Un thriller gótico vertebrado por la sangre
De la mano de la editorial Alfaguara, Fernando García Ballesteros presenta su nueva novela, La sangre, un thriller gótico en el que los horrores más inimaginables se ocultan tras las apariencias más elitistas.
La sangre
La sangre es un thriller gótico con un eje histórico situado en la Nueva Orleans de finales del siglo XIX, una sociedad marcada por el racismo, la segregación y una férrea jerarquía social en la que los privilegios favorecen a los blancos. En ella, no solo el color de la piel, sino también el origen de la sangre determina quién merece vivir.

La historia comienza en el Mardi Gras, cuando Alexander Le Bois, heredero de una de las familias más poderosas del momento, cae enfermo con unos síntomas extraños. Pronto, la enfermedad se extiende por la ciudad generando pánico e incertidumbre.
Ante esta situación, Markus, un médico negro que ejerce en secreto debido al racismo imperante, será uno de los primeros en detectar un patrón. Junto a un grupo de diversos personajes (una aristócrata, un cura, una madame, un inspector, entre otros) intentará descubrir el origen de la enfermedad, mientras la ciudad se hunde en el miedo y en el caos.
Más allá del misterio, la obra es una fuerte crítica social que explora el racismo, las desigualdades y la gran hipocresía de las élites.

Víctima y verdugo
Pregunta: ¿Cuál fue la motivación para escribir la novela?
Respuesta: Lo que quería describir es que todo se basa en una especie de relación de poder. Y que quienes son víctimas pueden convertirse mañana en verdugos. Es una cuestión de poder más que del color de la piel.
Por esto es que lo que está abajo puede estar arriba, pero lo que ha estado abajo y ha sido victimizado, una vez arriba puede ser incluso peor que lo anterior. Es algo cíclico que se va elevando cada vez más. No es solo una cuestión del color de la piel, sino también de dónde reside el poder.

Historia sobre clase y poder
P: ¿Como describirías La Sangre?
R: Pues es una reflexión sobre el clasismo y sobre la segregación racial. La cual muchas veces no lo hacemos por raza, sino por una cuestión de clase. A veces es más importante la clase social. Por ejemplo: los cuarterones o los octarones querían distinguirse de los negros y asimilarse a los blancos, pero porque estos estaban en la cumbre social. Entonces es una historia de clase y poder.
Una sociedad caótica
P: Y ya metiéndonos un poco más con los personajes, háblame de Francis.
R: Ah, Francis. Ella es el epítome de lo que es lo francés, de lo que es la aristocracia francesa. Quiere estar en lo más alto de la cumbre social, pero al mismo tiempo sufre ese propio auto-odio del que no puede escapar.
P: El personaje que funciona como contrapunto de Francis es Isabela, ¿qué me puedes decir de ella?
R: Isabela es la mejor, es la bondad personificada. No le importa la raza de la gente y es buena con todo el mundo. Está completamente enamorada de Alexander, y es ese tipo de amor de cuando alguien te defrauda, pero no puedes dejar de seguir amándolo.

P: ¿Y Vita?
R: Vita está basada en dos madames: en Lulu White y otra que era italiana, La Condesa. Porque durante un tiempo en Storyville, Nueva Orleans, la prostitución fue legal y montaron el Barrio Rojo. Este momento es el único en el que el Estado de la Unión Americana de los Estados Unidos, que, como los burgueses estaban dispersos por todas partes, decidieron agruparse en un mismo lugar, en un barrio. Entonces, muchas mujeres aprovecharon la coyuntura para montar sus propios negocios.
Estas prostitutas consiguieron montar sus casas. De hecho, hay un fotógrafo estupendo que fotografió a todas estas prostitutas. Eran ellas las que llevaban las riendas de su propio negocio. Fueron, en cierta forma, muy avanzadas a su época. Luego, en la Primera Guerra Mundial se tuvo que desmantelar.

P: Por último, ¿te gustaría hablar sobre algo en especial sobre La Sangre que deba ser dicho?
R: Que es un thriller para poner en conocimiento del lector lo que está pasando. No es la típica novela de quién es el asesino, sino que es un thriller sobre la naturaleza humana.
En conclusión, La Sangre es una obra de reflexión sobre una sociedad en constante transformación, donde las jerarquías fluctúan según los intereses de quienes tienen el poder: lo que hoy está arriba puede ser relegado mañana, y el suelo que hoy pisamos puede ser techo del futuro.


