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‘El reino de Olvido’: Una charla con María José Bausá a través de los recuerdos

Con su reciente novela El Reino de Olvido, María José Bausá nos presenta una obra donde el Alzheimer y la pérdida de la identidad es solo el inicio de una nueva historia

Portada libro ‘El reino de Olvido’ de M. J. Bausá (2025) | Fuente: Penguin Random House

El reino de Olvido

El reino de Olvido cuenta la historia de Alex, un adolescente atormentado que tras vivir el episodio más traumático de su vida se convierte en un chico problemático que no deja de meterse en líos. Sus actos impulsivos lo llevan ante un juez que lo condena a realizar servicios comunitarios en El Jardín de los Inocentes, una residencia de ancianos donde la vejez, el silencio y los recuerdos conviven a diario.

Ese lugar suspendido en el tiempo, entre la realidad y la irrealidad, Alex conoce a Ninon, una joven tan ambiciosa y solitaria como él, y a una serie de ancianos cuyas memorias se desvanecen lentamente junto a su identidad. Desde el primer instante en el que Alex pasó la puerta de la residencia de ancianos supo que ahí escondían un secreto muy profundo. Con la ayuda de Ninon, Alex conocerá el reino de Olvido, un espacio fantástico nacido de las historias, los recuerdos y los sueños de quienes están a punto de perderlos para siempre. El enigmático y sospechoso doctor Cadaval parece custodiar ese umbral invisible, consciente de su poder y del frágil equilibrio entre realidad y fantasía.

A medida que Alex se adentra en ese reino, descubre que las novelas que escribía su madre no eran solo ficción, sino fragmentos de una verdad enterrada. El viaje se convierte entonces en una exploración interior, donde deberá enfrentarse a su dolor más profundo, a la culpa y a la necesidad de recordar para poder salvar a Ninon.

María José Bausá

Pregunta: Cuéntame un poco de tu vida. 

Respuesta: Pues yo soy enfermera. He trabajado muchos años como tal y, sobre todo, especializada en enfermería geriátrica, que era realmente por vocación. Pero mi otra vocación era la literatura. Desde pequeñita he escrito cuentos, diarios, poemas… bueno, un montón de cosas que están por ahí en un cajón y que nunca saldrán.

Y luego, ya siendo adulta siempre tuve miedo, ¿no?, ese miedo que tiene mucha gente que quiere dedicarse a escribir: «¿cómo voy a hipotecar mi vida en una actividad artística, si cualquiera de ellas es incierta?». Ha habido años en los que he combinado mi profesión como enfermera (que me gustaba muchísimo) con mi vocación literaria, trabajando como lectora editorial, haciendo informes de lectura para muchas editoriales; como redactora, como correctora de estilo…Estaba muy relacionada con el mundo editorial. Escribía mis cosas, que no llegaban a nada, pero hacía por placer. Para todo esto buscas ratos en tu tiempo libre, de sueño, de donde sea. Hasta que llegó la pandemia.

La pandemia para el sector sanitario fue bastante larga porque todo lo que fueron protocolos. Realmente muy mal lo pasé tres años, y trabajando en geriatría fue realmente muy triste. Ahí fue donde realmente yo había empezado a trabajar para mi agencia literaria, como coordinadora y como consultora para servicios literarios, etc. Y justo en ese momento fue cuando me lancé un poco más; además ya me habían hecho un encargo para una novela juvenil. Así que empecé a ver un poco la luz, ¿no?. Pensaba: “Bueno, quizás es el momento de dar el salto y dejar la enfermería”, una profesión que sí llegó a quemarme bastante por toda la situación que pasamos.

Así que en 2023 dije: “va, me lanzo”. Y justo acababa de escribir El reino de Olvido, que la había escrito durante la pandemia. Desde entonces me dedico solo a la literatura. No solo a escribir, sino también a todo lo que está muy relacionado con el trabajo que hago en la agencia Sandra Bruna: trabajando con autores nóveles que están empezando, ayudándoles con informes de lectura,  a corregir sus novelas, a potenciarlas… y eso me encanta. Esto es, trabajar con otros autores y escribir mis propias novelas. Por lo que hace escasos dos años que puedo decir que me dedico plenamente a la literatura.

Literatura Juvenil

P: Hay algo que me gustaría tratar, y es el género de la literatura juvenil. He visto que El reino del Olvido ha sido galardonado con el Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2025, pero ¿por qué es clasificado en este “género”? 

R: Me encanta que me digas esto. Además, es que es la historia de esta novela. Yo no la empecé a escribir pensando en que iba a ser una novela juvenil. La escribí más como una fábula, una fábula para adultos. Para mí todo era una gran metáfora de la realidad tan dura que estaba viviendo: el Alzheimer, las personas con demencia senil, la pérdida de recuerdos, etc.

La quise escribir en una clave fantástica, en una clave de fábula, más tierna, más llena de amor y humor, de aventuras… y que bueno, son elementos de la literatura juvenil, pero que también puede ser un vehículo para una historia para adultos, para de alguna manera “dulcificar” una metáfora o un mensaje sobre una realidad que toca a muchísimas personas hoy en día.

Entonces, como tú dices, es una novela que se puede leer en clave juvenil: hay amor adolescente, aventuras, monstruos, mundos fantásticos… pero cualquier persona la va a disfrutar también, porque va a hacer una lectura más profunda, ¿no? Que es la de la realidad de que al final de nuestras vidas perdemos los recuerdos. En qué nos convertimos, donde vamos, quienes somos… y un montón de preguntas más profundas. Que sí que espero hacer reflexionar a los más jóvenes, pero también creo que resonará mucho en el público adulto.

La degradación de la mente

P: De hecho, a pesar de que esté ambientado en un mundo fantástico con criaturas y otros elementos de cuento, sigues tratando temas como la degradación de la mente, no solo en personas ancianas, sino en cómo estas “psicopatías” están presentes en adolescentes y adultos que realmente no son tratados y que dan como resultado enfermedades posteriores mucho peores. Además de que, llegadas a una franja de edad estas personas con olvidadas.

R: Sí, exactamente. De hecho, fíjate que esta novela, cuando yo la terminé, Sandra (mi agente), la estuvo moviendo prácticamente un año, y no encontrábamos sitio, precisamente, por lo difícil que era de etiquetar. Y Esto es algo que también es muy interesante: hablar de la obsesión que hay de etiquetaje en el mundo editorial.

Cuando algo es crossoverque es la etiqueta que se pone cuando no se sabe para qué nicho es una obra, también es una etiqueta que asusta, porque para una editorial es normal un nicho lector; quieras que no, da seguridad a la hora de apostar a nivel de marketing, de promoción… y saben muy bien cuáles son las fórmulas que deben utilizar para promocionar esa novela. 

Un libro que es difícil de etiquetar significa que pertenece a un nicho tan amplio que no sabes muy bien hacia donde enfocar su presentación. A lo mejor hay gente que se va a pensar que no es para ellos, otros van a pensar que tampoco es para ellos… y esas incertidumbres, pues en un mercado que ahora mismo que está muy convulso y complejo, pesan.

Mii novela ha sido todo feedback super positivo, pero no sabemos dónde colocarla. Hasta que bueno, nos decidimos a presentarla a un premio y estuve dudando en cómo categorizar mi novela para presentarme a los distintos géneros.

Mucha gente que la está leyendo y que la están comentando me dicen lo mismo. De hecho, la están comprando en navidades para regalar a distintos familiares: de padre a hijo, de hijo a padre… es un poco lo que yo soñaba y lo he conseguido.

La pérdida de la identidad

P: Además de que es trabajo del lector no quedarse con el sesgo de “es literatura juvenil” y saber leer el mensaje más allá de la clasificación.

 R: Exacto. Yo creo que el mensaje es muy profundo. El mensaje habla de quienes somos cuando perdemos nuestros recuerdos. Porque yo siempre hablo que de la demencia senil o cualquier tipo de demencia que te hace perder la identidad provoca algo muy doloroso que es el “penúltimo adiós” de los tuyos.

Cuando dices adiós a alguien porque ha fallecid es un dolor desgarrador, pero al final es un duelo que cumple sus fases de forma ordenada y limpia, y si todo va bien pues bueno, al final uno consigue superarlo y vivir con esa pérdida. Pero el largo penúltimo adiós, de estar con una persona que ya no es tu padre ni tu madre, o al menos, tú no la reconoces como esa persona: no se acuerda de ti, ni tiene la personalidad que tú recordabas, pero al mismo tiempo no se ha ido, sigue ahí.

De esa situación tan dramática es un poco donde salió mi idea de pensar en que ojalá hubiera un mundo donde todas las personas que están aquí en cuerpo y en mente, pero en un cuerpo dependiente de los cuidados de los demás y en una mente vacilante en la que se han desaguado todos sus recuerdos, ojalá estén en otro mundo paralelo maravilloso con avatares eternamente jóvenes y fantásticos viviendo las aventuras que no pudieron o no tuvieron tiempo de cumplir en este.

Si lo ves en clave fantástica es emocionante: Lo triste lo conviertes en emocionante y brillante, porque había por ejemplo alguien que te venía y te decía “mira, es que… los canguros han conquistado Rusia”, porque hay muchas veces que las demencias seniles hacen que pierdas el control de las palabras y dices otra cosa. Es como si a los cajones de la cómoda de tu cerebro entrase un duende y desordenase todo. Y yo pensaba: “¿y si lo que me dicen es algo que realmente tiene sentido, pero en Olvido?». Es como si hubiese un fino velo entre los dos mundos que se traspasa de aquí allí, y lo que para nosotros no tiene sentido para ellos allí es una maravillosa aventura. En definitiva, amenizar un poco la tristeza con la imaginación.

Como decía Lewis Carroll “la imaginación es la única arma que tenemos en nuestra guerra contra la realidad”.  Es una cita que siempre digo. La primera vez que la escuché me hizo reflexionar sobre que vivir a veces es un ejercicio muy árido y muy complejo la mayor parte de las veces. Y si no fuera por la imaginación yo no sé qué sería de la raza humana.

Ciudadanos de tercera (edad)

P: La imaginación es lo que da como resultado el arte y es también lo que nos diferencia del resto de especies, ¿no? En este caso, Olvido es un mundo al que algunos llegan sin pedirlo y otros nacen con el don de poder visitarlo.

Siguiendo con la obra, mientras la leía no podía dejar de pensar en la segunda oportunidad que estabas dando a esas personas y a sus historias. Porque como dices, hay un mundo fantástico en el que les das un mundo donde pueden vivir todas aquellas aventuras. Unas oportunidades que en nuestra sociedad no les damos. Nos olvidamos de ellos y pasan a ser ciudadanos de segunda (incluso tercera) hasta ser ignorados por todo el sistema.  Y creo que la labor que has hecho en esta obra dando tanta importancia a ese sector de la población es muy bonita. Además de que es una muy buena idea inicial para hacer pensar al lector y hacerle trabajar en la crítica de la obra.

R: Sí, es que al final no nos damos cuenta de que es un futuro al que vamos todos y uno de los ejercicios que yo hacía cuando estaba en la residencia era pedir a todos los familiares que nos trajeran fotos de sus padres o familiares de cuando eran jóvenes. Además, fotos que fueran bonitas donde fueran reales: tu abuelo jugando al futbol con sus amigos, tu abuela cuando era joven y estaba en el baile…

A veces nos cuesta imaginarnos a los ancianos siendo adolescentes salvajes y lo fueron. Ese adolescente seguramente sigue en su corazón. Entonces, hay que mirar a la cara a la vejez y entender que no es otra raza, es nuestro futuro y que ese adolescente joven sigue en el corazón de todos. Basta mirar el nuestro, aunque seas joven te darás cuenta de que la identidad no cambia a lo largo de los años, siempre eres ese adolescente.

La crueldad de la mente

P: Cuando en la obra Clementina recoge del suelo a la anciana que está atrapada en la mente de una niña y le decía que su madre estaba muerta, le reprochaban que estaba siendo cruel. ¿Hasta qué punto es mejor mantenerles en la realidad o es mejor dejarlos en “su realidad” para no hacerles daño?

R: Es una pregunta muy interesante porque hay cierto debate sobre ella. Es verdad que en las últimas corrientes siempre se habla de entrar nosotros en su mundo y no enfrentarlos con la realidad, porque es absurdo. Para ellos esa realidad ya no existe y al final es tontería intentar convencerles de que su madre está muerta; que ellos tienen 89 años; de que este es su hijo aunque no lo reconozca… sino que al final, hay que bailar un poco a su música y intentar, pues a lo mejor distraerlos o llevarlos a la verdad por ciertos rodeos. A lo mejor no hay que confrontarlos directamente porque no lo van a comprender.

No sirve de nada decirles “no vas a ver a tu madre porque está muerta”, pero quizá puedas distraerle diciendo “bueno, quizá ahora no es el momento porque está lloviendo y a tu madre no le gusta”. Así le comienzas a hablar de otras cosas y a lo mejor al cabo de un tiempo cuando está tranquilo le puedes decir “oye, cómo echamos de menos a tu madre, ¿verdad?” A ver si ahí se acuerda de que se murió, y entonces es un poco caminar a sus tiempos y respetar la realidad tal cual la están percibiendo en cada momento, porque como ellos lo perciben es su verdad.

Tal vez en etapas muy tempranas del Alzheimer, quizá es mejor mantener a la persona muy orientada y muy ubicada. Llega un momento en el que debemos acercarnos a él los demás y acompañarlos desde ahí.

Dulce sueño o amarga realidad

P: ¿con qué objetivo nació realmente la obra?

R: Yo había escrito dos novelas, pero las dos habían sido en coautoría: una con mi pareja, Felix J. Palma, que habíamos escrito una comedia romántica llamada El amor no es nada del otro mundo (2016, Plaza y Janés) y otra novela juvenil titulada El sueño de Mía (2023) con otra autora, la cual trataba sobre el mundo de la inteligencia artificial, pero para adolescentes.

Yo tenía muchas ganas de escribir una historia mía yo solita. La escribí con ganas de transmitir todo lo que es el mundo de la geriatría y de la demencia senil, pero no en una clave triste y dramática, ya que hay muchos relatos, películas y novelas que ya transmiten esta realidad desde la tragedia o desde la melancolía. Aunque alguna nota evidentemente se me habrá escapado, quería que el paquete completo fuera luminoso, fuera de fábula, incluso con humor y ternura.

Por lo que ese es el objetivo principal: encontrar un vehículo parar llegar a los jóvenes y concienciarlos, y a los adultos que estén pasando por esta realidad, tanto sean profesionales que trabajan en esto, como familiares que están cuidando a un familiar con Alzheimer, yo lo que necesito es arrancarles una sonrisa y que esto les acaricie un poco el alma y les haga un poco más llevadera la dura realidad que están viviendo. 

Olvido

P: ¿cómo describirías Olvido? 

R: Hablo de Alzheimer porque es la demencia senil más prevalente o la más común, pero hay muchas demencias seniles que se acaban cursando con el deterioro de la memoria y con que las personas pierden su identidad y se desubican completamente. Yo siempre digo que son como habitantes desterrados de un mundo que se ha desvanecido. Siempre digo que el universo tal cual lo ven tus ojos hay uno.

El universo tal cual lo ves en tu mente y con tus ojos solo existe a través de ti, no existe en ningún otro sitio más. Por ejemplo, cuando fallecemos un universo entero desaparece y este nadie más lo conoce más que tú, por lo tanto, cuando tú te vas este mundo también.

Pensaba en que nos encontramos ante una epidemia de Alzheimer, porque hay una prevalencia tremenda. Un porcentaje altísimo de las personas mayores padece esta enfermedad. Alargamos cada vez más allá nuestra esperanza de vida, pero no estamos alargando la calidad de la ancianidad. Hay muchísimo porcentaje de personas que llegan al final de su vida con demencia senil y por tanto, hay infinidad de mundos que están desapareciendo. Por lo que Olvido nació de la reflexión sobre que la energía ni se crea ni se destruye, por lo que ¿qué está pasando con estos mundos de recuerdos? Puede ser que se estén generando en otro mundo paralelo  donde pueden renacer.

Teodoro Cadaval

P: ¿y a Teodoro Cadaval? ¿Quién es realmente este personaje?

R: Para mí, Teodoro Cadaval es el personaje más caricaturesco de toda la novela. Para mí es la representación de todo lo malo que tiene el sistema de cuidado a los mayores. Teodoro Cadaval es lo que están haciendo mal muchas instituciones, no en todo, por supuesto hay buenas personas y profesionales que lo intentan hacer bien, pero son más los que estamos en trinchera que no que los que están arriba. Falta muchísima legislación, falta muchísima ayuda y muchísima perspectiva real de lo que necesita el sistema sanitario para tratar a los mayores.

Se lanzan muchas iniciativas que no están basadas realmente en la práctica diaria y en la realidad de lo que necesitan los centros o lo que necesitan los profesionales. Tenemos auxiliares que están haciendo turnos de 12 horas que tienen que quedarse más horas de las que deben. Estamos hablando de unos míseros sueldos para personas que están haciendo un trabajo que tiene que ser vocacional y que es agotador a nivel físico y mental. Por eso Teodoro Cadaval lo describía como un hipnotizador, porque es que al final o hipnotizas a la gente o si no ¿cómo vas a hacer para que trabajen bien si no los estás cuidando?

Recuerdos olvidados

P: Por último, te dejo libre para que cierres como quieras el final de la entrevista. Puedes hablar de lo que quieras, puedes describir la obra con alguna frase o lo primero que se te ocurra.

R: yo siempre digo que no hay que tener miedo a entrar en el reino de Olvido, porque es un lugar donde los recuerdos olvidados se convierten en la magia más poderosa que puedas imaginar. Animo a todo el mundo a que entre al reino de Olvido y que descubra todos los tesoros que la memoria guarda.

P: Muchas gracias, María José

R: Muchas gracias a ti, Myriam.

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