El sonido de lo cotidiano convertirlo en algo místico a manos de Julián Mayorga
Si el surrealismo y la cumbia decidieran tener un hijo en la era de los algoritmos y los sintetizadores analógicos, se llamaría Julián Mayorga. El artista colombiano, radicado en Madrid hace años, se ha convertido en una figura de culto para quienes buscan en la música algo más que simples melodías, una experiencia narrativa, visual y profundamente extraña.
Para los que habitamos la capital, la cita obligatoria es este jueves 21 de mayo. Julián Mayorga aterrizará en la sala Fotomatón, un espacio cuya intimidad es el escenario perfecto para su propuesta, acompañado por la banda Boca Nariz.
Una discografía de mitología tropical
La discografía de Mayorga es un laberinto de psicodelia, folclore abstracto y humor negro. Desde trabajos como La fiesta de los herederos (2017) hasta su aclamado El dragón de la montaña (2020). Julián ha construido un universo donde el Tolima colombiano se mezcla con leyendas apócrifas y texturas electrónicas.
Su más reciente entrega, Chak Chak Chak Chak (2024), es un viaje rítmico que confirma su maestría para manipular el sonido de lo cotidiano y convertirlo en algo místico.
En sus temas, es común encontrar historias sobre perros que mueren, ciudades que arden o visiones alucinógenas. Todo está envuelto en una producción que bebe tanto de la cumbia rebajada como del post-punk y la experimentación sonora.
Saltos cuánticos para abrir portales
Tras un paso exitoso por el prestigioso festival MENT en Eslovenia donde fue destacado por la crítica como uno de los actos más innovadores del cartel y su paso por el Festival Palmipède en Francia. Este 2026 está siendo el año de las despedidas por tierras europeas como Italia para prontamente dar un salto a nuevas tierras.
El colombiano ha demostrado que su directo es una fuerza de la naturaleza, sus presentaciones no son convencionales; utiliza visuales propios, objetos y una energía escénica que oscila entre el chamán y el científico loco.
Si buscas salir de la zona de confort auditiva, este jueves es el momento. En una sala donde el público respira a centímetros del artista, temas como El día que el Tolima se hundió hasta el fondo del mar cobrarán una dimensión casi física.


