Los libros de autoayuda se convierten en protagonistas durante la pandemia

La nueva realidad ha traído consigo nuevos hábitos rutinarios y también lectores. La decadente situación de una sanidad pública incapaz de hacer frente a los trastornos mentales de la población general desencadena en un aumento estelar en las ventas de libros de autoayuda

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Libro abierto | Fuente: Pixabay

Los efectos de la Covid-19 en materia de salud mental se ven reflejados también en los datos de venta de libros

La nueva realidad ha traído consigo nuevos hábitos rutinarios y también lectores. La decadente situación de una sanidad pública incapaz de hacer frente a los trastornos mentales de la población general desencadena en un aumento estelar en las ventas de libros de autoayuda.

¿Te has replanteado alguna vez por qué eres infeliz? ¿Has empezado a seguir cuentas en Instagram, Twitter o Tik Tok especializadas en darte consejos sobre cómo llevar una vida más sana y equilibrada? ¿Has empezado a meditar, hacer journaling o a hacer afirmaciones diarias para conseguir paz interna? No es secreto de nadie que a parte de una crisis social y económica sin precedentes uno de los protagonistas de esta pandemia ha sido la salud mental, y con ello, la búsqueda de miles de personas de un estilo de vida mejor en contacto con su yo interno.

Debido a diversos factores como las dificultades económicas, los cambios de rutina y la ausencia de interacciones sociales causadas por la pandemia, la salud mental general de la población mundial ha caído en picado haciendo que a día de hoy los psicólogos tengan un número de pacientes récord. Si bien es cierto que antaño el estigma puesto sobre el cuidado de la salud mental y la psicología hacía que tratamientos terapéuticos se consideraran de uso exclusivo para “locos” en la actualidad se comprende que la atención psicológica es necesaria y básica. Este cambio se debe en gran parte a asociaciones de psicólogos, acciones promovidas por diversas celebridades en materia de concienciación, como el documental The Me You Can’t See producido por Oprah Winfrey y el Príncipe Harry de Inglaterra o vídeos de influencers compartiendo su propia experiencia para con las enfermedades mentales, todos ellos han hecho que las conversaciones sobre salud mental no solo aumenten en número sino que se normalicen a un ritmo agigantado.

Cartel de The Me You Can’t See | Fuente: Apple TV

La debilidad de la sanidad pública

Desafortunadamente el acceso a tratamiento psicológico continúa siendo un privilegio para los más ricos, costando de media una sesión de terapia 50€ y ofreciendo una cobertura paupérrima a través del sistema sanitario público en el que se consigue una sesión cada seis meses en el mejor de los casos. Esta realidad ha hecho que muchas personas decidan tomar las riendas y buscar alternativas en la forma de libros de autoayuda.

Este género casi ha duplicado sus números de venta desde 2013, habiendo vendido 18,6 millones de copias en 2019 sólo en Estados Unidos de acuerdo con la NPD. En otros países como Reino Unido el  estima que solo entre el periodo comprendido entre la primera cuarentena domiciliaria nacional y la segunda en el país, es decir, mediados de junio y principios de noviembre de 2020, se habían vendido 1,6 millones de copias de libros de autoayuda, casi la mitad que el total de copias vendidas en 2019 cuando se marcó un nuevo récord al vender 3,9 millones de copias. Luis Valero, catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Málaga, relaciona el continuo crecimiento en ventas de este género en el último año a los efectos de la pandemia estableciendo que «son una forma sencilla de intentar buscar ayuda sin tener que acudir a una consulta profesional”.

Negar no es gestionar

Pero, ¿es este método efectivo? ¿Pueden realmente paliarse las carencias de tratamiento psicológico de trastornos como la ansiedad o la depresión a través del uso de libros de autoayuda? Según los expertos la respuesta es negativa. No solo se necesita ayuda profesional debido a la individualidad de cada caso sino que a pesar de que muchas de las técnicas promovidas por los libros de este género están avaladas por expertos la mayoría enseña a sus lectores cómo adoptar una actitud positiva ante cualquier adversidad dejándolos vulnerables ante aquellos problemas que no se solucionen mediante una sonrisa.

La realidad del asunto es que la vida tanto se compone como de emociones buenas y malas, la omisión y represión de una por ser más negativa que la otra solo causará frustración e incapacidad de adaptación ante aquellos que, nublados por la narrativa positivista, no sabrán cómo manejar sus emociones llegado el momento. A esto habrá que unirle la incapacidad de detección de problemas o identificación de emociones conflictivas causadas a través de la negación de la adversidad.

Entonces, ¿quiere decir todo esto que los libros de autoayuda no sólo son poco efectivos sino que también son contraproducentes? No necesariamente. Si bien es cierto que no se deberían utilizar como substitutos de una atención psicológica profesional pueden usarse como complementos a esta o como instrumentos de base para introducirnos en el mundo del autocuidado mental.

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