Un retrato íntimo de Josefina Manresa, la mujer tras el poeta
En el Teatro Infanta Isabel de Madrid se presenta Josefina, una obra que pone en el centro a Josefina Manresa, la esposa del poeta Miguel Hernández. Esta vez, no hablamos del famoso escritor, sino de la mujer que lo acompañó, lo amó y sobrevivió a su ausencia. Por fin, conocemos su historia.
La obra, dirigida por Oriol Pàmies e interpretada por Natalia Zamora, es un monólogo íntimo donde Josefina se abre al público. Nos cuenta su vida, sus emociones y sus recuerdos, como si hablara directamente con nosotros. Pero hay algo especial: en algunos momentos, es la propia actriz quien interrumpe el personaje para hablarnos como creadora, para explicarnos cómo nació la obra y cómo se construyó la figura de Josefina. Esto da una sensación muy cercana y humana, como si compartiera con nosotros también el proceso artístico.
El escenario es sencillo, reflejando la vida humilde de Josefina. La escenografía, a cargo de José A. Villegas, no distrae: acompaña. La iluminación es cálida y cambia con las emociones. El diseño sonoro, hecho por el mismo director, nos envuelve con ecos, recuerdos y poemas. El vestuario, de Berta Navas, también ayuda a situarnos en el tiempo y en el carácter del personaje.
Además, la obra incluye momentos de danza. No son coreografías largas ni complejas, pero están llenas de significado. La actriz usa el movimiento del cuerpo para expresar lo que las palabras no alcanzan. Son instantes muy visuales que aportan emoción y belleza.
Un ritmo tranquilo y lleno de emoción
La obra avanza con un ritmo pausado, como quien se toma su tiempo para recordar. Josefina no tiene prisa. Sus palabras son claras y sentidas. A veces calla, y esos silencios dicen mucho. Nos hace partícipes de su mundo interior.
El lenguaje es directo y fácil de entender. No hay frases complicadas ni términos rebuscados. Josefina habla desde el corazón. Y Natalia Zamora logra transmitir cada emoción con sencillez y profundidad. A veces es Josefina, otras veces se convierte en ella misma, y en ocasiones, baila. Todo fluye de forma natural.

Una obra que nos acerca un poco más a Josefina Manresa
Josefina es una obra necesaria. No solo porque rescata la figura de una mujer olvidada, sino porque lo hace de forma honesta y cercana. No se trata de glorificar, sino de comprender. Josefina fue madre, esposa, luchadora. Y fue silenciada. Esta obra le da su lugar.
Natalia Zamora hace un trabajo excelente. Transmite con la mirada, con el cuerpo, con la voz. Nos hace sentir cada emoción sin exagerar. La dirección de Oriol Pàmies apuesta por lo esencial, y eso funciona. Todo está al servicio de la historia y del personaje.
Una propuesta sensible, cercana y muy humana
Una obra sencilla pero muy poderosa. Nos recuerda que hay muchas mujeres como ella: que vivieron, amaron, sufrieron y resistieron sin que nadie contara su historia. Aquí, por fin, una de ellas habla con su propia voz.
Si buscas una obra que emocione, que te haga reflexionar y que conecte contigo desde lo humano, no te la pierdas. Josefina no es solo teatro: es un homenaje, un acto de memoria y una experiencia que se queda dentro.

