Leoncio lleva tres años compartiendo su arte en redes sociales, donde reúne más de 57.000 seguidores
Leoncio Pintor, como se hace llamar en redes sociales, ha logrado algo que muchos artistas persiguen durante años: construir una comunidad que sigue su obra con fidelidad y llevar esa pasión, nacida en la intimidad de su casa, a una exposición abierta al público.
La muestra se ha inaugurado el sábado 14 de marzo a las 17:00 en la Asociación de Vecinos del Raval, situada en la Plaza del Mag Li-Chang, en Badalona. La exposición reúne más de veinte pinturas y permanecerá abierta durante aproximadamente un mes, ofreciendo a vecinos y visitantes la oportunidad de conocer de cerca el trabajo del artista.
La trayectoria reciente de Leoncio ilustra cómo las redes sociales pueden abrir nuevas oportunidades a cualquier edad. Fue su familia, especialmente sus nietos, quien le animó a compartir en TikTok vídeos de sus cuadros y de su proceso creativo.
Lo que comenzó casi como una manera de dar salida a las pinturas que se acumulaban en casa se convirtió, con el tiempo, en un fenómeno inesperado. En pocos meses, su perfil empezó a crecer y sus vídeos alcanzaron cerca de dos millones de visualizaciones.
El propio Leoncio reconoce que nunca imaginó que su trabajo llegaría a tanta gente. Incluso el día de la inauguración dudaba que acudiera público debido a la lluvia. Sin embargo, lo que más le ha sorprendido ha sido la presencia de muchos jóvenes interesados en su pintura, un público que ha descubierto su obra precisamente a través de internet.

Además de compartir su arte en redes sociales, Leoncio también ha encontrado en el mundo digital otra vía para acercar su obra al público: vende algunos de sus cuadros a través de Wallapop, desde donde sus pinturas han viajado ya a diferentes puntos de España.
Una vida ligada al dibujo
Detrás de este éxito tardío hay toda una vida marcada por el dibujo y el oficio. Leoncio nació en Málaga en 1942 y tuvo su primer contacto con el arte en la escuela, donde solía ofrecerse voluntario para dibujar los carteles que se colgaban en las aulas.
Las circunstancias familiares no le permitieron continuar estudiando, por lo que pronto empezó a trabajar junto a su padre, pintor decorador, observando y aprendiendo técnicas como los marmoleados o las imitaciones de madera.
Con 15 años emigró a Barcelona junto a su familia. Poco después se instalaron en el barrio de La Salut, en Badalona, donde comenzó una etapa marcada por distintos trabajos: mozo de recados, operario en un taller mecánico o tornero en Sant Adrià. Al mismo tiempo realizó un curso de delineante a distancia, que le permitió perfeccionar su precisión en el dibujo y adquirir conocimientos técnicos.
Con el paso del tiempo se dedicó profesionalmente a la pintura decorativa. Durante años realizó rotulaciones y dibujos en cristales de bares y restaurantes. En uno de sus trabajos llegó incluso a diseñar manualmente la tipografía de una flotilla de autocares que posteriormente sería enviada a Chile durante la presidencia de Salvador Allende.
Años más tarde, ya con una vida familiar consolidada junto a su mujer Antonia, un viaje a los Países Bajos marcaría un punto de inflexión. En un museo descubrió por primera vez la obra de Vincent van Gogh, una experiencia que influyó su creación artística.

Tras jubilarse a los 60 años pudo dedicar más tiempo a la pintura. No sería hasta 2020, tras sufrir un problema de salud, que se dio cuenta de que quería dedicar todo su tiempo a su pasión.
Desde entonces ha realizado cerca de noventa obras, muchas de ellas inspiradas en paisajes de su ciudad. Rincones emblemáticos como el Pont del Petroli o distintos escenarios del litoral de Badalona aparecen con frecuencia en sus cuadros. El propio artista reconoce que le gustaría dedicar una futura colección a las casas modernistas de la ciudad, una arquitectura que le inspira especialmente.
Del salón de casa a miles de pantallas
El salto a internet llegó en 2023, durante una comida familiar. Su mujer comentó que en casa empezaban a acumularse demasiados cuadros y sus nietos le propusieron abrir perfiles en redes sociales para difundir su trabajo. La respuesta fue inmediata. En poco tiempo superó los 50.000 seguidores, concedió entrevistas en radio y televisión y logró vender alrededor de 70 cuadros por toda España.
Ahora, con esta exposición, Leoncio traslada su obra del mundo digital al espacio físico, permitiendo que seguidores y vecinos puedan contemplar sus pinturas de cerca. A sus 83 años, continúa pintando con entusiasmo.
Para él, esta exposición es la confirmación de una idea sencilla que repite con convicción: nunca es tarde para empezar algo nuevo. «Haz lo que te gusta, lo harás mejor que otras cosas», asegura.


