El ‘Proyecto Telepatía’ persigue otorgar una nueva autonomía a personas con situaciones médicas insatisfechas.
La noticia del primer implante de ‘Neuralink’ en humanos ha llegado nueve meses después de que la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA), órgano regulador estadounidense de los medicamentos y la tecnología sanitaria, diera permiso a la empresa para hacer estudios en humanos.
La declaración de Musk fue emitida a través de su propio perfil de X: «El primer ser humano recibió un implante de Neuralink ayer y se está recuperando bien. Los resultados iniciales muestran una prometedora detección de picos neuronales».
Según la información que ha facilitado a potenciales inversores, y que ha sido recogida por Bloomberg, la empresa pretender realizar 11 intervenciones este año, 27 en 2025 y 79 en 2026. Para, el año 2030, estar implantando 20.000 chips.
El anuncio ha provocado cierto escepticismo científico, pues se desconocen tanto el nombre del paciente como el equipo médico.

Ha defendido que estos implantes permitirán sustanciales mejorías en salud y calidad de vida, tales como: que personas con ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) puedan hablar, afectados por ictus recuperen el habla o personas ciegas puedan llegar a gozar de visión. Sin embargo, son otros científicos y empresas los que ya han conseguido resultados y avances en estos ámbitos.
La pasada primavera, un equipo de neurocientíficos anunciaba que, gracias a un novedoso implante que comunicaba el cerebro y la médula espinal, un paciente con parálisis en las piernas había conseguido caminar. Estos aciertos científicos han sido y son publicados en revistas científicas para que todo el mundo pueda seguir los avances.
Como ejemplo, la empresa ‘Stentrode’ informaba en enero de que cuatro pacientes de ELA llevaban un año controlando un ordenador a través de una interfaz cerebro-máquina o BCI de forma segura, sin que existieran evidencias de deterioro.
En el mismo mes, científicos de la Universidad de Stanford lograron que otro paciente de ELA que había perdido la capacidad de hablar pudiera transcribir sus pensamientos a través de otra BCI a una velocidad de 62 palabras por minuto.

