El puente de octubre es una de esas pequeñas oportunidades del calendario que invitan a hacer la maleta y escaparse
El calor del verano ya ha quedado atrás, pero todavía quedan muchos destinos donde disfrutar de días agradables, terrazas, paseos junto al mar y planes al aire libre. Y en otras zonas del país, el otoño empieza a teñir bosques y pueblos de tonos ocres y rojizos.
Si todavía no sabes dónde viajar en el puente de octubre, España está llena de opciones para todos los gustos: ciudades para una escapada cultural, pueblos con encanto, naturaleza, gastronomía, costa e incluso destinos donde todavía puedes disfrutar de la playa.
1. Zaragoza: vivir las Fiestas del Pilar
Hay destinos que encajan especialmente bien con unas fechas concretas y Zaragoza es uno de ellos. El puente de octubre coincide con la celebración de las Fiestas del Pilar, una de las grandes citas del calendario festivo de la ciudad y una oportunidad para conocer Zaragoza mientras sus calles se llenan de conciertos, espectáculos, actividades culturales y ambiente.
El 12 de octubre es, además, el día grande de las fiestas. Uno de los momentos más emblemáticos es la tradicional ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, que transforma la Plaza del Pilar en uno de los puntos más concurridos y fotografiados de la ciudad.
Pero Zaragoza merece una visita más allá de sus fiestas. La propia Basílica del Pilar, a orillas del Ebro, es una de las grandes protagonistas del viaje. Desde allí se puede continuar caminando por el casco histórico hasta llegar a la Seo del Salvador, recorrer el centro y acercarse al Mercado Central.
También merece la pena reservar tiempo para visitar el Palacio de la Aljafería, uno de los grandes ejemplos de arquitectura hispanomusulmana de España. Después de las visitas culturales, el plan puede continuar por El Tubo, una de las zonas más conocidas de la ciudad para ir de tapas.

2. La Rioja: una escapada entre viñedos
Si hay un paisaje que parece diseñado para el mes de octubre, ese es el de La Rioja. Los viñedos comienzan a cambiar de color y las tonalidades verdes dejan paso poco a poco a amarillos, naranjas y rojizos. Es una época especialmente atractiva para recorrer la región y descubrir la cultura del vino.
Una buena forma de empezar la escapada es en Logroño, donde se puede recorrer el centro histórico y hacer una ruta de pinchos por algunas de sus calles más conocidas. La calle Laurel es una de las paradas habituales para quienes visitan la ciudad y quieren conocer su gastronomía.
Desde Logroño, la ruta puede continuar hacia algunos de los pueblos y localidades más vinculados al mundo del vino. Haro es una de las grandes referencias de la zona y concentra numerosas bodegas donde es posible conocer cómo se elaboran los vinos de Rioja y participar en catas.

3. Granada: tapas, monumentos y otoño
Granada es uno de esos destinos que funcionan durante todo el año, pero octubre tiene una ventaja: las temperaturas suelen ser mucho más agradables para recorrer la ciudad a pie que durante los meses más calurosos.
La gran protagonista es, inevitablemente, la Alhambra. El conjunto monumental es una de las visitas imprescindibles y conviene reservar las entradas con antelación, especialmente si el viaje coincide con un puente. Los Palacios Nazaríes, el Generalife y sus jardines requieren varias horas para disfrutarlos con calma.
Después, el mejor plan es continuar caminando. El Albaicín es uno de los barrios más característicos de Granada y perderse por sus calles estrechas permite descubrir otra cara de la ciudad. El paseo puede terminar en el famoso Mirador de San Nicolás, desde donde se contempla una de las panorámicas más conocidas de la Alhambra con Sierra Nevada al fondo.
Granada también se disfruta alrededor de una mesa. Una ruta de tapas por el centro es prácticamente otro de los grandes atractivos del viaje.

4. Las Médulas: un paisaje que parece de otro planeta
En la comarca de El Bierzo, en León, se encuentra uno de los paisajes más singulares de España: Las Médulas.
Este paisaje de tonos rojizos y anaranjados fue moldeado por la explotación minera romana y hoy constituye uno de los espacios naturales y arqueológicos más singulares del país. Sus montañas, cortadas y formaciones rocosas crean un escenario completamente diferente al de otros destinos de naturaleza españoles.
La zona, además, está declarada Patrimonio de la Humanidad y puede recorrerse mediante diferentes rutas a pie.

5. Cuenca: ciudad y naturaleza en un mismo viaje
A poco más de una hora y media de Madrid, dependiendo del punto de partida, Cuenca es una de esas ciudades que permiten organizar una escapada completa sin necesidad de pasar demasiadas horas en carretera.
Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, se encuentra situado entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar. El elemento más reconocible son las Casas Colgadas, construcciones que parecen asomarse directamente sobre el barranco y que se han convertido en la imagen más conocida de la ciudad.
Entre los lugares que se pueden incluir en una ruta por los alrededores están la Ciudad Encantada, el nacimiento del río Cuervo o diferentes senderos de la Serranía.



