Tras unos meses llenos de tensión, el grupo Cariño regaló a sus fans de Madrid un concierto totalmente gratuito
El domingo 23 de noviembre, el Teatro Barceló abrió sus puertas a una multitud que llevaba horas haciendo cola a pesar del frío. La espera tenía un objetivo claro: estar lo más cerca posible de Cariño, el grupo de música indie pop compuesto por Alicia Ros y Paola Rivero. A las ocho de la noche se abrieron las puertas y, puntual, a las nueve, las dos artistas aparecieron entre aplausos mientras arrancaban con su intro seguida de Llorando en la acera.

Alicia Ros y Paola Rivero, hipnotizantes
La puesta en escena, sencilla, funcionaba porque ellas llenaban el espacio con energía y pasión. Entre luces que teñían la sala de rojo y morado y un público entusiasta, sonaron temas como Canción de pop de amor, Tamagotchi o Modo avión, y Te brillan, entre muchos otros, coreados por una audiencia que parecía conocer cada palabra de memoria.

El elefante en la habitación
A mitad del set, Alicia y Paola hicieron una pausa para abordar lo que todos tenían presente. Hablaron, de manera breve y sutil, de la salida de María Talaverano del grupo, ocurrida meses atrás, y de la tensión que se generó en X (Twitter) durante ese proceso. Admitieron que había sido un momento tenso, lleno de incertidumbre, y que este concierto surgía precisamente del deseo de agradecer a quienes habían seguido ahí, escuchando su música sin abandonarles. Tras ese momento sincero, enlazaron con Año de mierda, consiguiendo que la sala dejase la pena que causaban estas noticias y se animasen a cantar junto a ellas.
Aunque algunos echaron en falta temas que se quedaron fuera del setlist, el cierre fue impecable. Si quieres, su canción más conocida, arrancó con el público ya preparado para darlo todo. Saltos, gritos y un coro unánime hicieron que la despedida se sintiera como una celebración compartida.

¿Nueva música?
Antes de marcharse, las artistas dedicaron unas palabras a su equipo técnico y volvieron a agradecer a sus seguidores por mantenerse a su lado en un año especialmente movido. Entre sonrisas y un “nos vemos pronto”, dejaron caer un mensaje que encendió la sala: están trabajando en nueva música y un próximo álbum parece estar cerca.
El concierto, más que un espectáculo, fue un gesto de reconciliación y un recordatorio de la conexión que Cariño mantiene con su público, incluso en tiempos turbulentos.

