La artesanía flamenca de Teressa Ninú y la sastrería de Félix Ramiro desfilaron en Madrid
Los pasados días 20 y 21 de octubre ha tenido lugar la 16.ª edición de Atelier Couture. La Real Fábrica de Tapices de Madrid ha sido, como en otras ocasiones, el lugar ideal para acoger la pasarela de moda nupcial y ceremonia española. Distintos talentos remarcados del país han sido los encargados de traer magia entre telares, mantillas, abanicos y joyería.
Frente al dictado de la producción en masa, la artesanía refuerza su autenticidad, de manera que la cultura se sigue construyendo a mano frente a la urgencia de la industria textil actual. Es por ello por lo que la puesta en escena de este tipo de talentos no es un capricho. Funciona como la garantía de no dejar sepultado el oficio, y con ello la calidad.
En la primera jornada del evento exhibieron firmas como Carmen Alba, Marta Villaruiz, Teresa Ninú, Féliz Ramiro o Rafael Urquizar. Artesanos avalados por la Junta de Comunidades Castilla La Mancha y Málaga de Moda han venido para presentar sus colecciones, y mantener presente el talento local, la tradición y el saber hacer.
Del tablao al altar
Teresa González Fernández transmitió su pasión por el diseño y la cultura flamenca en su firma Teressa Ninú. La diseñadora culminó su formación en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde aprendió lo necesario para desarrollar y materializar sus ideas. La interpretación personal de la diseñadora busca la atemporalidad como rasgo principal.

El desfile desplegó su primera parte con un pase de vestidos de comunión. El delicado trabajo volcado en cada vestido, así como la arquitectura de las abiertas espaldas, fue el punto ideal de unión entre los diseños. Tras ocho impecables trajes el desfile dio lugar a una simbiosis entre moda nupcial y las formas inspiradas en los trajes de flamenco o, también conocidos, trajes de gitana.
Lejos de las convenciones, la propuesta reinterpretó este traje a través de una mirada vanguardista, en la que se deconstruyó el principal propósito del traje de flamenco, y se enlazó con la principal ceremonia representante del amor: la boda. El encaje, los puños y los flecos fueron los rasgos destacados y unificadores de la colección o, en otras palabras, los responsables de la personalidad de la colección.
Tradición y vanguardia en forma de traje
No obstante, la perspectiva masculina reclamó su lugar. Félix Ramiro fue el encargado de atender el protagonismo de esta mirada una vez más. Desde el nacimiento de la firma se busca el equilibrio entre tradición, sastrería y diseño de autor. Tras exponer en Chicago, uno de los maestros españoles de la sastrería ha vuelto a Madrid para enseñar su nueva colección.

Cómo ya se podía anticipar, la colección abrió con una línea de trajes en tonos azul marino, negro y plateado. Los acabados y las texturas presumieron de un aire de distinción urbana. Así como el acabado y textura de las gabardinas que, sin decidir entre fluidez o rigidez, Félix Ramiro propuso ambas. La mayoría de los diseños hablaron por sí mismos, y se presentaron como la propuesta para aquellos que quieran interpretarla como una declaración de intenciones.
La segunda jornada abrió hueco a las colecciones de María Diezma, Lucia Cano, Anmargo o La Caprichosa, entre otros artesanos. Tras cerrar cada pasarela con el saludo del principal imaginador detrás de cada casa, el certamen cerró consolidando una edición más de moda y cultura.


