Pierpaolo Piccioli rinde homenaje al legado de Cristóbal Balenciaga en la colección de alta costura para otoño-invierno 2026
La casa de moda que fundó Cristóbal Balenciaga en San Sebastián en 1917 fue la base para la posterior apertura de la casa de alta costura que el de Guetaria abriría en 1937. Se le consideró como un gran referente dentro de la alta costura, tanto que rechazó el prêt-à-porter hasta cerrar su maison.
El modisto, definido como «el maestro de todos» por Christian Dior, ha sido fuente de inspiración de muchos diseñadores posteriores que aclamaban aprender de él. Cristobal Balenciaga ha quedado en la memoria por su espíritu innovador y su creatividad, desde la creación de volúmenes y estructuras en su etapa más vanguardista.
Aunque el paso de diferentes directores creativos haya popularizado la frase «si Don Cristóbal Balenciaga levantase la cabeza se llevaría las manos a ella«, especialmente con Demna Gvasalia en la dirección creativa de la firma. Parece que Pierpaolo Piccioli, quien entró a dirigir la casa el pasado 2025, está redirigiéndose hacia el pasado de la misma.

De Valentino a Balenciaga
Fichado por Valentino a finales de los 90 —junto a Maria Grazia Chiuri— para hacerse cargo de los accesorios, se quedaron trabajando en la casa italiana. Tras la retirada de Valentino Garavani, ambos se pusieron al frente de la maison. En 2016, Piccioli se quedaría solo al frente de la casa tras el fichaje de Chiuri por parte Dior. Así Pierpaolo Piccioli ha trabajado en Valentino hasta 2024. Un año más tarde, se anunciaría su llegada a Balenciaga.
Pierpaolo Piccioli al frente de Balenciaga
La colección se ha presentado el pasado 8 de julio en el número 10 de la avenida George V de París; lugar cargado de significado por ser donde Cristóbal Balenciaga estableció su taller de alta costura al trasladarse a Francia. No ha sido la primera propuesta que el italiano ha presentado desde su llegada a Balenciaga, aunque sí ha sido su debut en la alta costura de la maison.
El show de la 55ª colección Haute Couture de Balenciaga muestra respeto por el legado y, a su vez, una muestra de sensibilidad contemporánea. Por tanto, los volúmenes han sido los protagonistas del desfile. La vibrante paleta de colores estuvo marcada por la vivacidad y estimulación de combinaciones con tonos más propios de la casa, como el blanco o el negro azabache. Las envolventes líneas que sigue la colección son herencia de las raíces de Balenciaga, con esos diseños globo o saco.
La tradición de cerrar el desfile con un vestido nupcial sigue viva. El diseñador italiano propuso un vestido que se mantiene fiel al blanco característico de las bodas, pero que juega con formas y proporciones alejadas de lo común.

El resultado de esta colección refleja la herencia de Cristóbal Balenciaga. Así es como Pierpaolo Piccioli demuestra el conocimiento, la intención y el respeto que tiene por la casa.
Es una buena forma de empezar haciendo una retrospectiva a lo que se quedó en el ideario de Balenciaga. No obstante, el debate que marcó su predecesor sobre el paralelo camino que seguía la firma tampoco estaba tan alejado como se ha dado a entender por la opinión pública. Al final, Cristóbal Balenciaga diseñó un nuevo lenguaje y una firma vanguardista que rompía con los cánones del momento.


