Con un espectáculo donde el country, el soul y la épica se entrelazaron, Beyoncé inauguró en Los Ángeles su nueva era musical. En el primero de sus conciertos, la artista no solo presentó en directo las canciones de Cowboy Carter, su último trabajo, sino que también demostró, una vez más, su capacidad para reinventarse sobre el escenario sin perder la conexión con su público. Rodeada de una producción monumental y de momentos familiares inesperados, la texana firmó una noche que quedará grabada en la memoria de su Beyhive.
Un álbum trascendental en la carrera de Beyoncé
Beyoncé ha vuelto a los escenarios con Cowboy Carter, su ambicioso proyecto country lanzado en 2024. Este disco, el octavo de su carrera y concebido como el Acto II de la trilogía iniciada con Renaissance (2022), supuso un giro audaz hacia sonidos americanos tradicionales, destacando las contribuciones de los pioneros negros a la música y cultura de Estados Unidos. La apuesta no solo fue bien recibida, sino histórica: Cowboy Carter le valió a la artista el tan esquivo Grammy al Álbum del Año, así como el premio a Mejor Álbum Country en la última ceremonia de los Grammy. Incluso II Most Wanted, su dueto country-rock con Miley Cyrus, se alzó con un gramófono dorado. Con semejantes logros, las expectativas para la gira eran enormes.
Beyoncé ya había dado un adelanto en el llamado Beyoncé Bowl (el intermedio musical del partido de la NFL en Navidad 2024), donde interpretó algunos temas de Cowboy Carter ante 27 millones de espectadores en streaming, acompañada por estrellas invitadas como Post Malone, su hija Blue Ivy y varias promesas del country. Ahora, por fin, Cowboy Carter salta del estudio al directo en una gira que arrancó por todo lo alto en Los Ángeles.
Primer concierto en Los Ángeles: música, sorpresas y familia
La cita inaugural tuvo lugar este lunes 28 de abril en el SoFi Stadium de Inglewood, Los Angeles. Un estadio abarrotado y sin artista telonero que abriera la noche. Pasadas las 8 de la tarde, Beyoncé apareció en el escenario desatando la euforia. Le bastaron unos minutos para dejar claro que esta no sería una noche cualquiera. Sorprendió al público interpretando a capela las estrofas de The Star-Spangled Banner (el himno nacional estadounidense) y, sin pausa, enlazó esa solemne introducción con los compases poderosos de Freedom, su himno de empoderamiento de 2016. La osada transición de himno patriótico a canción protesta hizo vibrar al estadio y marcó el tono de un show lleno de contrastes.

A lo largo de más de dos horas y media de espectáculo, Queen B ofreció un repertorio de 41 canciones que combinó sus nuevos temas country con los grandes éxitos de toda su carrera . Sonaron por primera vez en vivo piezas de Cowboy Carter como Ameriican Requiem, Alliigator Tears, Just For Fun o Flamenco, intercaladas con clásicos que el público coreó a pleno pulmón –desde el R&B de Crazy in Love hasta el feroz Formation, pasando por la festiva Cuff It– sin olvidar joyas de Renaissance como Alien Superstar o Cozy. Hubo espacio también para las versiones. Beyoncé se atrevió con Blackbird de The Beatles y con el propio himno estadounidense, demostrando su versatilidad vocal al rendir tributo a estos clásicos . Más avanzada la noche llegó un guiño especial a la leyenda Dolly Parton. La texana interpretó Jolene, empalmándolo con Daddy Lessons para deleite de los fans de la vieja escuela.

Blue Ivy y Rumi, parte del show
Como ya hizo en la gira Renaissance, Beyoncé convirtió el concierto en un asunto familiar. Su hija mayor, Blue Ivy Carter, de 13 años, volvió a acompañarla sobre el escenario en varios momentos del show, esta vez con aún más soltura tras debutar el año pasado en la gira anterior. La joven apareció para un enérgico interludio de baile durante Deja Vu, recibiendo vítores de la multitud. La gran sorpresa llegó cuando Beyoncé tomó de la mano a su hija pequeña, Rumi (7 años), y juntas caminaron hasta el centro del escenario durante la emotiva interpretación de Protector. Ver a la estrella mundial flanqueada por sus dos hijas en escena fue uno de los momentos más conmovedores de la noche.
BEYONCÉ BLUE & RUMI ALL ON STAGE I AM WEEPING😭🥹 pic.twitter.com/CGNU3l3kFa
— 𝗱𝗮𝗻𝗻𝘆🫧💚 (@beyoncegarden) April 29, 2025
Escenografía: el Lejano Oeste según Queen B
Fiel a su reputación, Beyoncé llevó la temática vaquera a una espectacular puesta en escena. La escenografía evocó un rodeo futurista: enormes estructuras con forma de herradura enmarcaban el escenario y pantallas gigantes mostraban paisajes desérticos y rancheros con un toque fantasía. En un momento dado, la artista voló sobre el público montada en una gigantesca herradura dorada suspendida del techo del estadio. Más adelante hizo otro paseo aéreo, esta vez subida a un coche clásico descapotable que “sobrevoló” la pista como salido de un sueño tejano. Tampoco faltaron efectos especiales, fuego y fuegos artificiales puntuales que subrayaban los clímax de las canciones más cañeras.
Beyoncé flying over the crowd on a horseshoe. 🐎#COWBOYCARTERTOUR #LA pic.twitter.com/bL1EMx84Cx
— BEYONCÉ LEGION 𐚁 (@BeyLegion) April 29, 2025
La dirección artística del show estuvo dividida en siete actos temáticos más un encore final, dando un ritmo teatral al concierto. En las transiciones entre actos se proyectaban visuales narrativos y se escuchaban breves interludios pregrabados para hilar el viaje musical. Destacó especialmente el segmento dedicado a Renaissance. Beyoncé quiso rendir homenaje a su anterior era, para ello rescató los gigantescos brazos robóticos de su gira de 2023 y los puso en acción durante I’m That Girl y Alien Superstar. Recreó por unos minutos la atmósfera futurista de aquel tour dance-pop. El contraste entre la estética disco/house de Renaissance y el estilismo country chic de Cowboy Carter funcionó sorprendentemente bien, mostrando las dos facetas de Beyoncé.
Vestuario: el glamur cowgirl de Beyoncé
En cuanto al vestuario, el show fue un derroche de moda western con el sello de alta costura de Beyoncé. La estrella lució varios cambios de atuendo a lo largo de la noche, todos inspirados en el cowgirl style. Abrió el concierto con un deslumbrante conjunto blanco con bordados de pedrería, acompañado de botas tejanas y sombrero vaquero a juego. Sus bailarines, ataviados con trajes de flecos, espuelas brillantes e incluso bandas tipo rodeo con el texto “Cowboy Carter”. En actos posteriores, Beyoncé sorprendió con un mono de cuero negro con flecos metálicos para las canciones más rockeras, y más tarde con un llamativo vestido rojo con volantes durante Flamenco, homenajeando también la cultura española en ese número. Cada outfit contaba con detalles cuidadosamente estudiados, fusionando la imaginería vaquera clásica con la sofisticación pop que caracteriza a la diva. Beyoncé demostró así que se puede ser reina del rodeo sin perder un ápice de elegancia.
Beyoncé performing «II Hands II Heaven» in LA tonight. 🐎#COWBOYCARTERTOUR #LA pic.twitter.com/YfVTh2zajk
— BEYONCÉ LEGION 𐚁 (@BeyLegion) April 29, 2025
Próximas paradas: lo que depara el resto de la gira
Tras este arranque apoteósico, la gira Cowboy Carter continuará su camino con cuatro conciertos más en Los Ángeles (hasta el 9 de mayo) antes de recorrer otras grandes plazas. En total son 22 fechas que llevarán el espectáculo a ciudades de costa a costa de EE.UU. –Chicago, Nueva York, Houston, Las Vegas, Washington D.C., entre otras– y luego cruzarán el charco hasta Europa, con paradas confirmadas en Londres y París. La expectación se mantiene por las nubes. Muchos se preguntan qué sorpresas añadirá Beyoncé en los siguientes shows. Dado lo visto en la primera noche, no se descarta que aparezcan invitados especiales en algunos conciertos. De hecho, entre el público ya se especula con posibles apariciones de algunas de las estrellas colaboradoras del álbum, como Dolly Parton, Miley Cyrus o incluso el rapero Post Malone, en algún momento de la gira.

Lo que sí es seguro es que Beyoncé seguirá afinando cada detalle para que cada noche sea única. La crítica especializada ya augura que Cowboy Carter Tour será otra demostración del poderío escénico de la diva texana. Y es que Beyoncé no deja cabo suelto. Desde la narrativa conceptual hasta la producción técnica, pasando por su entrega vocal y física en el escenario, todo en este tour está pensado para consolidarla como la reina indiscutible del espectáculo en vivo.


