Fabio Nocentini nos adentra en un fascinante recorrido por la leyenda del gato a través de diversas culturas y épocas
Fabio Nocentini es un profesional holístico y estudioso del esoterismo. Durante años ha trabajado en el ámbito de los oráculos y la cartomancia, así como el estudio de remedios naturales y espiritualidad.
Graduado en Lenguas, amplió su formación con estudios de medicina holística y actualmente imparte clases en diversas escuelas de naturopatía. Para la editorial Giunti, ha publicado Lo Scrigno degli Oracoli.
Nocentini demuestra un profundo conocimiento de los mitos y leyendas que rodean la historia de estos animales.
Desde el antiguo Egipto, con divinidades como Bastet, hasta la época contemporánea; en la que los gatos son admirados y adoptan una simbología legendaria.
Los felinos del antiguo Egipto
Ninguna cultura de la humanidad celebró al gato con tanta intensidad como la del antiguo Egipto. Construían templos y ciudades en su honor, y dedicaban estatuas, pinturas, joyas y amuletos a su figura. La presencia del gato en la vida cotidiana y en el imaginario colectivo era una característica distintiva de aquella sociedad.
Estos animales eran considerados animales sagrados, vinculados a divinidades como Bastet, la diosa gata. Diosa del amor, la sexualidad, la fertilidad, la familia, los hijos y la música. Mujer con cabeza de gato, vestido largo ajustado y una cesta colgada del brazo izquierdo.

En otras partes del mundo también veneraban al gato como animal dotado de poderes especiales o como símbolo de energías superiores.
La antigua Grecia
Inspirándose en la cultura egipcia e impulsados por el miedo, los griegos solían llevar gatos en sus embarcaciones, pues creían que podían alejar las tormentas y propiciar los vientos favorables.
Los felinos estaban vinculados a Artemisa, diosa de la Luna y la caza. Atenea, Hécate y Deméter también presentan vinculaciones con estos animales.

Además de las mencionadas, los gatos formaron parte de muchas otras culturas. Para los árabes, eran considerados como almas puras, en contraste con la imagen del perro. En China, se creía que estos animales ayudaban a detectar los espíritus malignos y a ahuyentarlos. En contraste con estos, los celtas no sentían ese mismo aprecio por los felinos y creían que eran la encarnación de fuerzas malignas.
Al servicio de la brujería
Con la llegada del cristianismo, la imagen del gato se vio profundamente perjudicada por la Iglesia, que le atribuyó poderes malignos y rechazó todo aquello que representaba: esoterismo, feminididad, sensualidad…
Supone una época oscura de la humanidad, en la que se exterminó a un número incalculable de gatos, a veces mediante torturas inimaginables. Junto a estos animales, también se quemaba a mujeres acusadas de brujería y de mantener contacto con el demonio a través de su compañero doméstico.

En sintesis, Fabio Nocentini recopila gran cantidad de información sobre estos increíbles animales y su importancia cultural, a través de un lenguaje cuidado y de imágenes muy ilustrativas.


