Una noche de caos, discusiones y decisiones importantes
La segunda gala de GH DÚO 4: Especial salvación estuvo marcada por una convivencia al borde del colapso, una casa dividida en dos bandos y el abandono definitivo de Carmen Borrego, que acabó poniendo fin a su paso por el reality tras una noche de máxima tensión.
La noche comenzó con el anuncio de una doble expulsión para la gala del jueves, además de una doble salvación entre los nominados de la semana: Carlos Lozano, Cristina Piaget, Belén Rodríguez y Carmen Borrego. Una noticia que llegó en medio de un ambiente caldeado por los continuos enfrentamientos por la convivencia, los turnos y hasta la comida.
Una casa partida en dos
Durante los últimos días, la casa de Guadalix se ha fracturado claramente en dos grupos. Por un lado, el formado por Mario, Raquel Salazar y Antonio Canales; por otro, el bloque compuesto por Belén, Carmen, Carlos, Sonia y Cristina. Una división que ha hecho la convivencia “insostenible”, especialmente para Carmen Borrego, que desde el inicio de la gala mostró su deseo firme de abandonar el concurso.
Las discusiones por los robos de comida, los huevos, los pimientos o el uso de las zonas comunes se sucedieron sin descanso. Destacaron los nuevos enfrentamientos entre Cristina Piaget y Raquel Salazar, que volvieron a discutir en la cocina, y los reproches cruzados entre varios concursantes por la falta de compañerismo.
Carmen Borrego activa el protocolo de abandono
Uno de los grandes ejes de la noche fue, una vez más, Carmen Borrego. La colaboradora confesó sentirse “como una okupa” en la casa y aseguró no soportar a los que definió como “tocahuevos justicieros”. Aunque salvó de sus críticas a Anita Williams, Carmen afirmó que algunos concursantes se creen “los dueños de la casa”.
Tras activar el protocolo de abandono, Carmen recibió el apoyo de su hermana Terelu Campos y de su hijo José María Almoguera, que le pidieron que aguantara al menos hasta el jueves. Incluso el público, al ritmo de “No lo hagas más”, le rogó que continuara. Finalmente, aceptó quedarse, pero solo de forma temporal.
Horas después, ya finalizada la gala, Carmen volvió al confesionario completamente desbordada. “No puedo más”, repetía entre lágrimas. El Súper le abrió la puerta y, tras pedir entrar un momento a recoger sus cosas, Carmen Borrego abandonó definitivamente la casa de GH DÚO.
Carlos Lozano, primer salvado
En medio del caos emocional, Jorge Javier Vázquez anunció el nombre del primer salvado de la noche: Carlos Lozano. El concursante, que el pasado domingo fue señalado como el menos votado con un 8,9%, celebró su continuidad asegurando que sigue dispuesto a luchar dentro de la casa.
Su salvación le otorgó un privilegio especial: disfrutar de una cena y elegir a una de las nominadas como acompañante. Aunque Belén Rodríguez expresó abiertamente su deseo de ser la elegida, Carlos optó por Cristina Piaget, decisión que desató una nueva disputa.
Una cena envenenada y lágrimas cruzadas
La elección de Cristina provocó el derrumbe emocional de Belén, que acabó sirviendo la cena junto a Manuel González. La situación dio lugar a una escena cargada de reproches y emociones: Belén rompió a llorar, Cristina se mostró molesta y Carlos terminó pidiendo que Belén se quedara en la cena, algo que finalmente fue aceptado.
El momento estuvo cargado de reproches, ironías y emociones desbordadas. Cristina acusó a Belén de no saber “servir ni compartir”, mientras que Carlos acabó reconociendo que su relación con algunas compañeras estaba completamente rota.
Cara a cara, insultos y porcentajes ajustados
La gala también acogió un durísimo enfrentamiento entre Andrea y Sandra, con gritos, insultos y un claro respaldo del público del plató al italiano.

Mientras tanto, los porcentajes de expulsión se mostraron más ajustados que nunca, dejando la eliminación del jueves en un auténtico empate técnico.
Con la casa al rojo vivo, nuevas acusaciones, lágrimas constantes y Carmen ya fuera del concurso, GH DÚO 4 encara una semana decisiva. La próxima gala traerá una doble expulsión que promete cambiar por completo el rumbo del reality.


