
Hace ya casi dos años que escuchamos el nombre de Greta en los medios por primera vez sin realmente llegar a plantearnos su historia. Y es que, lo que empezó siendo una victoria en un concurso de escritura en el periódico local y una idea potente, ha movido a grandes masas de estudiantes para que cada viernes se concentren en ciudades y manifiesten su necesidad ante un futuro más sencillo.
A menudo se muestra una cara inocente y sencilla que hace que la población sienta cierta ternura y tristeza ante una niña que ha tenido que “sacrificar” su educación para luchar y garantizar la seguridad mundial.
Desde su protesta ante el parlamento sueco hasta participar en una de las más prestigiosas reuniones de las Naciones Unidas, esta niña ha causado que ciertas potencias se sientan abochornadas ante su comportamiento en relación a este tema. Es incluso que ha llegado a decir que se está fallando a una juventud que tomará las riendas del mundo dado el momento.
La verdadera cuestión que se plantea es si lo que empezaron siendo ideas con buenas intenciones, han acabado formando parte de una “herramienta” para que algunos interesados se hagan oír. Para responder a esta pregunta, hemos de tener en cuenta que la propia iniciativa de la chica propone dar a conocer el problema, pero, al contrario que otros adolescentes y científicos, no se ha llegado a una conclusión a la hora en la que han de actuar las potencias para paliar y reducir los daños.
Asimismo, aunque es verdad que gracias a la urgencia que se ha transmitido durante las manifestaciones y la fama que ha ganado han tenido lugar medidas, está claro que no son suficientes para solucionar el problema. Es necesario que, ante todo, esta preocupación empiece a formar parte de cada uno de nosotros y que mediante una cooperación tanto como para cumplir las medidas de los superiores políticos como para tomar acción por nuestra propia mano puede ser una solución clave para cambiar la situación. Más allá que la conseguida protesta, ahora debemos tomas medidas en un ámbito científico en lugar de político. De esta forma, no llegaremos a impactantes situaciones como la que se declaraba este diciembre por científicos y expertos de que el cambio climático será irreversible en 18 meses.
Es por ello, que antes de utilizar el cambio climático como excusa para luchar contra grandes empresas y cambiar el potente mensaje de Greta Thunberg, se ha de modificar inmediatamente la forma de pensar de “ya se está manifestando” a “ya se está actuando”.


