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Juana Aguirre presenta ‘Los Pilares Tour’: “Hay algo de esa nostalgia en particular, que está muy impregnada en mi música y en mi personalidad”

El universo que Juana Aguirre construye, rebosa de misterio e invita a habitar la canción que tiene vida propia

Hay artistas que capturan un momento y lo enmarcan. Otras, como Juana Aguirre, entienden la música como un ente que tiene vida propia, que se construye por capas, algo que nace en lo profundo para luego maravillarse con diferentes matices, desde la penumbra del estudio hasta cuando respira el aire de un escenario, una canción viva, que muta y se expande frente a otros. 

Hasta el día de hoy Juana ha trazado un mapa donde el silencio es tan importante como el sonido. Su música parece habitar un espacio entre la vigilia y el sueño, con una honestidad que desarma y que invita a sumergirse en él.

En esta charla, hablamos del inicio de Los Pilares Tour en tierras europeas y nos adentramos en su «casa sin esquinas» para desglosar su proceso creativo, la anatomía de sus canciones, la mística de sus amuletos y esa fascinación por registrar sus canciones en vivo, permitiéndoles mutar antes de que alcancen su forma definitiva.

La mutación como centro de creación

Pregunta: Hola Juana, es un placer estar acá contigo, mi nombre es Paola Gómez de El Generacional y como cronista latinoamericana he podido seguir la mutación de tu sonido y de la magia que ocurre en tu forma de componer.

En primer lugar me interesaría profundizar en la ingeniería de tu obra. ¿Cómo es el mapa de ruta que sigues a la hora de crear? ¿Cómo surge, cómo funciona todo dentro de tu mente?

Respuesta: Es un proceso un poco misterioso, no es que tenga una metodología o una fórmula que siga paso a paso, siempre suceden cosas distintas. De hecho, a lo largo del tiempo estoy cambiando la manera de componer, pero casi siempre descubro algo que me gusta y que me llama la atención —puede ser un sonido de la calle, un sample, un acorde de guitarra— y lo que suelo hacer es agarrar eso y loopearlo, escucharlo un poco obsesivamente y empezar a ver qué empieza a aparecer arriba de eso. 

Me gusta mucho experimentar con la voz, siento mucha libertad a la hora de escribir y de componer, porque puedo empezar hablando un idioma que no tiene mucho sentido y siempre se aparece una temática, me gusta que sea así. Es muy intuitivo mi proceso.

P: Tu discografía parece un juego de espejos. De Claroscuro (2021) pasamos a anónimo (2025), y entre ellos, el registro del en vivo como una entidad propia con Las luces que estaban ocultas (2024) y el más reciente, una casa sin esquinas (2025) ¿Cómo dialogan estos álbumes entre sí? ¿Los concibes individualmente o en conjunto?

R: Para mí están totalmente conectados. Un poco la decisión de editar un disco en vivo tiene que ver con que llevo hace mucho tiempo trabajando con Cruz, el músico que toca conmigo, en traducir esas canciones que se editan en un álbum en vivo y en ese proceso creativo surgen nuevas versiones que son para mí maravillosas, que son muy distintas a las versiones que he editado. Creo que hay algo de la identidad de una canción, que uno decide mostrar como una faceta de ella en un disco y siempre quedan como un montón de cosas por fuera, entonces hay algo en poder editar una versión en vivo de esas canciones que me entusiasma por ese lado de poder mostrar una versión B.

También, poder acercarle a la gente que quizás está lejos, que no viven en Argentina o que yo no he podido todavía llegar a esos lugares a tocar, porque la experiencia en vivo es muy particular, es muy colectiva también. Cuando toco con mi banda hay un aporte de cada uno de los integrantes, entonces los álbumes suelen ser un poco individualistas, por decirlo de alguna manera, un trabajo muy solitario, y un proceso muy largo. En vivo es como más colectivo y habla de otras cosas.

 

El génesis del sonido desde el paisaje que viaja hasta la inspiración

P: Hay una emoción o sensación muy particular en tus canciones, una que no es paralizante, sino expansiva. ¿Sientes que tu entorno geográfico, político y de arraigo a otros paisajes se filtra en la composición de esa atmósfera?

R: Qué linda pregunta, me encanta. Sí, totalmente, y creo que también hay algo, quizás tenga que ver con una historia personal: de chica me tocó despatriarme de Argentina y vivir mucho tiempo afuera, primero por necesidad, porque me fui a vivir a Nueva Zelanda cuando era adolescente con mi familia, y después un poco por decisión, porque viví un tiempo en Bolivia también, y hay algo de haber estado lejos de Argentina en un momento de tanta formación personal como es la adolescencia, que me dejó un dejo de nostalgia. 

También pude valorar de alguna forma, desde muy temprana edad, el lugar de dónde vengo, sus costumbres, su música. Yo creo que hay algo de esa nostalgia en particular, que está muy impregnada en mi música y en mi personalidad también, y creo que es ese germen quizás expansivo del que vos hablabas, de saber de dónde uno viene y valorar también tu entorno y ese universo.

P: ¿Tienes algún amuleto, objeto o hábito intangible que siempre te acompañe en el proceso de imaginar o de crear?

R: Hablaba con un amigo ayer de esto, y lo más parecido que tengo a un amuleto es mi cuaderno de notas, porque ahí guardo todo, es como una especie de bitácora de viaje, tengo cosas de ese pasado, tengo cartas de gente, tengo otros regalitos, tengo fotos, quizás alguna foto de algún ser querido, alguna nota que alguien me dejó pegada en un espejo, muchas cosas. Y hay algo en mi cuaderno de notas que no solo es una bitácora de viajes, sino es un registro personal que funciona un poco como un amuleto. Suelo escribir mucho y termina siendo como mi casita andante, por decirlo de alguna manera.

P:  Siempre hay una pieza que es el «corazón del reloj», la que hace que todo el mecanismo funcione. ¿Cuál de tus canciones tiene esa historia que aún te estremece contar, o que representó un desafío técnico y emocional mayor para encontrar su forma final?

R: ¿Por dónde empezamos? (risas) La que se me viene así primero a la cabeza, es una canción que todavía me emociona mucho tocar, es lo_divino, no sé si quiero contar mucho sobre mi experiencia personal detrás de la canción, porque siento que es lindo cuando las canciones mantienen su misterio y que cada uno pueda descubrirlas.

Es una canción que a mí en particular me hace acordar a seres muy queridos que ya no están en este plano y siempre que la toco se presentan de algún modo, me emociona hablar de esto. Esa fue una canción que fue muy especial para mí, que de alguna forma fue un desafío emocional poder llevar a cabo porque fue en un momento muy sensible y de muchos retos. Pero de la producción a la interpretación se dió de una forma súper sencilla, fue súper experimental también, y sucedió.

Después tuve canciones como la noche, que a mi me encanta porque me pasé mucho tiempo inventando una canción que fuese fiel a ese tema y a lo que me había imaginado. Terminé colaborando con un amigo, con Ezequiel Kronenberg, la produjimos juntos, y siento que llegamos a un lugar muy bueno, sin embargo, tuvo sus «antecedentes», digamos, abandonados por el camino.

 

El ritual del en vivo y la construcción en colectividad

P: Hablamos anteriormente de tu interés en convertir tus álbumes de estudio en álbumes en vivo. ¿Esto qué supone a nivel de producción/creación y qué buscas explorar a través de este formato?

R: Yo trabajo en mi casa, mi estudio es muy chiquito, me gusta trabajar con pocas herramientas pero sí hay algo con editar un disco y grabar un disco que es una situación muy controlada. En algunos aspectos, me gusta trabajar muy rápido cuando produzco, me gusta esa inmediatez porque me gusta intentar pensar lo menos posible y hay algo de ese proceso que lo tengo todo enchufado, mi placa, mi micrófono, la computadora y muchas veces me cuesta como regrabar esas tomas, editar, digamos, ese registro que quedó en esas tomas y pues terminan quedando estas versiones, que de alguna forma le fue dando también esa estética a mi música. Me estoy encariñando con esa idea porque suelo ser muy fiel mucho más a la emoción y a ese registro que a la calidad.

Y lo que pasa en un disco en vivo es que uno no tiene el control, uno no está pensando qué se está grabando, es realmente lo que sucede en ese momento, y luego tomar esas pistas e intentar desplazarlas y que sean lo mejor posible. Hay algo que me gusta de esa inmediatez, la siento muy real también. Suelo ser muy obsesiva cuando grabo en el estudio, muy controladora, y bueno, en un disco en vivo eso no se puede hacer, es también un trabajo personal interesante. 

P: En una era de consumo efímero, tú apuestas por lo presencial. ¿Por qué crees que hoy es vital el acto de ir a sentir la música en vivo? ¿Qué sucede en ese espacio compartido, que la grabación en un estudio jamás se podrá replicar?

R: Yo creo que es un espacio de encuentros. A mí me emociona mucho esto, siento que hoy en día poder encontrarnos y escuchar a un montón de gente yendo a ver una misma cosa es muy valioso por el contexto que nos toca vivir y, de alguna forma hay algo en el encuentro musical, que me pasa comúnmente y es ir a conectarse con algo. A veces escucho colegas diciendo que para qué hacen y para qué sirve la música en este contexto que están pasando todas las cosas.

Una vez escuché a Lucrecia Martel decir que el cine es una forma de construir nuevos futuros posibles. Poder, de alguna forma, pensar que existe otra posibilidad de crecer hacia otros lugares e imaginar un mundo mejor. Suena un poco cliché pero se trata un poco de eso.

Juana Aguirre
Juana Aguirre en su anónimo Tour 2025 en Café Berlín | Fuente: El Generacional (Paola Gómez Gualteros/@skygirrrl)

El viaje como parte de nuevas creaciones y los pilares de lo que se aproxima

P: El año pasado estuviste con el tour anónimo y ahora nos presentas Los Pilares. ¿Qué vienes a evocar con este nuevo concepto y qué parte de la Juana del tour anterior ha quedado atrás para seguir mutando?

R: Los Pilares es un momento de transición. Un poco incómodo, yo diría, pero también es un momento muy maduro después de lo que fue todo el recorrido con Claroscuro y el recorrido con anónimo el año pasado. Ahora es un momento de transición donde ya empiezan a aparecer canciones nuevas que van hacia algún lugar, una especie de repertorio reversionado de los shows en vivo que hace que realmente tengamos algo nuevo entre manos. Los Pilares hace un poco de referencia a ese tema de inicios, me gustaba esa idea de poder representar algo que se está deconstruyendo para llegar a algo.

P: El tour empezó en Colombia. ¿Cómo te atravesó la energía de ese público antes de cruzar hacia Europa?

R: Yo creo que hubo algo el año pasado como de agenda que empezamos ahí pero después para este año ya se volvió como una especie de ritual empezar desde ahí. En Colombia la gente es muy hermosa, empezamos este año en Medellín, una ciudad con la que tengo mucha conexión. También conocí Cali, una versión de Colombia que no conocía, y en Bogotá que ya tengo amigos y familia, es un lugar donde me siento realmente muy a gusto, realmente estoy para que me den la cédula (risas).

P: Y ahora que estás a punto de empezar este tramo en tierras europeas ¿qué expectativas tienes?¿Qué sientes?¿Qué imaginas?

R: Siento nervios y me da mucha ilusión. Para mí es un lujo poder realmente viajar con la música, es algo que le agradezco todos los días, me da ese impulso y esa información para después volver a la casa y seguir creando.

Siento que ya vengo viajando hace un tiempo, viendo amigos, compartiendo con la gente que me recibe. En muchas ciudades hay conciertos que también los han organizado los fans desde el primer día, el recibimiento es muy cálido al lugar donde voy y cada lugar es distinto también. Me llevo mucha información sobre las canciones, sobre el show. Me da mucha ilusión y ganas recorrer este camino. 

P: En este viaje te acompañan algunas invitadas especiales: Briela Ojeda, Juni, Mariana, Alizulh. ¿Qué viste en ellas y su trabajo que te hizo sentir que eran las personas indicadas para que sus mundos colisionaran con el tuyo en este momento?

R: Me gustaba la idea de poder compartir las fechas con diferentes músicas, de lugares distintos y tener la posibilidad de que estén aquí, en algunos shows. De hecho, Juni es una artista italiana, no nos conocemos, hablamos solamente por Instagram, escuché su música y me encantó. Me gusta poder empezar a generar estos lazos, eso lo trae la experiencia de viajar, es una excusa para también poder acercarse a muchas artistas que están en este lado del mundo.

 

Ventanas que se abren para seguir habitando el universo de Juana Aguirre

P: Si tuvieras que elegir una sola canción de tu repertorio para que alguien que no te conoce entienda quién es Juana Aguirre hoy, ¿cuál sería y por qué?

R: Pensé en Tormenta. Que quizás Tormenta no representa todos los matices que hay en mi música pero es como una ventana de bienvenida. Así lo siento. 

P: Cuéntanos ¿Quién es Juana Aguirre? ¿Cómo decidiste qué elementos debían quedarse y cuáles debían quedarse atrás para encontrar esa identidad que hoy te acompaña?

R: Es una pregunta muy difícil. Me gustaría mucho más poner la música en primer lugar porque de alguna forma yo me siento al servicio de ella. Yo no sabría cómo responderlo tampoco, perdón, me gustaría pedirte a vos que me hagas esa definición, que seguro lo vas a hacer mejor (risas).

Me pasa mucho que a veces me hacen esa pregunta y realmente pienso que esa información casi siempre me llega de la gente, sobre lo que piensan y sienten. Me gusta que eso suceda porque de alguna forma es algo que me cuesta catalogar.

El misterio que impregna en la identidad proyectada

P: A lo mejor es una construcción de quienes te vemos y te escuchamos. Es más ese ir y venir de: ‘esto es lo que hago, esto es lo que construyo’ y ya luego está esa parte de descubrir de qué manera llega a las personas con un: ‘¿cómo me ven? ¿Cómo se va construyendo esa imagen, esa identidad?’

R: Claro, lo que sí te puedo decir, por ejemplo, es que mi hijo se llama anónimo. Hay una entrevista muy linda de Atahualpa Yupanqui que me dió la idea, en la que él dice que él no era dueño de sus canciones, sino un simple transmisor de la voz, las penas y los paisajes de la gente, que las canciones pertenecían al pueblo. 

A mí hay algo de eso que me gusta mucho, siento que cuando doy mucha información sobre mí, hay algo de esto que me queda en el medio de la experiencia, entre la gente y la música.

Me gusta por eso poner la música en primer lugar y poner a este disco que se defienda por sí solo, que sea como una identidad. Entonces me gustó que se llamara anónimo también porque era una personita de alguna forma.

P: Claro, porque además tiene este misterio impregnado. Me causa mucha curiosidad los nombres que les pones a los álbumes y a los sencillos, la manera en que nombras cada canción, la manera de invitar a través del relato, de la imagen. ¿cómo se gestan todas estas ideas y cómo se materializan?

R: Me gusta involucrarme en esas cosas y además soy diseñadora, entonces tengo una metodología muy proyectual ya integrada en mi vida, de poder pensar en esas capas, en ese universo —cómo ese sistema se puede expandir. Me gusta generar, de alguna forma, esa incertidumbre, generar más preguntas que dar respuestas. 

A mí también me gusta escuchar música de esa forma, intento que todo lo que enmarca a una canción, su nombre, la portada, pueda construir un universo que no dé explicaciones, sino que sea un universo más misterioso, más sincero. Que tiene mucho que ver con la identidad de mi música. Reconozco que hay cierta tensión donde de repente hay una voz sublimada, un cierto erotismo, y algo medio de terror, que sucede muchas veces durante mis grabaciones, y esto también pasa con el mundo gráfico, los nombres y el concepto.

P: En ese caso, buen inicio de tour para este domingo en Sala Villanos. Para terminar, me gustaría hacerle una invitación a las personas que te conocen y a los que no, que van a leer esta entrevista. ¿Qué les dirías?

R: Bueno, después de todo lo ya conversado, me parece que hay excusas suficientes para que vengan a descubrir la música en vivo, porque realmente es una experiencia muy particular y muy distinta a los discos. Los espero con mucha ilusión y mucha alegría.

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