Este jueves, Pedro Sánchez se subía a la tribuna del Congreso para hablar sobre la crisis de Ceuta, aclarar cuestiones fundamentales y anunciar los próximos pasos del ejecutivo.
A las 9:00 a.m. comenzaba un pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados, con un único punto del día: Ceuta. Pedro Sánchez ha contado con todo lujo de detalle, la versión oficial del Gobierno sobre los sucesos, para anunciar las medidas con las que subsanar la crisis y encontrar responsables.
En primer lugar, el presidente reclamaba la soberanía de las ciudades de Ceuta y Melilla, con referencia al tratado de Wad-Ras, que se firmó tras la guerra de África en 1860: «Desde hace siglos, estas ciudades son españolas y les aseguro que, por parte del Gobierno de España, va a seguir así hasta el final de los tiempos».
En segundo lugar, Sánchez haría una cronología de los hechos acaecidos entre los días 29, 30 y 31 de julio. Ante la llegada masiva de migrantes del día 30, el presidente aseguraba que cientos personas llegaron a pie o en coche, pero «4 de cada 5 migrantes entraron a nado por el Espigón del Tarajal». Ante ello, los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil «tuvieron que elegir entre, garantizar momentáneamente, la estabilidad de la frontera o defender la vida humana». Eligieron la segunda opción que, según el presidente fue la decisión «correcta y valiente».
Medidas inmediatas
El Ejecutivo dividió su actuación en dos fases. En la primera, la noche del 30 de julio consiguieron el retorno de 50.000 personas, y 72 horas después, «más del 90% de migrantes fueron devueltos a Marruecos». Con ello, se completó «uno de los procesos de retorno más rápidos, en la historia reciente de Europa”, apuntaba Sánchez. En la segunda fase de medidas, Pedro Sánchez ha dado respuesta a tres cuestiones fundamentales:
“El Gobierno reaccionó ante el único cambio real que se produjo en el escenario migratorio, con la sentencia del Tribunal Supremo”, señalaba el presidente, con referencia a la sentencia del 8 de julio aprobada por el Tribunal Supremo, sobre la inmigración, con la que no se podrían realizar «rechazos en frontera».
Respecto a la previsión de los hechos, Sánchez aseguraba que el gobierno no recibió ningún aviso, porque pese haber analizado todos los «documentos, informes, mensajes y notas verbales», emitidos por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y las autoridades institucionales y judiciales, «ninguno previó la escala ni la probabilidad de lo que se produjo». Y ante la disonancia entre informes emitidos por las autoridades ya mencionadas, el presidente ha anunciado la publicación íntegra de todos ellos, «para qpue los medios de comunicación y los ciudadanos se puedan examinar a sí mismos».
¿Quién o qué provocó la entrada masiva de migrantes?
Sánchez comenzaba calificando las acusaciones de dos ministros marroquíes, de «declaraciones inaceptables», ante las que actuó convocando una reunión con la embajada de España en Marruecos, celebrada el pasado 21 de agosto.
Seguidamente, el presidente del Ejecutivo afirmaba que la mayoría de causas apuntan a una oleada de convocatorias en redes sociales, bajo el amparo de la sentencia del Tribunal Supremo. Todas contaban con la participación de mafias migratorias, pero no apuntaban al Gobierno marroquí, a quien Sánchez agradeció su colaboración en la solución de la crisis.
¿Qué hará el Gobierno a partir ahora?
El presidente volvía a recurrir a la historia con la entrada de España en la UE en 1986. Así anunciaba el ofrecimiento de una silla permanente en el Comité de Regiones, para los gobiernos de Ceuta y Melilla. Por ello, ha recibido el único aplauso de la oposición, puesto que son ciudades gobernadas por el PP.
Para finalizar, el presidente anunciaba la apertura de una investigación para «entender por qué» el CENIF (Centro Nacional de Inmigración y Fronteras), como órgano dependiente de la Policía Nacional, «no emitió una nota informativa» al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, sobre «la participación de servicios policiales marroquíes en la llegada masiva de migrantes a la frontera de Ceuta».
Réplica de los líderes de la oposición
Tras una primera intervención, Pedro Sánchez se sentaba en su escaño para escuchar las declaraciones de los partidos de la oposición.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoó respondía al presidente con graves acusaciones hacia su persona y sus ministros: «Pagarán por esto ante la justicia ante las urnas». Por otro lado, Feijoó acusaba a Sánchez de «menospreciar al Rey», porque el presidente ha instado al Jefe de Estado a visitar Ceuta y Melilla, para que «transmita el compromiso absoluto del Estado». Por último, ha dicho que la situación de Ceuta «no es una crisis migratoria, es una invasión», y ha considerado que la reunión con la embajada «fue otro ejemplo de cobardía».

El líder del VOX, Santiago Abascal ha utilizado su tiempo de palabra para hablar de la entrevista del presidente, el pasado lunes en Cadena SER, y considerarla una «campaña de bulos». Así mismo, el líder de la ultraderecha calificaba a Sánchez como el «portavoz de Rabat», porque «no se atreve a acusar a Marruecos, ya que sus deudas valen más para usted que la vida de los ceutíes».

Réplica de los socios de coalición
El portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián ha sido el más tajante y directo con el ejecutivo, calificándolos de «pusilánimes» y con los líderes de la oposición, acusándolos de ser «traidores a la patria».

Sobre la autoría de la crisis de Ceuta, Rufián ha acusado directamente a Marruecos «de enviar 80.000 personas a la frontera para cargarse al gobierno de España, con la colaboración de Washington, Tel Aviv, y de la derecha y ultraderecha españolas».
Los socios de gobierno como Sumar, Junts Per Catalunya, PNV y EH Bildú han criticado directamente la gestión del Presidente sobre la crisis y le han recriminado la lentitud en los procesos de reubicación de mujeres y niñas migrantes. Además, se han unido a la posición de Rufián sobre que Marruecos es el verdadero culpable de la situación en Ceuta.
Réplica del Presidente
Pedro Sánchez comenzaba la segunda parte de su comparecencia, reiterando la publicación de los informes previamente mencionados.
A continuación, se dirigía al líder de la oposición, para pedirle que dejase de criticar al Gobierno y que propusiese soluciones, porque «también son su obligación». Seguidamente, y también dirigiéndose a Santiago Abascal, les planteaba las siguientes cuestiones a ambos: “¿Habrían ordenado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que se encontraban en el Tarajal disparar a la población civil?, ¿Habrían preferido que ese Gobierno del PP con Vox matase a cientos – quizás miles – de jóvenes – muchos de ellos menores – para evitar tener que gestionar una crisis de acogida al otro lado de la frontera?”. Ante ellas, el hemiciclo se ha quedado en completo silencio.
Finalmente, Pedro Sánchez acusaba a aquellos «que no tienen limitaciones, que lo resuelven todo de un plumazo y que quieren reventar nuestras relaciones y escalar a un conflicto», afirmando que el no podía hacer eso, y concluía su discurso diciendo: «Ceuta es un ejemplo de convivencia, incluso en momentos tan complejos como los que estamos viviendo».


