Netflix reúne a Lucero y Benny en una historia que cruza décadas, emociones y una inesperada transformación personal
El 11 de junio llegó a la plataforma Nuestros tiempos, una comedia romántica mexicana con tintes de ciencia ficción que marca el regreso de Lucero y Benny Ibarra a la pantalla como protagonistas. Dirigida por Chava Cartas (El Gallo de Oro), esta cinta propone un viaje emocional y temporal que combina nostalgia, crítica social y humor, todo dentro del marco de una historia de amor que trasciende décadas. La expectativa no solo recae en el talento de sus actores principales, íconos de la música y el espectáculo en México, sino también en la premisa llamativa.
Está escrita por Angélica Gudiño y Juan Carlos Garzón. Cuenta también con la participación de Renata Vaca, Ofelia Medina y Claudia Lobo. La historia se sitúa inicialmente en 1966, donde la doctora Nora Cervantes (Lucero) es una brillante científica subestimada por el entorno machista de su época. Junto a su esposo, el físico Héctor Esquivel (Benny Ibarra), inventa una máquina del tiempo con la que accidentalmente viajan al futuro. Al llegar al 2025, ambos enfrentan una sociedad profundamente distinta: moderna, igualitaria y desafiante para sus creencias y dinámicas personales.
Para Lucero, significa un regreso muy esperado al cine después de muchos años. Aunque ha estado muy activa en la televisión y en la música, hacía más de veinte años que no protagonizaba una película. En esta historia, la actriz no solo muestra ese carisma que la ha hecho tan querida, sino que también nos deja ver una nueva faceta: una etapa más madura en su interpretación, capaz de transmitir emociones profundas y de hacer que su personaje nos invite a reflexionar. Su papel en este largometraje la coloca en el centro de temas importantes como la igualdad, la búsqueda de sus sueños y el choque entre lo que fue y lo que es hoy. Sin duda, es un regreso que reafirma su talento y versatilidad como actriz.
Actuaciones que conectan el pasado con el presente
El reparto aporta gran solidez y carisma a la historia. Lucero y Benny Ibarra logran una química convincente como Nora y Héctor, reflejando con naturalidad tanto la complicidad como las tensiones de una pareja atrapada entre dos épocas muy distintas. A su lado, destacan las actuaciones de Renata Vaca, Ofelia Medina y Claudia Lobo, quienes aportan matices importantes a la trama y enriquecen la visión del presente con personajes que contrastan con la mentalidad de los protagonistas. Cada uno de estos actores suma fuerza y credibilidad a la historia, ayudando a mostrar con sensibilidad las diferencias culturales y de pensamiento entre el pasado y el futuro.
Dos visiones, dos futuros
En este nuevo mundo, Nora encuentra por fin el reconocimiento profesional que siempre se le negó. Su inteligencia y capacidad ya no son objeto de duda, y la posibilidad de quedarse en esta época donde puede ser valorada como científica y como mujer comienza a seducirla. Por otro lado, Héctor se siente descolocado. Su visión tradicional del rol del hombre dentro de la relación y en el ámbito laboral se tambalea ante un presente donde las reglas han cambiado. Lo que para ella es una oportunidad, para él es una amenaza. Esta diferencia de adaptación genera el verdadero conflicto: ¿vale más volver al pasado conocido o arriesgarse a construir una nueva vida en el presente?
El gran conflicto de Héctor, además de darse cuenta de que no logra adaptarse a los nuevos tiempos, es la idea de perder a Nora. Se aferra a sus viejas creencias sobre el amor, la pareja y su rol como hombre, y eso lo mantiene atrapado.
Un espejo social disfrazado de comedia ligera
La película utiliza el recurso del viaje en el tiempo no para centrarse en paradojas científicas, sino como vehículo para hablar del cambio social, la evolución de los roles de género, y las segundas oportunidades. Bajo una apariencia ligera y accesible, Nuestros tiempos plantea preguntas profundas: ¿cuánto ha cambiado realmente nuestra sociedad?, ¿estamos preparados para el futuro que deseamos?, ¿y qué tan dispuestos estamos a cambiar por quienes amamos?

Una experiencia visual
La película no solo destaca por su historia, sino también por su gran calidad visual y técnica. Desde el primer momento, todo está cuidado para que el espectador sienta que viaja entre el pasado y el presente de forma natural y creíble. Los escenarios, la ambientación y el vestuario están tan bien pensados que logran que cada época se sienta auténtica y viva.
Un aspecto que resalta mucho es el uso de los colores. Se usan tonos fríos, como azules y grises, que transmiten cierta distancia o frialdad emocional. Estos se combinan con algunos toques de colores cálidos, como naranjas o amarillos, que aportan contraste y hacen que ciertos momentos destaquen más. A lo largo de todo el largometraje predomina un tono verde que crea una fuerte identidad visual.
La iluminación también está muy bien trabajada: no es exagerada ni artificial, sino que acompaña cada momento de la historia para reforzar la emoción de las escenas. A esto se suman los efectos visuales, que se usan con medida y sin abusar, aportando realismo y detalle sin distraer de lo importante: la historia y los personajes.
La música cumple un papel clave: aparece en los momentos justos para aumentar la emoción o la tensión, sin ser invasiva. Gracias a esto, la película logra mantener la atención y el interés del espectador en todo momento.
La dirección de Chava Cartas se nota firme y clara. Su trabajo permite que todos estos elementos técnicos funcionen juntos para apoyar la historia, y no solo como un adorno. Sabe cuándo hacer que la imagen hable por sí misma y cuándo dejar que los actores lleven la escena con sus actuaciones. Esto demuestra una visión bien pensada y un control total sobre el tono de la película.


