En la semana que Sevilla celebra la música, el artista malagueño, Pablo López, es el segundo en pasar por la Plaza de España
El concierto, previsto de empezar a las 21:00h, ha empezado con 10 minutos de retraso. Había nervios, cánticos, y, sobre todo, muchas ganas. Una masa casi infinita se sincronizaba para vitorear y llamar al músico, quién, en pocos minutos, aparecería con lo que, sin duda, prometía ser un repertorio excelente.
El malagueño ha mostrado desde un primer momento lo cómodo que se encontraba en la capital andaluza, pues como él mismo ha reconocido “no hace falta más que un piano, el público delante y la Plaza de España”.
Un piano y una voz han bastado para hacer magia
Pablo, con tan solo su voz acompañada de un piano, y envuelto en una ligera nube de humo azul, ha demostrado que menos, es más. La noche ha arrancado con El abrazo más grande de todos los tiempos, y desde el primer momento la gente lo ha acompañado en sus letras. La niña de la linterna ha sido la segunda canción en el repertorio del malagueño, quien, entre risas, ha aclarado la letra de su propia canción, explicando que la clave consiste en cantar “todos los días sales tu” y no “el sol”, como la gente suele cantar.

Canciones recientes como Quasi; otras consideradas himnos por muchos como El patio, Te espero aquí, y El mundo; y otros temas que llevaba tiempo sin cantar en un escenario como Gato, han sido recibidas por el público entre ovaciones y aplausos. Pablo se ha mostrado confiado y con ganas de pasar una buena noche. Sin apenas apartar sus dedos del piano, la actitud del malagueño ha traspasado la carpa instalada en Plaza España, y su energía se ha contagiado entre todos los asistentes.
Homenajes a numerosos artistas
En una noche en la que Sevilla está de fiesta y celebra su pasión por la música, Pablo López no se ha quedado atrás y ha rendido homenaje a numerosos artistas.
Show must go on de la banda británica de rock, Queen, y Salta!!! de Tequila han hecho honor a sus títulos y han hecho brincar a toda la plaza. Devuélveme la vida y Estoy hecho de pedacitos de ti de su amigo y artista español, Antonio Orozco, al que también podremos ver en concierto el próximo viernes 17 de noviembre, no podían faltar. Fue a su amigo Antonio a quien le dedicaba El Camino, cambiando la letra: «Y ahora Antonio, yo he llegado hasta aquí porque nunca dejé de escucharte».
No podía faltar el homenaje a un grande de la música española, Alejandro Sanz, con su tema ¿Lo ves?.
Una noche para reflexionar
No fueron pocas las veces que el cantautor se comunicaba con su público, bien para explicar el inicio de ciertas canciones, agradecer el cariño mostrado, o bien, para compartir parte de su inspiración.
Ha sido cuando ha comenzado a sonar Hijos del verbo amar cuando el malagueño se ha mostrado completamente en contra de las personas que se cabrean cuando triunfa el amor, pidiendo a los asistentes que le acompañaran sin miedo en el estribillo. También lo ha hecho con Vi, cuando cierta melodía retumbaba en su cabeza la noche que conoció a una persona especial.
Así, tampoco han sido pocas las bromas que el artista ha realizado, ayudando a crear ese ambiente íntimo entre artista y público que ha marcado la esencia del concierto. “¿Cómo va el Betis?” preguntaba entre risas el malagueño ya desde el inicio del photocall, para volver a hacer referencia al tema durante el espectáculo.
Un cierre por todo lo alto
Los saben mis zapatos ha sido la penúltima canción que el artista ha cantado esta noche. Ha pedido a los técnicos que, por favor, apagaran las luces, y así los asistentes han podido alumbrar con las linternas de sus teléfonos móviles una Plaza de España que no cabía en la emoción. Para rematar, Pablo ha cantado el último estribillo sin micrófono, dejando sin aliento a todos los presentes.
Cuando parecía que todo iba a acabar, con Pablo abandonando el escenario y las luces del recinto encendidas, el público ha comenzado a cantar al unísono el estribillo de su famoso tema junto al artista colombiano Juanes, Tu enemigo. Así, haciendo caso a las peticiones de un público que se rehusaba a terminar la noche, Pablo López volvía al escenario para deleitarnos con una última interpretación mágica.



