Funzo inicia una nueva etapa con TDAH, un debut en solitario de 17 canciones que convierte el desorden creativo en su principal seña de identidad.
Hay artistas que, al iniciar carrera en solitario, optan por volver a hacer lo que ya funcionaba. Funzo, en cambio, decide tensar los márgenes. TDAH no es un disco de transición, sino que es, más bien, una especie de mapa mental en bruto donde caben todas sus contradicciones.
El álbum funciona como un collage emocional que alterna momentos de euforia nocturna con bajones. No hay una narrativa lineal clara, pero sí una coherencia que emerge de su propio caos, como si cada canción fuese una pieza distinta de un mismo estado mental.
“No sé cómo describir TDAH, quizá por eso lo hice”, reconoce el artista. Y es que cada una de sus 17 canciones juega en su propio terreno: hay hits potentes, medios tiempos cargados de melancolía y momentos más experimentales que rompen con cualquier expectativa previa.
Un sonido sin etiquetas
Gran parte de la identidad del disco se construye junto a Fectro, productor y aliado clave en esta nueva etapa. Lejos de buscar uniformidad, Fectro construye un espacio donde cada track respira con personalidad propia, pero sin romper el hilo invisible que conecta todo el álbum.
Musicalmente, TDAH es difícil de encasillar (y ahí radica gran parte de su atractivo). El disco se mueve entre el pop alternativo, el pop-rock, la electrónica e incluso ciertos sonidos urbanos, pero sin quedarse demasiado tiempo en ningún sitio. Hay temas diseñados para el directo, con bastante energía y estribillos inmediatos, y otros que bajan revoluciones para centrarse en lo emocional.
Este viaje sonoro se completa con distintas colaboraciones. Aparecen nombres como Fyahbwoy, Aleesha, Abraham Mateo, Aissa y el propio Baby Loud. Lejos de sentirse como añadidos estratégicos, estos featuring amplían el rango del disco sin diluir su identidad.
El salto a solitario
El contexto en el que llega TDAH no es menor. Funzo viene de protagonizar (junto a Baby Loud) uno de los fenómenos más reconocibles del pop español reciente. Los hermanos contaban con una conexión directa con el público joven y una capacidad probada para llenar recintos como el Movistar Arena de Madrid o la Plaza de Toros de Alicante.
Ese pasado pesa, pero no condiciona. En su debut en solitario, el artista no parece interesado en replicar fórmulas. Al contrario: hay una voluntad clara de explorar nuevas formas y de asumir riesgos. En ese sentido, TDAH funciona también como un gesto de independencia creativa. Un disco donde conviven inseguridades, ironía, exceso y sensibilidad sin filtros.
TDAH salta al directo
El lanzamiento llega además acompañado de una nueva ambición en directo, con presencia en festivales y una gira de salas. Y si algo ha demostrado Funzo hasta ahora es su capacidad para conectar con el público.
La gira arrancará en otoño de 2026 y se alargará hasta comienzos de 2027, en un formato que apuesta por la cercanía. El tour recorrerá buena parte del país con paradas en ciudades como Murcia, Bilbao, Valladolid, Zaragoza o Sevilla, además de citas clave como son Madrid y Barcelona. El cierre, previsto para enero de 2027, consolida una gira extensa que acompaña el crecimiento de esta nueva etapa.
Más que una simple presentación de canciones, la gira TDAH se plantea como una experiencia relacionada con el significado del disco: imprevisible, emocional y sin una estructura rígida. El directo se convierte en el espacio ideal para amplificar esa mezcla de euforia y vulnerabilidad que tiene el álbum, y también en la prueba definitiva de este nuevo Funzo.


