivista, el de Urbano. Vemos una rivalidad que según Ricardo Doménech (autor del prólogo de Selecciones austral) podría ser una alegoría a la Guerra Civil, bando republicano (Urbano y el sindicalismo) y bando nacional (Fernando y la empresa privada) En el caso de Aquí no hay quien viva veríamos la polaridad en padre e hijo: Mariano Delgado, corazón, emoción; Emilio Delgado, responsabilidad, racional, cerebral.

Añadir que ambas obras utilizan las costumbres, ropas, escenarios y gustos españoles como parte principal del argumento. Por ejemplo con el personaje estereotípico de una mujer mayor aburrida que busca entretenerse con las vidas ajenas, «la cotilla«. En Aquí no hay quien viva lo vemos en el grupo de amigas Radio Patio; el personaje de Paca en Historia de una escalera dice al final del primer acto “¡Pero si murmurar es la sal de la vida! si dios nos dio boca, fue para usarla”.

Amor y desamor

Las relaciones de pareja en ambas obras audiovisuales son un tema fundamental. En Aquí no hay quien viva vemos a varias parejas que lo dejan, vuelven, y lo vuelven a dejar; Belén y Emilio, Ana y Bea, Mauri y Fernando, Juan y Isabel, etc… Todas estas pasan por distintas etapas de amor, odio e indiferencia.

Historia de una escalera en cambio no presenta distintas parejas, nos muesta un «cuarteto emocional»: Fernando, Urbano, Carmina y Elvira. En distintas ocasiones estas relaciones les hacen sufrir, hacer cosas mal o cambiar para bien. La conclusión es la misma, hay parejas en las que domina el amor y otras en las que lo hace el rencor y ambas emociones son incontrolables.

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