Jan Buxaderas y Alejandro Mesa, las grandes estrellas que te harán querer ser mormón
Tras su paso por Nueva York y Londres, The Book of Mormon llega al Teatro Calderón de Madrid de la mano de SOM. Dirigido y adaptado por David Serrano, con la dirección musical de Joan Miquel Pérez y coreografiado por Iker Carrera.
The Book of Mormon cuenta con nueve premios Tony, cuatro premios Oliver y más de nueve millones de espectadores entre Broadway y el West End y por primera vez es traducido a un idioma diferente del inglés. De los creadores de South Park, Frey Parker y Matt Stone, y con Robert López, que ha trabajado en Coco y Frozen como compositor.
La obra nos traslada al centro de formación mormón donde conocemos a sus dos protagonistas Elder Price (Jan Buxaderas) y Elder Cunningham (Alejandro Mesa). Allí, junto a sus otros compañeros Elder, son enviados a una parte del mundo a predicar y captar fieles a su iglesia. El sueño de Elder Price es ser destinado a Orlando pero finalmente es enviado a Uganda con Elder Cunningham.
Llegados a Uganda tendrán que enfrentarse a un país con una cultura totalmente diferente a la suya y tratar de predicar la palabra en una aldea que no tiene ganas ningunas de creer en nada ni en nadie.
Risas por doquier
Viendo la trama del musical se puede pensar que se trata de una obra seria y dramática, pero nada más lejos de la realidad. No hay ni seriedad ni dramatismo por ningún lado, aunque en algunos momentos sacan su lado más sensible.
The Book of Mormon es un musical del que se conocía muy poco en España, solo los afortunados que hubieran podido verlo en Londres o Nueva York conocían la obra. Es por eso por lo que fui al teatro sin tener muy claro que me iba a encontrar. Desde que comienzan los primeros compases de la introducción no puedes parar de reír y de mirar a todos lados para no perderte nada de lo que pasa en el escenario.
El guion utiliza bromas constantes relacionadas con el mundo mormón. Sus chistes son ágiles y graciosos sin llegar a ser de mal gusto, pero rozando el humor negro. En la sala, además de las risas, se escuchaban comentarios por lo que iban soltando por la boca los actores. Es un humor que funciona muy bien y que difícilmente podrán ser ofensivos.
Los Elder, las grandes estrellas del show
Las mayores carcajadas las arranca el grupo de los Elder, un grupo variopinto de predicadores mormones. El protagonismo de este grupo se lo llevan Jan Buxaderas y Alejandro Mesa.
Elder Price interpretado por Jan es un personaje que busca la fama entre los mormones, quiere ser una estrella y poder llegar a Orlando. Le importa poco su compañero Elder Cunningham. «Él es la parodia del héroe del teatro musical, de esos roles con la canción bonita en el segundo acto. Está muy bien escrito. Tiene ese punto sobrado desde Mormón», decía Jan sobre su personaje.
Elder Cunningham interpretado por Alejandro, es todo lo apuesto al personaje de Jan. Es un personaje torpe, que hace cualquier cosa por encajar, se siente como el amigo pesado, pero se le coge cariño muy rápido. Es el personaje más gracioso de toda la obra. Elder Cunningham viene a romperle la estabilidad a su compañero, Elder Price, es una joyita.
La escenografía, de Madrid a Uganda
El diseño de escenografía a cargo de Ricardo Sánchez-Cuerda es una maravilla. Los decorados se dividen en dos espacios, por un lado el centro de formación mormón y por el otro, Uganda.
Uganda es hecho con materiales de todo tipo, coches, neumáticos o lavadoras; incluso del techo cuelgan bidones que funcionan como elementos de iluminación. Sin duda un trabajo excepcional que te hace adentrarte en la historia a la perfección.

Un libreto lleno de ritmos africanos, apariciones estelares y mucho Dios
Como en todo musical, el plato fuerte son las canciones. Comienzan con una canción divertidísima que presenta a los mormones yendo de casa en casa hablando de su Iglesia.
El igual que el resto de la obra las canciones están llenas de humor, en ocasiones rozando el absurdo pero en el buen sentido. Sin ir más lejos, hay una canción en la que se cagan en Dios en africano. Otra en la que aparecen diferentes personajes históricos e incluso algún que otro empresario audiovisual.
Según contaba el director de la obra, el proceso de traducción y adaptación de las canciones fue un proceso duro y lento. Los encargados de esta tarea fueron el director, David Serrano y su hermano Alejandro Serrano. «A mi hermano le dio un ataque de ansiedad», afirmaba David.
Todo este gran trabajo por parte de todo el equipo se traduce en un musical redondo, divertido, disfrutable y muy entretenido, de lo mejor de esta temporada en Madrid.


