El guitarrita y vocalista de la banda, Christian del Corral nos cuenta como está siendo la acogida de su nuevo disco ‘Human Side On ‘
Tras un tiempo sin estrenar música la banda de rock compuesta por Yago Sánchez, Marcus Willson, Manuel Fernandez, Cristian del Corral y Yoyo Bey vuelven a los escenarios con este nuevo trabajo

P: El título Human Side On parece una invitación a encender nuestra humanidad. En un mundo tan digitalizado y polarizado como el actual, ¿sentís que la urgencia de reivindicar esa esencia más orgánica y empática a través de sus canciones?
R:Pues tal cual. Si esto no fuera una entrevista habría poco que añadir. Hemos vivido muchas cosas y también miramos a nuestros alrededores que tienen que ver con esto. Como al final estamos en una cultura que lo que potencia es la competencia y el ansia de poder en un montón de aspectos pequeños y grandes. Y al final parece que lo más importante es ganar o tener razón. Y entonces hay muchas veces que si ese es el fin, los medios para llegar a ello, no importa cuáles sean. Da igual que sea pisotear o tratar mal a alguien o a mucha gente o a un país entero.
R: Pues al final eso en particular, más que un proceso. Es evitar que haya un proceso contrario. Pero por una parte está el hecho de que somos cinco personas diferentes, con diferentes influencias, y eso acaba saliendo. Entonces lo que hay que hacer también, a nuestro modo de verlo por lo menos, es no impedir que salga simplemente.
Yo creo que el rock, por lo menos a algunos nos parece que todas las ramificaciones que tiene, que son todas estas y muchas más, tienen cabida conviviendo juntas. De hecho tú a lo mejor en el mismo día puedes escuchar a Ray Charles, y luego a Marcus King, y luego a White Buffalo, y luego a Led Zeppelin. Entonces, si a ti te gusta escuchar eso dentro del mismo día, ¿por qué no vas a poder escucharlo dentro del mismo disco?
R: Todas ellas son personas muy cercanas a la banda, de una manera o de otra. Hace ya bastante tiempo tenemos una canción, por ahí del 2019, en la que canta Carmen Villas-Cusa, que es una de las Cliffs. Y pasado un tiempo, cuando hicimos el EP de Miles Away, grabamos una canción que era Guilty or Not, en la que dijimos, oye, pues igual aquí quedaría muy bien esto.
Y ahí estuvieron todas, estuvieron Lucía, Carmen e Irene. Fue una pasada, cuando grabaron esos coros fue como guau. Hay una cosa que ha molado mucho, que es cuando compones decir voy a componer la canción ya diseñada para que esto ocurra de esta manera. Y de repente nos hemos dado cuenta de que tenemos ese arma ahí guardada.
R: Pues ha sido una decisión muy de última hora. La que iba a salir con el disco no era esa. You Can’t Fight My Fire iba a ser la primera. Lo que ha acabado empujando a esa canción a subir posiciones en ese sentido ha sido el directo.Llevamos desde octubre girando y de repente es una canción que siempre nos ha gustado, que estábamos muy a gusto con ella. Empezamos a tocarla, vimos un poco la respuesta y de repente nos entró algo por ahí decuidado, a lo mejor esta canción tiene un mejor efecto que lo que pensábamos.Y al final, oye, si ponemos esta cuando saquemos el disco, pues está.
P: Canciones como You Can’t Fight My Ire lanzan una mirada crítica a la radicalización del pensamiento. ¿Creéis que el rock sigue teniendo el deber de ser un espejo social y agitar conciencias, o es más un refugio emocional?
R: Esto da para mucho. Por una parte habría que definir qué es rock y qué no es rock. La palabra rock es una palabra que ha cobrado un sentido como muy potente. Esto ha hecho que se convierta prácticamente en una marca de la que mucha gente se apropia de ella sin que realmente si lo que estén haciendo va por ahí.
Realmente el rock y la música en general, porque luego esto también pasaba incluso con el pop y con el reggae y con un montón de estilos. Era efectivamente un espejo social, era una especie de forma de rebeldía y una forma de manifestar lo que sea que estuviera pasando en el mundo y poner un poco de grito en el cielo. Ahora es una cosa mucho más vainilla, como dice un amigo mío, mucho más blanda. Se habla mucho más del amor y del desamor, que está bien, que esto forma parte de la vida. Pero cuando en un disco solo hablas de eso, es una cosa un poco rara.
Y la verdad es que en general parece que la crítica social es algo por una parte muy polarizado y por otra parte tampoco es del todo real. Es raro encontrar un contexto social en el que hay una protesta contra algo que ocurre. Sin embargo, hay protestas contra partidos, contra colores y este tipo de historias, pero una protesta sobre algo que está ocurriendo, que no esté politizada, es raro encontrarla.
P: En la edición física habéis incluido la canción Sad Story, un bonus track acapella que, según contáis, inspiró el título del disco. ¿Por qué decidisteis mantener este tema como algo casi secreto?
R: Bueno, supongo que tiene mucho que ver que estamos muy chapados a la antigua en ese sentido. Es una canción que es muy corta y muy personal, parece que te estamos cantando en el salón de tu casa. No todos estamos acostumbrados a cantar y aún así, que es una cosa muy bonita pero tiene imperfecciones. Pero nos gustaba mucho eso también y tiene un poco que ver también con el título el humanizar un poco las cosas. Nos parecía muy íntima y que era una canción bonita para regalar a quien decida comprar el formato físico, que creemos que es algo que hay que premiar porque también se está perdiendo mucho.


